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Transpériphérisme, frontières, déplacements et violence multidimensionnelle

Periferias urbanas en el Caribe colombiano. Transperiferismo, nuevos fascismos y marginalidad avanzada

Périphéries urbaines dans les Caraïbes colombiennes. Transpériphérisme, nouveaux fascismes et marginalité avancée
William Álvarez, José Manuel Romero Tenorio et Davide Riccardi

Texte intégral

Introducción

1Este texto analiza las móviles y dinámicas redefiniciones políticas geoimaginarias de distintos territorios periféricos (no por la posición en la cartografía) en ciudades del Caribe colombiano y Sur América, con especial énfasis en dos urbes caribeñas: Barranquilla y Cartagena de Indias. En el caso de la primera se interpretan las dinámicas de subsistencia de un barrio de invasión de migrantes venezolanos y retornados colombianos en el sur de la capital del Departamento Atlántico; en la segunda ciudad, se explora el nacimiento de las pandillas y las nuevas dinámicas de violencia urbana en el contexto del post-acuerdo de paz que se dio en Colombia a partir de noviembre del 2016 (Riccardi y Agudelo, 2021). Para todos los casos, pusimos en práctica una etnografía multisituada en la que durante años seguimos la trayectoria de interlocutores clave con el fin de describir y comprender de qué forma sus vidas y territorios eran interpelados por diversas formas de poder al pasar del tiempo.

2Para comenzar, las personas residentes en los contextos mencionados viven en una condición que consideramos se trata de nuevos fascismos, muy diferente a las definiciones ortodoxas y eurocéntricas clásicas dadas por los estudios históricos y políticos (Gentile, 2005; Morlino, 2004), ni por las nuevas propuestas de matriz eminentemente filosófica y semióticas de “Ur-Fascismo/fascismo eterno” (Eco, 2018:22) o de “Net-(fl)asc(ix)smo (Romero y Alvarez, 2021:14). Tal contexto se relaciona más con la idea de fascismo “societal” y de “apartheid social” (Santos, 2004:16-20) en la cual se aplica un régimen de exclusión múltiple del Estado de derecho moderno a través de la cual este tipo de Leviatán de la periferia no se rige según la lógica de tutela de los derechos fundamentales, sino mediante un mecanismo de segregación multifactorial socioeconómico, étnico y de género que transciende de las fronteras colombo-venezolanas. De hecho, identificamos unas variedades de matices que parten de la propuesta de Santos y que se hilan más allá de las ideologías de los territorios nacionales que denominamos fascismo transperiférico.

3Consideramos justo el concepto de transperiferismo porque abre la posibilidad interpretativa sobre esta forma de exclusión, la cual contiene factores territoriales que se mantienen afuera de la lógica hegemónica moderna del Estado-Nación. Por supuesto, los estudios de movilidades humanas se suelen centrar en las trayectorias (origen, tránsito y destino), erigiendo estos tres puntos como metas volantes donde miden diversas formas de impacto del deambular de los migrantes. Con el concepto de transperiferismo nos centramos en ese deambular desde una lógica multisituda que vuela en pedazos las fábulas del progreso de los migrantes en las trayectorias. Si hay una mejora en las condiciones de vida, no tiene tanto que ver con el progreso desde la marginalidad al bienestar, sino con un desprendimiento del caparazón de ultraje social que llevan a cuestas desde la periferia de origen, Maracaibo, a la de destino, Villa Caracas-Barranquilla (de ahí la dimensión espacial del transperiferismo, de periferia a periferia). Al interior del barrio hay lógicas de distinción, pero enmarcadas en la situación de abandono activo del estado que tienden a perpetúan las condiciones del origen.

4De ahí que el concepto clásico de marginalidad se queda corto para interpretar las condiciones sociales contemporáneas de « los pobres » en el Caribe. Sus condiciones de precariedad material van más allá que la ausencia de necesidades básicas insatisfechas, el concepto de marginalidad avanzada en perspectiva sur global que toma forma para explicar desde la intersección -pobreza, etnicidad, género y migración- las míseras condiciones de vida al que se exponen las diversas poblaciones que habitan las periferias urbanas de las principales y ya mencionadas capitales del Caribe colombiano.

1. Transperiferismo y abandono activo del estado

  • 1 Fuente ACNUR, https://www.acnur.org/emergencias/situacion-de-venezuela

5Según ACNUR1, la agencia de la ONU para los refugiados, la migración de venezolanos durante el periodo 2010-2023 ha alcanzado los 7.700.000, de los cuales 6.500.000 han sido acogidos por países de América Latina y El Caribe. Por volumen y características, ha concitado una serie de debates en torno a nuevas modalidades de movilidad humana, que se vienen dando en otras áreas geográficas como el África subsahariana, a raíz de las tensiones geopolíticas entre los actores que luchan fuera de sus territorios por la hegemonía o por una porción de influencia económica: China, India, Rusia, Estados Unidos, etc., que toman el relevo de los países que tradicionalmente ejercían su influencia a modo de desestabilización. Es imposible establecer una única causa a la situación de crisis humanitaria en Venezuela.

6El Chavismo supo administrar las plusvalías de la economía extractivista, extremadamente dependientes de los mercados internacionales. Las tierras raras y las nuevas localizaciones de minas de oro en la cuenca del Orinoco desgarraron esta zona geográfica del resto del país, convirtiéndola en un nido de los intereses de las grandes multinacionales concomitantes a la de la estructura de las empresas públicas que controlan la extracción de petróleo y materiales preciosos, en manos de una élite de militares. De esta economía depredadora no se beneficia el Estado, que languidece por el desequilibrio territorial y la corrupción. El rentismo (Peters, 2019) o la deflación no son más que consecuencias.

7En el caso que nos ocupa, se trata de una migración sur-sur por las venas abiertas de « América Latin » (Galeano, 2021), que se derrama por la cuenca del Caribe y se desparrama en una sucesión de obstrucciones y liberaciones, hacia el Norte para caer en otros sures mirando hacia arriba, por la selva del Darién, o para el sur buscando los países que ellos perciben más prósperos: Chile, Ecuador o Argentina. El corazón de estos flujos son las continuas expulsiones por xenofobia, abandono activo de los Estados o marginalidad estructural. El factor económico, en las migraciones sur-sur, que son las que se dan entre países “que comparten una posición periférica en el mundo” (Bologna y Falcón, 2016:731), no tiene tanta prevalencia. Mencionan Bologna y Falcón (2016:737) que este tipo de movilidad es un “proceso que se torna gradualmente más independiente de los factores estructurales —como las diferencias de desarrollo entre los países—, y que está cada vez más determinada por factores relacionales”.

8Como vemos, las reflexiones sobre migración se han ido desplazando de una cuestión de tránsito de un lugar a otro - emigración de retorno, reemigración, nueva emigración y emigración circular (Bovenkerk, 1974) – a otros paradigmas que relevan del transnacionalismo y la perspectiva social y relacional. Ésos marcan un hiato con la visión meramente espacial, “sustentada en aspectos estructurales, socioespaciales y económicos, y se enfoca en los vínculos, las dimensiones territoriales, y los procesos de intercambio circular en las relaciones sociales y económicas construidas en el lugar de origen y en el de destino” (Egea, Díez y Márquez, 2022:77).

9Con el concepto de transperiferismo no percibimos a seres que se desplazan de un lugar a otro; más bien, es cuestión de flujos que se organizan según dinámicas de alisamientos y estriajes, tomando el concepto de Deleuze y Guattari de máquina de guerra nómada:

Una de las tareas fundamentales del Estado es la de estriar el espacio sobre el que reina, o utilizar espacios lisos como un medio de comunicación al servicio de un espacio estriado. Para cualquier Estado no sólo es vital vencer al nomadismo, sino también controlar las migraciones y, más exactamente, reivindicar una zona de derechos sobre todo un “exterior”, sobre el conjunto de flujos que atraviesan la ecúmene. (Deleuze; Guattari, 1980:479).

10La mecánica del poder organiza los espacios, es decir, los estría, no cerrándolos en ellos mismos; los hiperconecta de manera que se crea unos poderes trasversales, carentes de ontología, de estructura y definidos únicamente por sus pliegues. Si existen fijaciones –territoriales, gubernamentales, legales, coercitivas- bajo una forma estatal, se recubre de una fantasmagoría fabricada de los anhelos colectivos de una comunidad, que se encarna en un “Estado originario […] operador de una toma del poder en las producciones transindividuales del inconsciente, que reorganiza los escenarios fantasmales en los cuales se regulan las identificaciones colectivas y los modos de subjetivación de los individuos sociales” (Sibertin-Blanc, 2013:17). Pensemos en McDonald’s o Starbucks. Ambas franquicias fungen de herramientas de la hegemonía neoliberal para plegar su continuidad a través de espacios lisos: si estamos en un Starbucks en el Caribe: ¿estamos realmente en un espacio del Caribe? Lugares lisos, que huelen igual, saben igual, ya sea en Berlín, París o Barranquilla. La globalización genera estos transespacios lisos “como un medio de comunicación al servicio de un espacio estriado” (Deleuze y Guattari, 1980:479). Se propagan como producciones maquínicas que estructuran incluso el deseo: si instalan un Starbucks en un sitio, ya se anhela que se haga en otra parte.

11En el caso de los migrantes venezolanos asentado en una invasión en Barranquilla, provienen de una periferia, Maracaibo, y se instalan en otra, en el Sur de la ciudad del Caribe. A esto le llamamos transperiferismo: a los alisamientos que conectan desde la periferia espacios que se pliegan, que se superponen, y el transitar de estos migrantes del uno al otro no supone un real desplazamiento. Al final la estructura de poder se ensarta en los territorios, los estrían por medio de sus estructuras necropolíticas: marginalidad, desigualdad, torturas, violencia estatal, etc. Esta migración sur-sur que llamamos transperiferismo no supone un cambio de estatus de estas personas; sino una reproducción de las mismas violencias en un lado y otro de la frontera. Pensemos aplicar el transperiferismo al reguetón, incubado en las periferias del Caribe, y reflexionar sobre las conexiones que produce, desde lógicas periféricas, entre subjetividades a lo largo de los territorios, con lenguajes, códigos, propios de los banlieux, pero que termina dominando la industria cultural de la música.

12Villa Caracas es un asentamiento de chabolas en unas lomas arcillosas ubicadas en el barrio El Bosque de Barranquilla. Tras el caparazón de marginalidad, encuentro un lugar con una energía especial (Magalhães, 2021), que vehicula, por ejemplo, un profundo sentimiento de pertenencia barrial de sus habitantes.

Figura 1. Panorámica de Villa Caracas (Barranquilla).

Figura 1. Panorámica de Villa Caracas (Barranquilla).

Fuente: Fotografía de José Romero Tenorio (Álvarez, Romero y Villadiego, 2021)

13El topónimo nació de una denigración por parte de los vecinos colombianos, al igual que el de otros enclaves de venezolanos regados por la ciudad: Villa Tablitas se burla del material de las infraviviendas; Villa Caracas, de su procedencia. Pero ellos asumen y hacen suya la denominación, revirtiendo esa carga negativa. De esa vitalidad y capacidad de germinar un brote de civilización en una escombrera nace nuestro interés por acercarnos a sus gentes, en el marco de una investigación sobre un fenómeno multisituado, transperiferismo (Álvarez et al., 2021), y que consiste en entender la migración, no como el desplazamiento de personas (Binazzi, 2019; Fontalvo & Díez, 2021), sino como sucesivas expulsiones de una periferia urbana (Maracaibo) a otra (Barranquilla), en las que se reproducen esquemas de marginalidad a pesar de tratarse de dos países con dos sistemas políticos diferentes e, incluso, opuestos.

14La cartografía del barrio está hendida por lo que Biehl (2013) denomina “zonas de abandono” en la que dispositivos gubernamentales – y no – (Castelnuovo, 2018) organizan a abigarradas poblaciones por acciones tecnocientíficas (Parrini, 2015), con el fin de que se queden, el mayor tiempo posible – incluso después de la muerte por una gestión de los cadáveres (Parrini, 2015) – en los bordes de la economía, de la legalidad y de lo humano y no humano. Entre esos dispositivos encontramos una acción policial que no busca proteger a la población y que se respete la legalidad, sino, muchas veces, su ejercicio de representación estatal se limita a la humillación. La fuerza pública sabe que la mayoría de habitantes de este sector son indocumentados y, aun así, les solicita los papeles; al no tenerlos, les trasladan a unas jaulas por unas horas, donde yacen amontonados, para después sacarlos. Como recogen Álvarez et al. (2021), es casi ya una rutina para el Chamo, reciclador, entre otras cosas, de 23 años, que sobrevive en los bordes de lo legal e ilegal: pequeños hurtos, limpiacristales en los semáforos, mendicidad. En este periplo vital, en una relación sexual desprotegida contrajo un herpes que recorre su cuerpo: cada sarpullido rebosante hasta la membrana de pus pespuntea su espalda trazando el itinerario de la gobernabilidad del Estado.

15Es más, la enfermedad se riega por su anatomía ya que el dispositivo médico sólo lo puede atender en urgencias para después expulsarlo sin medicamentos. De esta manera la marginalidad se manifiesta en la anatomía del Chamo, fluctuante, en la medida en que los servicios médicos estabilizan por unas horas el herpes, con fluidos que penetran por vía intravenosa, mejorando su estado de salud, y después, lo expele. La piel alrededor de los clavos que tuvieron que injertarle en el antebrazo de Roberto, venezolano de 58 años, semana a semana en la que me encuentro con él, se va tornando verdosa. A causa de un accidente de moto, fue trasladado en taxi al ambulatorio que, tras el remiendo, lo sacaron sin medicamentos, que se los tiene que costear él, que carece de recursos. La atención médica se reduce a lo paliativo y termina siendo más costosa que si se le suministra unos antibióticos; cuando su salubridad llega a límites extremos de dolor o peligran sus vidas, regresan a urgencias para estabilizarlos. Entonces, no es tanto una cuestión de medios estatales como de gobernabilidad de la pobreza y de mantenimiento de “prácticas tecnocientíficas de salud” (Parrini, 2015:112) consistentes en garantizar sus constantes vitales para que permanezcan en una limítrofe zona de abandono. El ciclo de antibióticos no llega a 40.000 pesos colombianos, unos 9 dólares; la atención forzada hospitalaria por accidente cuesta alrededor de 1.200.000 (280 dólares). El sistema no abandona a los marginales; antes aun, pone todos sus recursos en pos de su mantenimiento en una tortura moderada.

Figura 2. El herpes se riega en la espalda del Chamo, Villa Caracas.

Figura 2. El herpes se riega en la espalda del Chamo, Villa Caracas.

Fuente: Fotografía de William Alvarez (Alvarez 2021), archivo de la investigación.

16Estos campos microfísicos – médicos y policiales – no son ajenos unos a otros; más bien se solapan, terminando el policía por ser el alter ego del médico y viceversa. El cuerpo del migrante se torna el escenario privilegiado de una relación entre lo jurídico y la medicina en la que, como afirmaba Roberto Esposito, interviene “un régimen ya no basado en la abstracción de las relaciones jurídicas, sino en tomar a cargo la vida en el cuerpo mismo de quienes son sus portadores” (Esposito, 2006:47). La experiencia de campo muestra dos reacciones de los migrantes ante la colonización de sus cuerpos: una apuntada por Biehl, que es la de la “micropolítica de la supervivencia” en las que los desplazados “se transforman en médicos de sí mismos y de los mundos que los rodean, en medio de tensiones crecientes entre la salud como bien público o privado” (Biehl, 2013:49). Es así que el Chamo (Álvarez et al., 2021) pudo sobrevivir a su herpes a pesar de dormir en un colchón cuyos anteriores frecuentadores eran perros callejeros y rodeado de lo que para nosotros es basura y, para él, posible chatarra para vender. El padre Lucho, quien desde su parroquia trabaja con la comunidad, le facilitó medicamentos y delegó a una vecina la provisión de comida por medio de suministros alargados: el padre le da a Valentina un paquete de fríjol para que haga un almuerzo que le sirva para el Chamo y sus propias necesidades familiares.

17La otra forma de resistencia tiene que ver con la depredación de sus propios cuerpos en una forma de marginalidad avanzada, que veremos más adelante.

2. El fascismo transperiferico, ¿un régimen en Villa Caracas?

18El término ‘fascismo’ ha sido objeto de constante debate y controversias. Más allá de las interpretaciones realizadas por historiadores (Gentile, 2005) y politólogos (Morlino, 2004) ligadas al fenómeno del autoritarismo italiano de Benito Mussolini (1922-1943) o su declinación falangista española y portuguesa durante los periodos en los cuales tanto Francisco Franco (1939-1975) como Antonio Salazar (1932-1968) estuvieron al poder, también en América Latina y el Caribe la palabra ‘fascismo’ ha venido reinterpretándose con frecuencia tanto en el periodo entreguerras como durante los años de la Guerra Fría. La heterogeneidad de lideres autoritarios que llegaron al poder desde los años ´30 hasta finales de los ´70 del siglo XX, exacerbó el debate sobre la naturaleza de tales regímenes dictatoriales y sobre sus posibles características que algunos autores identifican – especialmente para el caso del Chile de Pinochet, Brasil, de Uruguay y Bolivia, entre otros – como “fascismos de emergencia” (Zavaleta, 2008:379) o “fascismo de dependencia” (Cueva, 1979) que se ponen en polémica discusión con Borón (2003), el cual considera el fascismo como una categoría histórica propia del contexto europeo que aplica en Latinoamérica como forma de “Estado militar” (Borón, 2003:81).

  • 2 Boaventura de Sousa Santos describe en seno del “fascismo societal” una serie de características qu (...)

19Para la interpretación del contexto migratorio venezolano presente en Villa Caracas, la palabra ‘fascismo’ adquiere otro matiz que se desprende de la propuesta de Boaventura de Sousa Santos (2004). El sociólogo portugués, desmarcándose del debate euro-latinoaméricano mencionado poco antes sobre la naturaleza de ciertos regímenes del siglo XX, introduce la idea de “fascismo societal” (Santos, 2004:22). Este no viene descrito como un régimen político sino como un régimen civilizatorio capaz de preservar un tipo de democracia formal al servicio de un capitalismo depredador en donde el Estado es cómplice de la misma depredación tanto humana como medioambiental. Es por esta razón que, especialmente en América Latina y en el Caribe, se manifiestan otras facetas de este fenómeno2. Estas apuntan, por un lado, a segregar, mediante el “fascismo del apartheid social”, y, por otro, a crear un sustrato de constante ansiedad a través del “fascismo de la inseguridad”.

20El primer matiz determina una:

segregación social de los excluidos dentro de una cartografía urbana dividida en zonas “salvajes” y zonas “civilizadas”. Las primeras son las del estado de naturaleza hobbesiano, las segundas, las del contrato social. Estas últimas viven bajo la amenaza constante de las zonas salvajes y para defenderse se transforman en castillos neofeudales, en esos enclaves fortificados que definen las nuevas formas de segregación urbana: urbanizaciones privadas, condominios cerrados (Santos, 2004:22-23).

21El segundo matiz consiste en:

la manipulación discrecional de la inseguridad de las personas y de los grupos sociales debilitados por la precariedad del trabajo o por accidentes y acontecimientos desestabilizadores (Santos, 2004:24).

22Si bien en otras ciudades del Caribe colombiano se haya estudiado este fenómeno, reconociendo en Cartagena de Indias un régimen que oprime especialmente a las mujeres afrodescendientes ubicadas en la grande periferias de la ciudad (Pérez y Riccardi, 2019), en Villa Caracas las personas residentes viven en una condición de exclusión múltiple del Estado de derecho moderno a través de la cual este tipo de Leviatán de la periferia no se rige según la lógica moderna de tutela de los derechos fundamentales, sino mediante un mecanismo de segregación multifactorial socioeconómico, étnico-nacional, de género y generacional. A esto se le suma el abandono estatal que, en vez de proteger a los sujetos/as vulnerables, los ignora o peor aún los convierte en un botín policial para enriquecer las estadísticas del crimen tanto a nivel local como nacional.

23Las sujetas y los sujetos migrantes, además, al haber llegado desde otras periferias extranjera del Caribe, padecen una doble segregación: por un lado, aquella clasista, típica de los contextos latinoamericanos; por otra, aquella étnica-nacional que, por su connotación de ‘veneco’, los relega en el eslabón más bajo de la sociedad periférica barranquillera. Finalmente, la condición de mujer y/o infante también agrega un elemento de opresión adicional que, de todas formas – en algunas circunstancias – alimenta dinámicas de resiliencias que escapan de las categorías que el poder estatal y cultural les da desde arriba. Es el caso del nombre Villa Caracas, apodo estigmatizante, inicialmente dado por algunos de los antiguos residentes colombianos – llegados anteriormente en esta zona como desplazados por el conflicto armado interno. La reacción de los migrantes venezolanos fue resignificar el nombre de su sector cambiando la narrativa en sentido positivo, llenándola de orgullo identitario, a través de una reapropiación del significado del nombre en sentido de capital: “Villa Caracas es nuestra capital” (Juan, entrevista personal, 3 de agosto del 2019). Paralelamente el fenómeno de alquiler de niños también es frecuente en madres que por su condición de extrema pobreza están que casi obligadas a rentar su hijos e hijas para el cobro de lemosina por parte de terceros.

24Más que un régimen político-autoritario, como viene clásicamente interpretado el fascismo, lo que se observa en Villa Caracas, es una un aparente abandono estatal capaz de dar lugar a un caos ordenado en el cual incursionan los grupos criminales, las iglesias, las ong y finalmente el sector público con esporádicas acciones policiales esquizofrénicas. También los matices de “apartheid social” e “inseguridad” (Santos, 2004:23) aterrizan parcialmente en este determinado contexto de estudio ya que los sujetos/as migrantes se trasladan de una periferia a otra encontrando similares estructuras de opresión y consecuentes procesos de luchas. Por tal razón, en el contexto de Villa Caracas, se observa un fascismo transperiferico en donde la segregación se manifiesta de forma continua y transfronteriza, a lo largo de los 500-1000km que separan Venezuela (Maracaibo-Caracas) de Colombia (Barranquilla).

Figura 3. Sofía mira al horizonte.

Figura 3. Sofía mira al horizonte.

Fuente: Fotografía de José Manuel Romero Tenorio (Romero & Riccardi 2022)

25El fenómeno constante es el anclaje a su propio estamento social - en seno de una sociedad orgánica - desde el cual, según el sistema, es extremadamente difícil salirse. Aun así, como en otros fascismos, hay posibilidades de acciones subversivas capaces de transformar la realidad social. La más evidente es la capacidad de este grupo de prescindir del Estado, moviéndose de una periferia a otra por causas que van más allá de lo económico o de una ideología civilizadora. El abandono estatal, que inicialmente se observaba como el telón de fondo de la opresión hacia este grupo de personas, por momentos, se convierte en oreadas de plena libertad. Es el caso del juego libre que algunos niños hacen en medio de los escombros (fig. 1) o de Sofia (fig. 3), niña de 9 años que, medio sonriendo y mirando el horizonte, nos hace recordar la poesía de Silvio Rodriguez Te convido a creerme cuando digo futuro (Romero & Riccardi, 2022). Quizás, la fuerza de esta comunidad, en particular de sus personas aparentemente más vulnerables – niñas, niños, mujeres juntos con los pocos ancianos que sobreviven – radica justamente en esta lucha diaria para la vida que se despoja de cualquier teoría y se hunde a pleno en la praxis cotidiana.

3. Marginalidad avanzada en perspectiva Sur global

3.1. El punto de partida

26En esta sección del texto proponemos desarrollar el concepto “marginalidad avanzada en perspectiva sur global”, para ello, expondremos de manera resumida y sistemáticamente su proceso de emergencia en las siguientes páginas. Principalmente, el nacimiento de esta idea se da por dos razones, la primera: debido a la influencia de los estudios sobre marginación y parias urbanos del sociólogo francés Loïc Wacquant, quien se ha dedicado a comprender la dinámica de violencia en los reconocidos guetos negros que existen en ciudades de Estados Unidos y en los cinturones urbanos de miseria en Francia (2021, 2007, 2010), y, dos; en gran parte respaldado por los procesos de investigación empírica que venimos desarrollando en diversas ciudades latinoamericanas y del Caribe en los últimos años.

27Los estudios sociológicos que Wacquant ha realizado para retratar la dinámica de segregación racial urbana y el incremento del encarcelamiento masivo de la población afroamericana lo motivan a plantear una tesis sobre la marginalidad desde el contexto de una economía, en teoría avanzada, pero socialmente en retroceso desde la década de los ochenta. Estos trabajos nos han inspirado a replantear comparativamente el alcance de su obra, de la cual extraemos lo que consideramos más importante, además de servirnos como referente para sustentar teóricamente la propuesta conceptual. Volver sobre estas ideas se convierte en un ejercicio obligado de imaginación sociológica (2003), la importante tarea que para el sociólogo deben significar los procesos de creación y objetividad para el avance de la ciencia.

  • 3 La Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

28Wacquant sustenta teóricamente una parte de sus trabajos retomando los principales argumentos de la escuela de la dependencia latinoamericana sobre el (sub)desarrollo (Cardoso y Faletto, 1971), dicho enfoque afirma que existe un proceso de acumulación originaria de capital que ha construido un sistema de relaciones de poder asimétrico que se resume en una economía global centro-periferia (Wallerstein, 1997). Esta reconocida escuela nacida en la CEPAL3 en la década de los cincuenta (Faletto, 1996) se interesó por problematizar y luego redimensionar la idea que sobre el desarrollo se tenía para la región, para ello, basados en el paradigma de la economía clásica, es decir, a partir de una distribución internacional del trabajo, escenario en el cual Latinoamérica fue posicionado como productor de materias primas y a los países industrialmente desarrollados como transformadores de esas materias se resume la economía política del modelo centro-periferia, para luego reconfigurar un circuito global asimétrico de producción de desigualdades.

29¿Por qué es importante retomar estas ideas? Debido a que el continuum histórico de esta división internacional del trabajo dio forma a las ciudades que hoy conocemos y que siguen en proceso de producción y expansión, al pensar en este proceso desde un alcance de larga duración se facilita la comprensión del modo en que aún hoy estos centros económicos e industriales avanzados en el norte global perduran mientras las economías del sur global se mantienen rezagadas. Y si a este enfoque le añadimos el arraigo colonial tal y como lo presenta Aníbal Quijano con su colonialidad del poder (1990) para explicar la prolongación de ese orden de dominación capitalista, se abren una serie de matices antropológicos que se escapan del análisis macroeconómico mencionado por esta escuela, como por ejemplo sucede al adaptar sus tesis al análisis histórico de la construcción de un Estado-Nación sea este central o periférico, en dicho escenario también podemos encontrar réplicas de la misma asimetría estructural en el (sub)desarrollo de sus territorios.

30Del argumento anterior se desprende otra dimensión de la desigualdad material que Wacquant reinterpreta de Lefebvre (1991), de la clásica definición de división social del espacio él avanza hacia una formación socio espacial restringida, racial y/o culturalmente uniforme, fundada en la relegación forzada de una población negativamente tipificada. A partir de esta definición el autor se detiene a pensar en detalle sobre las repercusiones de este modelo en las condiciones de vida de poblaciones étnicamente diferenciadas. Según él, la marginalidad en los Estados Unidos ha crecido exponencialmente tornándose en un gran Leviatán que castiga a los pobres, en especial a las comunidades afronorteamericanas al limitar su asenso social y priorizando su encarcelamiento masivo, paradoja sociológica considerando que se trata de un sistema capitalista desarrollado. Con esto el autor busca explicar el avance de la precariedad urbana al margen del retroceso del Estado de bienestar norteamericano, que con la entrada en vigor del neoliberalismo en la década de los ochenta ha visto desmantelar sus políticas de asistencia social.

31Por nuestra parte y a diferencia del análisis que el autor hace de las condiciones de pobreza en las ciudades norteamericanas, con el uso que hacemos de la categoría marginalidad avanzada en perspectiva sur global buscamos dar un giro sociológico hacia los efectos socioculturales y étnicos sobre las formas de exclusión estructural que se manifiestan en Latinoamérica, pero sin restar importancia al peso categórico que Wacquant concede a la economía política del Estado, aspecto que consideramos importante de resaltar pero sin caer en los abismos epistemológicos que las comparaciones tienden a proyectar, por esta razón somos cautelosos con el uso que hacemos de la presente propuesta discursiva advirtiendo al lector que nuestro locus de enunciación se sitúa y justifica desde una praxis empírica.

3.2. El proceso de formulación

32Desde hace cerca de diez años, nuestro interés pasa por describir etnográficamente las condiciones de vida de poblaciones en las periferias urbanas de ciudades en Colombia y Suramérica. La genealogía de este concepto toma forma después de tres etapas de investigación prolongada, distintos momentos que nos han permitido desarrollar esta categoría y otra serie de conceptos sociológicos que dan forma a la idea aquí expuesta, pero, sobre todo, que se desprenden de complejos y rigurosos proyectos etnográficos que han dado como resultado la elaboración de ideas basadas en contextos urbanos específicos de Latinoamérica y el Caribe. A continuación, expondremos de modo resumido cada uno de estos momentos para luego cerrar encadenado sus resultados con el concepto de marginalidad avanzada a modo de conclusión.

33En esta primera etapa de investigación describimos la relación entre: violencia, economías ilegales y desigualdades étnicas en Ecuador, para ello realizamos una etnografía de un año de trabajo de campo en un barrio céntrico pobre en la ciudad de Quito reconocido por su peligrosidad, precariedad y punto de locación de inmigrantes afroecuatorianos (Álvarez, 2015) para responder a la pregunta: ¿Qué lleva a muchos jóvenes afrodescendientes a vender drogas ilícitas en la calle? Nuestro punto de partida se sitúo en el análisis de las trayectorias de vida de estos migrantes, tuvimos como objetivo identificar de qué manera la violencia estructural (Galtung, 1996) genera una forma de administración de población que garantiza un proceso de conversión ciudadana de sus minorías étnicas. No obstante, en el caso de la inclusión de la población afro en la construcción del Estado Nación ecuatoriano su inserción se retrasó debido a estar históricamente situados en la periferia de una economía dominada desde los inicios de su fundación por una elite blanco/mestiza. Etnográficamente corroboramos que en efecto esta forma de asimetría forzaba a la migración y también a la formación de estrategias de supervivencia que empujaba a esta población hacia la economía de lo informal y lo ilegal como lo son la venta callejera y el tráfico de drogas, especialmente en las zonas más concurridas de la ciudad.

Figura 4. Grafiti antifascista, barrio La tola en Quito-Ecuador.

Figura 4. Grafiti antifascista, barrio La tola en Quito-Ecuador.

Fuente: Fotografía de William Álvarez (2015)

34En una segunda etapa nos sumergimos en la vida cotidiana de una organización de seguridad urbana llamada “La Cívica” constituida por expandilleros, esto lo hicimos con el objetivo de describir densamente las diversas formas de violencia que se manifestaban en las periferias de Cartagena de Indias durante el periodo de 2014 al 2018 (Álvarez, 2023, 2022). Nos situamos en estas márgenes urbanas por dos razones; 1) por el hecho de tratarse del cinturón de pobreza y albergar el mayor número de pandillas; 2) también por tratarse del asentamiento con mayor población afrocolombiana de la ciudad.

35Nuestro problema de investigación se centró en reflexionar sobre las repercusiones sociopolíticas que ha generado el establecimiento de una forma extendida de necropoder (Mbembe, 2011) en estas periferias, el cual se manifiesta desde formas heterogéneas de violencia letal: fuerzas de seguridad del Estado y otras organizaciones criminales. Sustentándonos en la hipótesis de un Estado racial, exploramos la idea de una forma de inclusión postergada de la población afro en el desarrollo urbano y socioeconómico del Caribe colombiano. De esta etapa surge un concepto que denominamos “segregación étnica estructural”, y con la cual reflexionamos comparativamente sobre el avance de la marginalidad y de la pobreza en esta población/territorio, muy diferente a la analítica del gueto negro norteamericano que ofrece Wacquant en su obra.

36Luego de 3 años de trabajo etnográfico comprobamos que en las periferias de Cartagena se concentra una acumulación social de violencia que tiene origen en los conflictos políticos y bipartidistas de mediados del siglo XX, la cual no solo ha transformando las diversas formas de lucha política en Colombia, sino que de facto ha configurado socio urbanísticamente el territorio nacional concentrando en las periferias urbanas tanto a víctimas como a victimarios de estas disputas de poder; además, sirviendo también como punto de locación del avance extensivo de la cultura del narcotráfico y sus organizaciones criminales.

  • 4 La idea de marginalidad avanzada surge como una categoría que intenta ir más allá de los tradiciona (...)

37Es este escenario en el que las expresiones de violencia letal y extrema pobreza el concepto de marginalidad avanzada en perspectiva sur-global surge como una necesidad sociológica para reflexionar en torno a una realidad que encuentra sus límites en el lenguaje especializado de las ciencias sociales, todo lo anterior circunscribiéndose en un contexto de economía política que situamos desde un paradigma de post-marginalidad4 .

Figura 5. Autor trabajando en La Cívica en Cartagena-Colombia.

Figura 5. Autor trabajando en La Cívica en Cartagena-Colombia.

Fuente: Fotografía de William Alvarez (2023)

38Este concepto termina de tomar forma en una tercera etapa de investigación etnográfica. A diferencia de los contextos anteriores, en esta ocasión nos concentramos en describir el nacimiento de un barrio miseria (Villa Caracas) poblado por inmigrantes venezolanos y retornados colombianos en las periferias de la ciudad caribeña de Barranquilla (Álvarez, 2021, 2022). Inspirado en João Bielh (2013), el objetivo de este trabajo buscó analizar la intercepción: Estado, cuerpo y sufrimiento en una zona de abandono social. En esta población y espacio urbano sorprendentemente se combinaban las realidades y conflictos sociales que describimos en mis dos primeras etapas de reflexión sociológica, pero a diferencia de estas las condiciones materiales y de existencia en el barrio eran mucho más graves.

  • 5 Modelo de gestión bastante cuestionable porque al implementar programas para la estabilización de e (...)

39Durante dos años describimos y analizamos las trayectorias de vida de medio centenar de interlocutores clave de esta comunidad, observamos su transformación socio espacial, en buena parte mediada por las regulares e irregulares intervenciones de la asistencia humanitaria5 y del gobierno local mientras su figura ciudadana o jurídica al margen del Estado se iba moldeando de la completa invisibilidad (debido al desamparo que el vacío político de su estatus migratorio representó para Colombia desde el inicio de la migración masiva) hacia una figura de sujeto con derecho. Sin embargo, ni siquiera con la implementación de esta forma de integración vertical se remediaba o facilitaba su acceso a bienes y servicios públicos como por ejemplo la atención médica. Debido a su extrema marginación, cualquier demanda de servicios sociales se convertía para ellos en una odisea, que sumado al agravante de estar adscritos en un sistema de cobertura sanitaria público burocratizado y precarizante incluso para la población local, llevando al extremo su sufrimiento en una especia de tortura moderada y crónica.

Figura 6. Villa Caracas, Barranquilla-Colombia.

Figura 6. Villa Caracas, Barranquilla-Colombia.

Fuente: Fotografía de William Álvarez (2022)

3.3. La consolidación

40A diferencia del sentido que Wacquant imprime a la pobreza en una economía desarrollada, la marginalidad avanzada en el sur-global se sustenta materialmente desde la base de un Estado con un alcance precario en términos de cobertura de derechos primarios básicos y precarizante en términos de desarrollo económico. La acumulación de capital no avanza del mismo modo que en el norte-global porque las formas de producción y el Estado de bienestar en países en vías de desarrollo se reducen a la gestión mínima de la vida (bionecropoder), mientras la acumulación social de la violencia y sus conflictos incrementan otras formas de pobreza, una marginalidad que avanza en retroceso al derecho internacional humanitario y expone a la existencia humana a un camino sin retorno.

41En estas tres etapas, multisituadamente exponemos y comprobamos que aún hoy se conserva la permanencia de un continuum histórico de marginación que tiende a afectar con mayor peso a las minorías étnicas, pero también a un contingente de población que progresivamente se ha venido convirtiendo en desposeídos o parías urbanos, esto causado principalmente por los drásticos cambios que experimenta la dinámica relación de dependencia de los países satélites con la economía global.

42La marginalidad avanzada en perspectiva sur global ofrece un horizonte que amplia la singularidad étnica de esta forma de precariedad urbana, se sustenta en la heterogeneidad estructural que se presenta en Latinoamérica desde su inserción en el capitalismo moderno, reconoce que la dinámica de intercambio centro-periferia se circunscribe a comunidades urbanas cada vez más pequeñas que asimilan los privilegios de la acumulación de capital en contraposición a las nuevas formas de sufrimiento social que esta marginalidad avanzada amplia en las periferias relegando como castigo a los más vulnerables y desposeídos.

43Multisituadamente:

Barranquilla y Cartagena de Indias (Colombia); Palermo (Italia), septiembre 2023

44Álvarez, W. (2023). ‘Esto es e boro’. Vidas en la periferia. Bogotá: ICANH.

45Álvarez, W. (2022). Advanced marginality. A glimpse through the lens of visual anthropology at the birth of a slum neighborhood of Venezuelan immigrants in the Colombian Caribbean. Visual Ethnography 11(1):77-91. DOI: 10.12835/ve2022.1-104.

46Álvarez, W. (2021). Riesgo, enfermedad y acceso al cuidado para inmigrantes venezolanos en Colombia. Esbozo de una antropología del sufrimiento y abandono social. Middle Atlantic Review of Latin American Studies 5(2):124-145. DOI: http://0-doi-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/​10.23870/​marlas.359.

47Álvarez, W. (2015). Fumando pipa en El Paraíso: Drogas, Violencia y Conflictos Interétnicos. Quito: Flacso.

48Álvarez, W., Romero Tenorio, J. M., Villadiego Álvarez, P. (2021). Transperiferismo, Necropolítica y sufrimiento social. Etnografía experimental sobre las condiciones de vida de inmigrantes venezolanos en el Caribe Colombiano. Revista de Salud Pública 23(2): 1-9. DOI: 10.15446/rsap.v 23n2.88485.

49Biehl, J. (2013). Vita: life in a zone of social abandonment. Oakland: University of California Press.

50Binazzi, A. (2019). Género y migraciones forzosas en Centroamérica y el Caribe. Una mirada antropológica para los derechos humanos de las niñas, adolescentes y de las mujeres. Collectivus, Revista de Ciencias Sociales 6(1):155-175. DOI: 0.15648/Coll.1.2019.9.

51Borón, A. (2003). Estado, capitalismo y democracia en América Latina. Buenos Aires: CLACSO.

52Bovenkerk, F. (1974). The Sociology of Return Migration. La Haya: Martinus Nifhoff.

53Cardoso, F., Faletto, E. (1971). Dependencia y desarrollo en América Latina. México: Siglo XXI.

54Castelnuovo, N. (2018). Mujeres indígenas: ¿un actor político? ¿Una fórmula neoliberal? The Journal of Latin American and Caribbean Anthropology 24(1): 203-20. DOI: 10.1111/jlca.12347.

55Deleuze, G., Guattari, F. (1980). Mille plateaux. Paris, Minuit.

56Eco, U. (2018). Contra el fascismo. Barcelona: Penguin Random House.

57Egea Jiménez, C., Díez Jiménez, A., Márquez Guerra, J. F. (2022). El retorno en Colombia desde sus dimensiones de análisis. Una revisión sistemática de la literatura. Revista de Estudios Sociales 81: 75-92. DOI: 10.7440/res81.2022.05.

58Esposito, R. (2006). Bíos: biopolítica y filosofía. Buenos Aires:Amorrortu.

59Faletto, E. (1996). La CEPAL y la sociología del desarrollo. Revista de la CEPAL 58: 191-204.

60Fontalvo, R., Díez, A. (2021). Cartografías de la migración de retorno en Colombia. Evolución y patrones territoriales en el departamento del Atlántico. Collectivus. Revista de Ciencias Sociales 8(1):134-152. DOI: 10.15648/Collectivus.vol8num1.2021.2959.

61Galeano, E. (2021). Las venas abiertas de América Latina. Buenos Aires, Siglo XXI.

62Galtung, J. (1996). Peace by peaceful means. Peace and conflict, development and civilization. New York: Sage.

63Gentile, E. (2005). Fascismo. Storia e interpretazione. Bari-Roma: Laterza

64Harvey, D. (2017). El cosmopolitismo y las geografías de la libertad. Akal: Madrid.

65Lefbvre, H. (1991). The production of space. Oxford: Blackwell.

66León Bologna, E., Falcón, M. del C. (2016). Migración sur-sur: factores relacionales e inserción segmentada de la población boliviana y peruana en la ciudad de Córdoba, Argentina. Estudios Demográficos y Urbanos 31(3):729-73.

67Magalhães, A. (2021). A guerra como modo de governo em favelas do Rio de Janeiro. Revista Brasileira de Ciências Sociais 36:106: 1-20. DOI: 10.1590/3610600/2021.

68Mbembe, A. (2011). Necropolítica. Madrid: Editorial Melusina.

69Mills, C. (2003). La imaginación sociológica. México: Fondo de cultura económica.

70Morlino, L. (2004). Las alternativas no democráticas. Postdata 10:149-183.

71Parrini, R. (2015). Biopolíticas del abandono: migración y dispositivos médicos en la frontera sur de México. Nómadas 42: 111-127.

72Pérez Carrascal, A., Riccardi, D. (2019). La mujer afrodescendiente frente al fascismo del apartheid social en Cartagena de Indias: ¿esperanzas para el cambio en un contexto de histórica discriminación? Memorias: Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe colombiano 38:162-185. DOI: 10.14482/memor.38.986.112.

73Peters, S. (2019). Sociedades rentistas: Claves para entender la crisis venezolana. European Review of Latin American and Caribbean Studies 108: 1-19. DOI: 10.32992/erlacs.10505.

74Quijano, A. (1990). La nueva heterogeneidad estructural en América Latina. Hueso Húmero 26: 8-33.

75Riccardi, D., Agudelo Taborda, J. (2021). La cooperación internacional para la paz en Colombia: divergencias y convergencias entre Estados Unidos y la Unión Europea. Estudos Internacionais: revista de relações internacionais da PUC Minas, 9(3), 133-151.

76Romero Tenorio, J.M., Álvarez Álvarez, W. (2021). La máquina de guerra nómada del COVID-19: paisajes estéticos del epidemiocapitalismo. Trans/Form/Ação44, 267-284.

77Romero Tenorio, J.M., Riccardi, D. (2022). Amoebas:Socio-territorial metamorphosis in venezuelan migrants neighborhood. The case of Villa Caracas in Barranquilla (Colombia). Visual Ethnography 11(2):103-115. DOI:10.12835/ve2022.2-116.

78Santos, Boaventura d. S. (2004). Reinventar la democracia. Reinventar el Estado. Quito: Abya-Yala, ILDIS-FES.

79Sibertin-Blanc, G. (2013). Politique et État chez Deleuze et Guattari. Essai sur le matérialisme historique-machinique. Paris: Presses Universitaires de France.

80Wacquant, L. (2010). Castigar a los pobres: el gobierno neoliberal de la inseguridad social. Barcelona: Gedisa.

81Wacquant, L. (2007). Los condenados de la ciudad: gueto, periferias y Estado. Madrid: Alianza Editorial.

82Wacquant, L. (2001). Parias urbanos: marginalidad en la ciudad a comienzos del milenio. Buenos Aires: Ediciones Manantial.

83Wallerstein, I. (1997). A world-system perspective on the social sciences. The capitalist world-economy. Cambridge: Cambridge University.

84Zavaleta, R. (2008). Lo nacional-popular en Bolivia. La Paz: Plural Editores.

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Notes

1 Fuente ACNUR, https://www.acnur.org/emergencias/situacion-de-venezuela

2 Boaventura de Sousa Santos describe en seno del “fascismo societal” una serie de características que denomina: “fascismo del apartheid social”, “fascismo del Estado paralelo”, “fascismo para-estatal”, “fascismo populista”, “fascismo de la inseguridad”, “fascismo financiero”. Según el autor, en el “fascismo societal” ya “no (se) sacrifica la democracia ante las exigencias del capitalismo, sino que (se) fomenta hasta el punto en que ya no resulta necesario, ni siquiera conveniente, sacrificarla para promover el capitalismo. Se trata, por lo tanto, de un fascismo pluralista y, por ello, de una nueva forma de fascismo” (Santos, 2004:22). Adicionalmente, esta declinación del fascismo interesó también a América Latina y el Caribe como fruto de la globalización del “consenso liberal” que se vino estableciéndose desde los años ´80 del siglo XX. Este fenómeno se articula en cuatro dimensiones: 1) el “consenso económico neoliberal”; 2) “el consenso del Estado débil”; 3) “el consenso democrático liberal”; 4) “la primacía del derecho y de los tribunales” en favor de la propiedad privada y de las relaciones mercantiles en detrimento de la desocialización de la economía (Santos, 2004:16-20).

3 La Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

4 La idea de marginalidad avanzada surge como una categoría que intenta ir más allá de los tradicionales conceptos empleados para situar discusiones teóricas en torno a la pobreza y a los elementos que la caracterizan. No es suficiente pensar en esos términos: las condiciones socioeconómicas que experimentan poblaciones materialmente precarias en las sociedades menos “desarrolladas” actualmente ya no resultan una condición de exclusiva categorización para este tipo de población. La precariedad económica se ha ampliado hacia otras clases sociales; marginales o precarios pueden ser catalogados profesionales liberales. La alta tasa de desempleo en los jóvenes de clase media así lo demuestra en todo el mundo. ¿Qué es la marginalidad? ¿Quiénes son los marginales? Esta pregunta resulta compleja de responder si nos detenemos en las diminutas características que representan esta condición estructural, simbólica, material o cultual en un escenario global altamente competitivo. Nos encontramos en lo que podemos denominar una era post-marginal, espacio en el que la precariedad laboral se comparte tanto en el sur como en el norte global debido a la rápida transformación del trabajo y el cybercapitalismo contemporáneo. Aporte teórico en proceso de desarrollo.

5 Modelo de gestión bastante cuestionable porque al implementar programas para la estabilización de este tipo de emergencias en el sur global se ha creado otra estrategia de expropiación de recursos, lo que para el contexto de la intervención de la cooperación y las agencias internacionales para el desarrollo denomino aquí como capitalismo neoliberal humanitario. Inspirado en la tesis de David Harvey sobre el cosmopolitismo (2017), quisimos desarrollar este concepto pensándolo como un proceso de acumulación de capital con base en la apropiación/expropiación de las necesidades humanitarias situadas en contextos de emergencia o crisis.

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Table des illustrations

Titre Figura 1. Panorámica de Villa Caracas (Barranquilla).
Crédits Fuente: Fotografía de José Romero Tenorio (Álvarez, Romero y Villadiego, 2021)
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Fichier image/png, 1,6M
Titre Figura 2. El herpes se riega en la espalda del Chamo, Villa Caracas.
Crédits Fuente: Fotografía de William Alvarez (Alvarez 2021), archivo de la investigación.
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Fichier image/jpeg, 33k
Titre Figura 3. Sofía mira al horizonte.
Crédits Fuente: Fotografía de José Manuel Romero Tenorio (Romero & Riccardi 2022)
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Fichier image/jpeg, 103k
Titre Figura 4. Grafiti antifascista, barrio La tola en Quito-Ecuador.
Crédits Fuente: Fotografía de William Álvarez (2015)
URL http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/etudescaribeennes/docannexe/image/30732/img-4.jpg
Fichier image/jpeg, 71k
Titre Figura 5. Autor trabajando en La Cívica en Cartagena-Colombia.
Crédits Fuente: Fotografía de William Alvarez (2023)
URL http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/etudescaribeennes/docannexe/image/30732/img-5.png
Fichier image/png, 422k
Titre Figura 6. Villa Caracas, Barranquilla-Colombia.
Crédits Fuente: Fotografía de William Álvarez (2022)
URL http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/etudescaribeennes/docannexe/image/30732/img-6.jpg
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Pour citer cet article

Référence électronique

William Álvarez, José Manuel Romero Tenorio et Davide Riccardi, « Periferias urbanas en el Caribe colombiano. Transperiferismo, nuevos fascismos y marginalidad avanzada »Études caribéennes [En ligne], 57-58 | Avril-Août 2024, mis en ligne le 15 avril 2024, consulté le 18 juin 2024. URL : http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/etudescaribeennes/30732 ; DOI : https://0-doi-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/10.4000/etudescaribeennes.30732

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Auteurs

William Álvarez

PhD. en Sociología por la Universidad Federal de São Carlos (Brasil). Es fundador de Bordes: Centro de Investigaciones sobre Violencias Urbanas y Criminalidades en el Caribe. Orcid: https://orcid.org/my-orcid?or- cid=0000-0002-3716-4936.
williamlogia@gmail.com

José Manuel Romero Tenorio

Doctor en Filosofía y Artes y máster en Estudios Culturales, ambos en la Université de la Sorbonne de París. Profesor Asociado del Programa de Sociología de la Universidad del Atlántico (Colombia).
josemromero@mail.uniatlantico.edu.co

Davide Riccardi

Investigador Posdoctoral de Sociología General por la Universidad de Pavía (Italia). Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad del Norte (Colombia). Profesor Auxiliar del Instituto Internacional de Estudios del Caribe – Universidad de Cartagena (Colombia).
driccardi@unicartagena.edu.co

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