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Tourisme, sécurité et violence multidimensionnelle

Playa del Carmen y la dinámica de violencia contra las mujeres en el espacio público turístico

Playa Del Carmen and the Dynamics of Violence Against Women in the Tourist Public Space
Playa del Carmen et la dynamique de violence contre les femmes dans l’espace touristique public
Alma Ivonne Marín Marín, Erika Cruz Coria et Elsa Karen Vázquez Del Valle

Résumés

La violence contre les femmes (VCLF) dans l’espace public c’est une problématique qui est devenue de plus en plus visible à partir de réflexions et de dialogues féministes. Cependant, il existe une lacune considérable par rapport aux études touristiques sur ce type d’analyse. Il est donc, pertinent d’identifier les types de violence qui subissent les femmes dans l’espace public touristique, en particulier, celles qui résident dans les villes dédiées exclusivement au secteur. La ville de Playa del Carmen (PDC), a été considérée comme un cas d’étude, l’une des principales destinations touristiques des Caraïbes mexicaines. À partir d’une méthodologie qualitative qui se consacre sur des groupes de discussion et des entretiens approfondis. On a pu constater que le harcèlement sexuel de rue est un dénominateur commun dans l’expérience urbaine des femmes à PDC. Concernant au transport public et aux rues mal éclairées ce sont les espaces dans lesquels il est le plus présent. En conséquence, PDC est considérée comme une ville hostile pour les femmes qui y habitent.

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Texte intégral

Introducción

1Desde la visión economicista, el turismo es uno de los principales sectores productivos a nivel mundial que incide directamente en el crecimiento de los países receptores; la cotidianidad de las poblaciones receptoras se ve atravesada directa e indirectamente por los supuestos beneficios de la actividad. De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo [OMT] (2014) el sector genera empleos, es un vehículo para la paz y, sobre todo, es implementado bajo un discurso de igualdad entre hombres y mujeres.

2Sin embargo, en las ciudades turísticas las brechas sociales se hacen presentes de múltiples maneras. Desde la perspectiva socioespacial, el desarrollo del turismo se caracteriza por una acentuada polarización entre los sitios que son de uso exclusivo de visitantes y los espacios que albergan a residentes que, en su mayoría, representan la mano de obra del sector. Con la apropiación de espacios públicos, por parte del Estado y el capital para construcción de sitios destinados al servicio turístico, quienes habitan la ciudad se ven en la necesidad de desplazarse a otros lugares, lo cual transforma considerablemente sus condiciones de vida (Chirot, 2021).

3En este sentido, el espacio público de las ciudades turísticas se produce en función del desarrollo de la actividad, es decir, la vida cotidiana se (re) organiza de acuerdo con las necesidades del sector. En este sentido, al mirar con más detalle lo anterior, es posible evidenciar que existe un importante consumo del territorio a partir de procesos como la gentrificación y la turistificación (Soriano, 2015; Chirot, 2021).

4Playa del Carmen (PDC) es una de las principales ciudades turísticas del Caribe Mexicano, se ubica en el municipio de Solidaridad en el estado de Quintana Roo. La dinámica económica de la población se centra en el trabajo turístico, por lo tanto, el espacio público es fundamentalmente espacio de trabajo, movilidad, tránsito para la producción turística; de ahí que la experiencia de transitar este espacio sea distinta para hombres que para mujeres. Ante esto, cobra especial interés identificar las experiencias de violencia de las mujeres en el espacio público turístico de PDC, para lo cual se utilizó una metodología de corte cualitativo a través de entrevistas a profundidad a mujeres jóvenes de entre 18 y 35 años que habitan la ciudad. Los resultados arrojan que el Acoso Sexual Callejero es la forma generalizada de violencia en el espacio público turístico de esta ciudad.

1. Espacio público, dinámica turística y violencia contra las mujeres

5Para abordar el espacio público, se hace necesario matizar con lo que respecta al espacio privado, para comprender la dicotomía que existe entre ambas nociones. Históricamente las mujeres han sido relegadas al espacio privado, como una forma de dominación que se relaciona con lo “familiar” (Kern, 2020), siendo el hombre el que puede ocupar los espacios públicos, naturalizando así el lugar de cada cual en la sociedad. Esto se vincula a la división sexual del trabajo en tanto la mujer se encarga de labores de cuidados y del hogar y el hombre de las actividades destinadas a la producción (Brito, 2019).

6En un sentido general, el origen del espacio público tiene relación con la arquitectura y el contexto urbano de la sociedad, como un medio en el que las personas coexisten de manera “libre” (Banda, 2020). Sin embargo, este espacio desde su concepción ha sido pensado para el uso y apropiación masculina con un fuerte componente de clase (Kern, 2020). Por su parte, el espacio privado hace alusión al ámbito en el que las personas se desarrollan de forma íntima, individual que no es de dominio público.

7En este sentido, el espacio doméstico es donde se cimienta lo privado, y es constitutivo a la reproducción de capital ya que se asocia específicamente a las mujeres, lo femenino, quienes a través de su trabajo no remunerado contribuyen a la acumulación de capital. Lo anterior a través de prácticas concretas como los cuidados, labores domésticas, entre otros, que permiten la producción y reproducción de la vida humana y no humana (Federici, 2010).

8Por lo tanto, la experiencia de habitar el espacio público y el privado es distinta para hombres y mujeres. En este sentido, el espacio público no es neutro debido a que ha sido históricamente producido por y para el hombre, en dónde tienen la libertad de transitar en cualquier momento del día con el único temor de sufrir asaltos por la noche; en cambio las mujeres, temen incluso ser agredidas física y sexualmente a la luz del día, aunado a un marcado desinterés por parte del Estado en estas problemáticas (Rodó, Estivill, y Eizagirre; 2019; Rodó, 2016).

9Ahora bien, las discusiones y reflexiones académicas acerca de las múltiples violencias que experimentan las mujeres en el espacio público cobran especial relevancia en el contexto geopolítico actual. El análisis a partir de enfoque feminista permite cuestionar la estructura capitalista, colonialista y patriarcal sobre la cual se despliegan dichas violencias (Segato, 2003; Monqid, 2012; Zuñiga, 2014; Rodo, 2016; Delgado, 2018), además de señalar que la configuración y organización del espacio público ha sido un escenario histórico de subordinación y dominación de las mujeres (Soto, 2014).

10No obstante, desde los estudios turísticos el análisis de la violencia en el espacio público turístico aún es incipiente, sobre todo desde la óptica feminista, por tanto, resulta fundamental avanzar en estos análisis con la finalidad de desdibujar las múltiples violencias que la propia actividad trae consigo a partir del desarrollo de espacios dedicados al consumo.

11La dinámica turística produce ciertas especificidades urbanas que se vinculan con ofertar espacios atractivos para el consumo, para la realización de actividades encaminas al ocio de visitantes -no de residentes-, lo que desencadena consecuencias como cantidades considerables de basura en las calles, el cambio de señalizaciones, transformaciones en la dinámica de movilidad de la población local y, sobre todo, en el incremento de la violencia. Y es que, el espacio público urbano no solo es aquello que se materializa en la arquitectura sino también es la experiencia de quienes lo habitan en su cotidianidad (Argón, 2013).

12Entonces, la producción del espacio turístico transforma aquellos lugares antes considerados sin valor para el capital, en espacios para el consumo (Calvario y Palafox, 2020; García y Jouault, 2020), en los que es posible mercantilizar la naturaleza y la cultura, desde lo material hasta lo simbólico para el uso y disfrute de turistas -principalmente- extranjeros, como una suerte de colonización turística que acapara territorios, saberes y transforma los modos de vida de las comunidades en las que se inserta (Marín, et al, 2020).

13En este contexto, es posible mirar una dicotomía en el espacio público turístico, por un lado, el que se produce para la mercantilización y el consumo enfocado en turistas y por el otro, el que se produce a partir de la segregación de la población local en tanto fuerza de trabajo para el sector. En este sentido, la producción del espacio turístico tiene un importante componente de clase y también de género que determina quienes pueden transitar por ciertos lugares y cómo pueden hacerlo, en este sentido, existe una fractura entre los usos del espacio por parte de residentes y turistas.

14Lo anterior, se refleja en la infraestructura destinada a visitantes, la cual se caracteriza por calles iluminadas, arquitectura estética, avenidas rápidas, ciclovías, seguridad, zonas comerciales; en cambio los espacios destinados a residentes cuentan con infraestructura deficiente, que se vincula con calles obscuras, mal pavimentadas, callejones, pocas banquetas, poca señalización, entre otras características que convierten a estos espacios hostiles para quienes los transitan, particularmente, para las mujeres y diversidades sexo-genéricas.

15Así mismo, el proceso de conformación de ciudades turísticas, no pude separarse de la estructura sobre la cual se cimienta la propia actividad: una estructura capitalista que permite la acumulación del capital a través del turismo, así como colonialista y patriarcal que configura la sociedad y sus instituciones de manera tal que posibilita la subordinación y dominación de todo aquello que está fuera de la heteronorma eurocentrada. En este sentido, Aragón (2022), argumenta que la precariedad en la que viven las mujeres en ciudades turísticas se vincula con las relaciones de dominación propias del patriarcado y la colonialidad, haciendo especial énfasis en la interseccionalidad como una categoría que permite comprender la violencia que viven las mujeres en el turismo.

16Sí bien, la raíz de la violencia contra las mujeres en el espacio público turístico es la propia configuración del sistema en términos de las opresiones que, históricamente, han experimentado las mujeres, las formas en las que dicha violencia se presenta van a encontrar sus especificidades en cada espacio y tiempo en particular. De este modo, las propias particularidades en las cuales se constituye una ciudad turística determinan las formas que toma la violencia directa contra las mujeres.

17El espacio público turístico está configurado estratégicamente a través de elementos implícitos y explícitos, los cuales favorecen al sector dominante, lo que revela una clara estructura de autoridad y poder patriarcal que se vincula con lo masculino. De acuerdo con Cruz, et al (2023), es posible identificar cinco tipos de violencia directa que se despliega sobre el cuerpo de las mujeres en contextos turísticos (Figura 1). Es relevante mencionar que esta categorización no es limitativa, ya que de acuerdo con el espacio analizado es posible encontrar ciertas particularidades.

Figura 1. Tipos de violencia contra las mujeres en el espacio público turístico

Figura 1. Tipos de violencia contra las mujeres en el espacio público turístico

Elaboración propia con base en Cruz, et al. (2023: 73)

18Los tipos de violencia expuestos anteriormente corresponden al siguiente desglose (Cruz., et al., 2022).

  1. Violencia psicológica y verbal: Se manifiesta en forma de piropos ofensivos, insultos, gritos, amenazas, comentarios y chistes sexistas, humillaciones, descalificaciones insultos, silbidos, invitaciones inadecuadas o de naturaleza sexual.

  2. Violencia patrimonial: Incluye el robo y el despojo, es decir, los daños sobre los bienes de las mujeres.

  3. Violencia física: Corresponde a todos aquellos actos que implican un acercamiento físico entre los que se incluyen golpes, tocamientos, empujones hasta feminicidio.

  4. Violencia sexual: La forma más común es el Acoso Sexual Callejero (ASC) que contempla contactos físicos innecesarios e indeseados de naturaleza sexual tales como manoseo violación roces tratamientos; así como expresiones verbales de naturaleza sexual.

  5. Violencia institucional: Se manifiesta como violencia vial, en tanto deficiencia de infraestructura pública (calles obscuras, callejones, baches, etc.). Así como también la violencia policiaca ejercida por elementos de seguridad pública.

19En suma, a partir de un enfoque feminista, se argumenta que la experiencia de habitar un espacio público turístico se determina por la propia configuración estructural del turismo en tanto actividad capitalista, colonialista y patriarcal, lo que se materializa en violencias directas sobre el cuerpo de las mujeres como objetos de dominación y apropiación.

2. Metodología

20La presente investigación se centra en analizar las formas de violencia contra las mujeres en el espacio público turístico de Playa del Carmen, Quintana Roo, México, a partir de un enfoque cualitativo de corte exploratorio. Para la obtención de información, la investigación se dividió en dos etapas:

2.1. Etapa 1. Revisión documental

21Esta etapa tuvo como finalidad identificar aquello que se ha escrito sobre la violencia contra las mujeres en el espacio público turístico, y las evidencias al respecto en PDC. Así mismo, permitió la construcción del abordaje teórico. Esta revisión se realizó en dos momentos:

  1. Revisión bibliográfica: se realizó en artículos científicos indexados, contenidos en bases de datos como Redalyc, Scielo, Google Scholar, CLASE, JSTOR y Latindex con la finalidad de identificar lo que se ha escrito respecto a la violencia en espacios públicos turísticos. A partir de esta revisión también se construyó el apartado teórico.

  2. Revisión hemerográfica: se realizó una investigación en periódicos de circulación local, estatal y nacional para identificar qué es lo que se ha reportado respecto a violencia en el espacio público de Playa del Carmen, a partir del año 2018 y hasta el primer trimestre del 2023. Se utilizaron como criterios de búsqueda, que la violencia sea contra las mujeres residentes de entre 18 y 35 años, en sitios públicos de Playa del Carmen. La información se organizó y sistematizó en un esquema que contiene las siguientes clasificaciones: año de la nota, título, periódico, autor/ra, sitio público en el que se identificó la violencia (plaza, playa, calle, etc), colonia en la que se identificó la violencia, tipo de violencia, otros aspectos relevantes y fecha de consulta. Una vez que se organizó y sistematizó la información se procedió al análisis.

2.2. Etapa 2. Trabajo de campo

22Esta etapa consistió en la recopilación de información de campo, que se llevó a cabo en tres momentos: el primero en el mes de marzo de 2022, el segundo en el mes de noviembre de 2022 y, el tercero en el mes de marzo 2023. La selección de las sujetas de estudio se dio a partir de un muestreo intencional de mujeres jóvenes entre los 18 y 35 años que transitan en su cotidianidad el espacio público de PDC. Se considera los 18 años como una edad en la que las mujeres comienzan a identificar el espacio público como un lugar común de permanecía y movilidad. Este muestreo se enfocó en la obtención de información hasta llegar a la saturación del discurso (Corbin y Strauss, 1998).

23Las técnicas que se utilizaron fueron las entrevistas a profundidad, grupos focales y fichas de testimonio. En esta última, las participantes redactaron la experiencia de habitar el espacio público de PDC, a partir de tres elementos: 1) Los espacios públicos en los que se sienten seguras y por qué; 2) Los espacios públicos en los que se sienten inseguras y por qué, y 3) Relato escrito de sus experiencias de violencia en algún espacio público de la ciudad. En total se realizaron 10 entrevistas a profundidad y 35 fichas de testimonios.

24Es importante mencionar que se reconoce una limitante en esta investigación en términos de interseccionalidad ya que solo se abordan las experiencias de mujeres entre 18 y 35 años, sin distinción de clase, raza, ni orientación sexual, lo que representa una oportunidad para futuros trabajos.

3. La violencia contra las mujeres en espacios públicos de Playa del Carmen, México

25Playa del Carmen, se ubica en el municipio de Solidaridad, Quintana Roo, se considera uno de los principales destinos turísticos del Caribe Mexicano y forma parte de la zona conocida como Riviera Maya. Entre enero y marzo del 2023 se registró una llegada de 438 mil 433 turistas, de los cuales más de 60% son visitantes internacionales que provienen en su mayoría de Estados Unidos y Canadá. Respecto a la infraestructura hotelera en 2023 se registraron 293 hoteles que equivalen a 45 mil 644 cuartos, lo que indica un aumento respecto al 2022 en el que se registraron 289 hoteles y 44 mil 917 cuartos. Así mismo, en lo que va del año se reconoce una ocupación del 84% (SEDETUR, 2023).

26Por lo tanto, la dinámica socio- territorial de PDC gira en torno a la actividad turística, y la propia configuración de la ciudad determina los espacios de consumo turístico y aquellos que se destinan a la población local. La carretera federal 307 representa la división entre la zona turística (donde se encuentra la famosa 5ta avenida) y la zona que alberga a la mayoría de la mano de obra del sector (Figura 2). No obstante, la movilidad de la población local se da en ambos espacios, incluso hay zonas en las que co-existen turistas y residentes como la colonia Colosio, colonia Zazil Ha y colonia Centro.

Figura 2. Mapa Playa del Carmen

Figura 2. Mapa Playa del Carmen

Fuente: Elaboración propia

27De acuerdo con el último censo de población en México, PDC cuenta con 304 mil 942 habitantes de los cuales 155 mil 562 son hombres y 149 mil 380 mujeres (INEGI, 2020). Hablando particularmente de la violencia contra las mujeres (VCLM), el Banco Nacional de Datos e Información de Violencia Contra las Mujeres, registró en 2021, 11 mil 865 casos en Solidaridad, por lo cual se considera uno de los municipios del estado de Quintana Roo más peligrosos para las mujeres después de Benito Juárez (Cancún). Se destaca que el tipo de violencia que más se presenta es la psicológica, sin embargo, no se hace distinción si es en el ámbito público o privado (BANAVIM, 2022). 

28Ahora bien, a partir de la revisión hemerográfica se pudo constatar que hay poca evidencia periodística respecto a la VCLM en el espacio público de PDC, de hecho, solo se localizó información en diarios de circulación local y estatal, entre los que destacan la Jornada Maya, Novedades Quintana Roo, Noticaribe, Quintana Roo Hoy, La verdad, El Quintanarroense y Por Esto!. A partir de este ejercicio, se documentaron 60 evidencias periodísticas de violencia en el espacio público turístico de PDC. En los años 2019 y 2020 solo se localizaron 10 notas, lo que se relaciona con el confinamiento social derivado de la pandemia por Covid 19. A partir del 2021, los casos van en aumento y hasta marzo del 2023 se registró el mayor número de incidencias (Tabla 1).

Tabla 1. Datos generales de la revisión hemerográfica

Año

Total de incidentes registrados de VCLM en el espacio público de PDC

Tipo de violencia más común por año

2018

7

Violencia Sexual Feminicidio

2019

3

Feminicidio

2020

7

Violencia Sexual Feminicidio

2021

11

Violencia Sexual

2022

15

Violencia Sexual Feminicidio

2023

17

Violencia Física

Total

60

Fuente: Elaboración propia

29De acuerdo con la información recabada, se constató que las zonas en las que hay un mayor registro periodístico de situaciones de VCLM en el espacio público son las colonias Centro y Colosio en el perímetro turístico y las colonias Villas del Sol y Ejidal ubicadas después de la carretera federal 307, tras la franja turística (Figura 3). El acto de violencia que más se repitió en los registros fue la violencia sexual, seguido por los feminicidios y la violencia física, lo cual no es más que una expresión de dominio, sometimiento y poder que se despliega sobre las mujeres que transitan el espacio público.

Figura 3. Colonias de PDC en las que se registró VCLM en el espacio público

Figura 3. Colonias de PDC en las que se registró VCLM en el espacio público

Fuente: Elaboración propia con base en la revisión hemerográfica

30A partir de esta revisión se constató que los hombres son los principales agresores y los sitios frecuentes en los cuales se registró violencia son vías públicas cercanas a la selva, terracerías y parques públicos. La noche es el momento en el cual se acentúan los actos de violencia, dónde la dinámica implica que las mujeres estén solas y que existan pocas personas que se percaten de la situación.

31Ahora bien, la información anterior se complementa con la recolección de datos a partir de las entrevistas a profundidad y las fichas de testimonio, lo cual permitió llegar a resultados concretos sobre la experiencia urbana de las mujeres que habitan ciudades turísticas. En este sentido, es posible constatar que las mujeres en Playa del Carmen han experimentado en el espacio público turístico, al menos alguna vez en su vida violencia patrimonial, física, sexual, psicológica e institucional en su modalidad de violencia vial. Respecto a la violencia policiaca solo una de las participantes manifestó ser detenida en la vía pública por la policía, de acuerdo con la entrevistada supone que se debió a su apariencia física y la forma de vestir.

32A pesar de los múltiples tipos de violencia que las mujeres experimentan en el espacio público turístico, es el Acoso Sexual Callejero (ASC) la forma de violencia más recurrente, tanto, que las mujeres incluso lo normalizan. De acuerdo con Román el ASC es «una práctica territorializada, experienciada y percibida por el cuerpo de la mujer» (2016: 88), que se vincula con la idea de que son seres-para-otros lo cual implica la cosificación del cuerpo de las mujeres y lo convierte en un objeto de conquista (Lagarde, 1997).

33El ASC es un comportamiento de dominación y sometimiento del cuerpo de las mujeres en tanto objeto, el cual tiene una connotación sexual ya sea implícita o explícita y encuentra diversas formas de manifestarse, por ejemplo, a través de silbidos o ruidos, acercamientos intimidantes, piropos suaves y agresivos, miradas lascivas, persecución, tocamientos de naturaleza sexual, exhibicionismo y masturbación en público (Arancibia et al., 2015; Bowman, 1993). Así mismo, se presenta en múltiples espacialidades como la calle, el transporte público, las plazas, parques, playas, malecones, entre otros.

34Particularmente en PDC, los sitios en los que comúnmente se presenta el ASC son el transporte público, las calles oscuras, vías rápidas y la playa pública. Los horarios en los cuales se presentan la mayoría de los casos son entre las 6:00 y 9:00 horas, las 15:00 horas y las 18:00 horas, lo que se relaciona con los tiempos de movilidad laboral de la ciudad. Así mismo, la dinámica nocturna de PDC hace que sea un momento particular en el cual el acoso se manifiesta, sobre todo en el perímetro dónde se concentran los lugares de entretenimiento nocturno, principalmente sobre la 5ta avenida, entre la calle 6 hasta la 24 de la zona turística.

35Respecto a los principales agresores, son hombres, pero esto tiene una particularidad, sí el acoso se manifiesta en el transporte público, la playa, plazas, calles y demás, quien agrede es un desconocido, pero las participantes también manifestaron que han sufrido acoso incluso de sus parejas o “amigos” sobre todo cuando están en un bar o antro, dónde el consumo de alcohol es un factor importante. Esto es de suma relevancia ya que sin importar el vínculo que se tenga con el agresor la violencia se manifiesta y esto se explica a través de la configuración patriarcal de la sociedad en la cual todas las mujeres son objetos de dominación.

36En este sentido, las mujeres argumentan que les resulta complicado transitar el espacio público por lo expuestas que están al acoso, no pueden salir a correr libremente en espacios públicos como las 5ta avenida o las calles, porque afirman ser observadas y bombardeadas de piropos ofensivos. También las han seguido, las han manoseado en el transporte público y, simplemente, deben cambiar sus rutinas diarias y evitar realizar actividades cotidianas por el miedo a sufrir algún tipo de violencia.

«Cuando vivía por Bosque Real, todas las mañanas tenía que caminar para tomar el transporte y un día me comenzaron a seguir, a partir de ahí tuve que cambiar mi rutina y siempre alguien de mi familia me tenía que acompañar» (Comunicación personal, noviembre 2022).

37La playa es otro espacio en el cuál todas las participantes han experimentado acoso, a través de miradas lascivas, piropos suaves y agresivos, exhibicionismo y masturbación.

«Siempre en la playa me hacen comentarios sobre mi cuerpo, piropos, y eso me hace sentir incomoda, a tal grado de no querer usar traje de baño, me ha pasado en playa Punta Esmeralda y Xcalacoco. También una vez en una playa cerca de “Mamitas” había poca gente y de repente vi a un tipo que se estaba masturbando cerca de mí, yo iba sola, me dio mucho asco y me tuve que ir». (Comunicación personal, marzo 2023).

38Ahora bien, el miedo es el común denominador que acompaña de forma negativa e impide a las mujeres desenvolverse libremente en la sociedad y en los espacios públicos dominados por la influencia heteropatriarcal, con el temor constante de que sus cuerpos sean sexualizados cuando caminan por las calles o permanecen en algún sitio con hombres a su alrededor. En este sentido, el miedo tiene múltiples expresiones, las participantes coinciden en que además del temor a ser violentadas, también temen a ser re-victimizadas, miedo de no ser escuchadas ante tales situaciones, por lo normalizado que está el ACS.

39Así mismo, las mujeres expresan su preocupación por la falta de empatía de las personas al presenciar estos actos deplorables, que no hacen nada al respecto o bien contribuyen a su revictimización (Cely, 2019; Rodó et al, 2019). Esto se puede observar en situaciones de violencia en el transporte público en dónde las mujeres se paralizan y les genera “coraje” que nadie haya hecho nada.

  • 1 Tucsa es la empresa que presta los servicios de transporte público en Playa del Carmen en particula (...)

«A mí me han acosado muchas veces en la van y en el Tucsa1, la última vez un tipo se sentó a lado de mí y se estaba tocando, lo peor es que el camión venia lleno y la gente vio y no hizo nada, yo me paralicé y mejor me bajé, del coraje me puse a llorar en la calle, de todos modos, no me quedo otra que tomar una van por que iba rumbo a mi casa» (Comunicación personal, marzo 2023).

40Incluso, se mencionan intentos de secuestro:

«Yo trabajo en un hotel sobre la carretera federal, ese día perdí el transporte, por lo que tuve que asistir por mi cuenta; me encontraba en la entrada principal de la propiedad esperando a que le dieran acceso para ingresar, cuando un automóvil se orilló y el conductor me pidió indicaciones, al asomarme a su ventanilla, el sujetó trató de introducirme al vehículo en contra de mi voluntad, al no conseguir su objetivo se dio a la fuga […] Posterior al incidente, comencé a sufrir un ataque de nervios y no podía parar de llorar» (Ficha de testimonio, marzo 2022).

41Los sentires de las mujeres que han experimentado violencia urbana en PDC adquieren especial relevancia ya que esta corporalidad no se queda solo en el instante en que se sufre la agresión, sino que se extiende y se manifiesta a través de estrés, miedo, sentimiento de persecución, insomnio y ansiedad principalmente (Cely, 2019). Lo que además implica, cambiar constantemente sus rutinas de movilidad, en términos de las rutas que toman, los horarios y quienes las acompañan.

«En una ocasión iba caminando al trabajo, pasé por una calle no tan transitada y un señor me gritó cosas y lo vi con mucho asco y siguió gritándome cosas obscenas. Cuando me iba alejando vi que entró a su casa cerquita, de ahí los siguientes días tuvieron que llevarme y regresarme a casa, porque ese camino es el que normalmente camino» (Comunicación personal, marzo 2022).

42Es importante mencionar que es el ASC que se experimenta en el espacio público de PDC, es inherente a la violencia estructural, que permite que las ciudades turísticas se configuren como espacios hostiles para las mujeres. Esta violencia estructural se puede materializar en el propio de desarrollo de la actividad turística, que posibilita la existencia de desigualdades sistemáticas de clase y género que se observan, entre otras cosas en las políticas turísticas y el desarrollo urbano con nula perspectiva de género que atienden solo a la expansión del capital.

43En términos generales, las participantes manifestaron sentirse inseguras en el espacio público de PDC, ya que en su cotidianidad tienden a sufrir ASC, lo que hace que sea una ciudad hostil para ellas.

«Diario con tan solo salir de casa me siento insegura, acosada. Sin importar la vestimenta, la hora; siempre existe alguien que chifla, algún piropo sexualizado. En el transporte también hay sujetos que intentan “arrimarse”, no respetan el espacio personal» (Comunicación personal, marzo 2022).

Conclusiones

44La especialización de la violencia contra las mujeres permite comprender la dinámica de violencia en espacio público turístico, lo que no es más que expresión de las violencias estructurales de las que históricamente las mujeres han sido y siguen siendo sujetas. En el caso de PDC, como se pudo constatar, es el acoso sexual callejero la forma generalizada de violencia en el espacio público, el cual se manifiesta de diversas formas y en distintos espacios.

45El miedo se convierte en un elemento de la cotidianidad de las mujeres que habitan la ciudad, que hace que modifiquen sus rutinas de movilidad y las formas que tienen de relacionarse con el espacio. Esto, tiene un impacto en su calidad de vida en tanto repercute su salud física y psicológica ya que se vive siempre alerta con la incertidumbre de ser constantemente violentadas de manera, física, sexual, patrimonial, psicológica y verbal e incluso el miedo a ser víctimas de feminicidio.

46Las mujeres manifiestan un hartazgo a la sexualización que se les da cotidianamente a sus cuerpos, como si el simple hecho de pisar la calle ya las hace objeto de dominio público. A pesar de ello, el hartazgo y el miedo se convierten para ellas en una posibilidad para apropiarse del espacio que se les niega, es decir, también reconocen una oportunidad de resignificar los espacios públicos en PDC para hacerlos lugares en los que puedan permanecer sin miedo.

47Es conveniente avanzar en la apropiación de espacios públicos de manera colectiva, en los cuales las mujeres puedan transitar, pero también politizar sus experiencias urbanas, a través de distintas formas como expresiones artísticas, culturales y deportivas, mercaditas, entre otras manifestaciones que permitan a las mujeres tener una vida libre de violencia, como un derecho humano fundamental.

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Bibliographie

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Notes

1 Tucsa es la empresa que presta los servicios de transporte público en Playa del Carmen en particular microbús.

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Table des illustrations

Titre Figura 1. Tipos de violencia contra las mujeres en el espacio público turístico
Crédits Elaboración propia con base en Cruz, et al. (2023: 73)
URL http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/etudescaribeennes/docannexe/image/30447/img-1.png
Fichier image/png, 64k
Titre Figura 2. Mapa Playa del Carmen
Crédits Fuente: Elaboración propia
URL http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/etudescaribeennes/docannexe/image/30447/img-2.png
Fichier image/png, 2,3M
Titre Figura 3. Colonias de PDC en las que se registró VCLM en el espacio público
Crédits Fuente: Elaboración propia con base en la revisión hemerográfica
URL http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/etudescaribeennes/docannexe/image/30447/img-3.jpg
Fichier image/jpeg, 48k
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Pour citer cet article

Référence électronique

Alma Ivonne Marín Marín, Erika Cruz Coria et Elsa Karen Vázquez Del Valle, « Playa del Carmen y la dinámica de violencia contra las mujeres en el espacio público turístico »Études caribéennes [En ligne], 57-58 | Avril-Août 2024, mis en ligne le 30 avril 2024, consulté le 15 juin 2024. URL : http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/etudescaribeennes/30447 ; DOI : https://0-doi-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/10.4000/etudescaribeennes.30447

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Auteurs

Alma Ivonne Marín Marín

Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo
Profesora Investigadora
almaimarin@hotmail.com

Erika Cruz Coria

Universidad Autónoma de Occidente
Profesora Investigadora
ecoria84@hotmail.com

Elsa Karen Vázquez Del Valle

Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo
Estudiante de Administración Hotelera
elsakarenvazquez@gmail.com

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Droits d’auteur

CC-BY-NC-4.0

Le texte seul est utilisable sous licence CC BY-NC 4.0. Les autres éléments (illustrations, fichiers annexes importés) sont « Tous droits réservés », sauf mention contraire.

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