Navigation – Plan du site

AccueilNuméros10RecensionsMoisés Peixoto Soares, Mulheres e...

Recensions

Moisés Peixoto Soares, Mulheres escravas: trabalho, alforria e mobilidade social (Piedade de Iguaçu e Santo Antônio de Jacutinga, Rio de Janeiro, 1780-1870

Curitiba: Appris, 2022
Eduardo Corona Pérez
Référence(s) :

Soares, M. P., Mulheres escravas: trabalho, alforria e mobilidade social (Piedade de Iguaçu e Santo Antônio de Jacutinga, Rio de Janeiro, 1780-1870), Curitiba: Appris, 2022, 205 páginas. ISBN: 978-65-250-2320-5.

Texte intégral

1Aunque estamos ante una publicación que nació fruto de una «dissertação de mestrado» —el equivalente en España al Trabajo Fin de Máster—, el libro de Moisés Peixoto Soares constituye una obra madura y referencial. El autor, que se doctoró en el año 2019, estuvo dirigido por Roberto Guedes Ferreira. Este profesor pertenece a una generación de historiadores brasileños que, tributarios de la obra de Gilberto Freyre e influenciados por la historiografía demográfica, económica y social estadounidense de los años 1960 y 1970, revolucionaron el campo de estudios de la esclavitud durante las últimas décadas del siglo XX y el primer decenio del XXI. Así, esta «nueva» generación, a partir del uso masivo y cruzado de variados tipos documentales (registros parroquiales, mapas de población, fondos notariales, documentación judicial civil y eclesiástica, etc.), comenzó a prestar atención a cuestiones que no estaban debidamente colocadas en el debate historiográfico, como la esclavitud urbana, la superación del marco restricto de Trento en torno a la institución de la familia en contextos esclavistas, los procesos de manumisiones o el papel desempeñado por esclavas, horras y sus descendientes libres en la sociedad colonial/imperial. De este modo, la renovación historiográfica brasileña ha generado durante las últimas décadas una historia mucho más compleja y rica de la esclavitud, constatando la extensión de las pequeñas propiedades esclavistas en ambientes urbanos y rurales, de los múltiples modelos de familia, de los diferentes usos económicos dados a los esclavos, de las diferentes formas de acceso a la libertad, de la movilidad experimentada por personas manumitidas —especialmente entre las mujeres—, y de las intensas dinámicas de mestizajes biológicos y culturales, como ha puesto de manifiesto recientemente E. F. Paiva en el libro coordinado por Pérez, Corona, Paiva y Fernández Chaves.

2El libro de Soares, plenamente integrado en esta historiografía, es ya una referencia fundamental por méritos propios. En primer lugar, porque el objeto de análisis lo constituyen dos núcleos de población eminentemente rurales del Recôncavo de la bahía de Guanabara. Efectivamente, la producción y comercialización de alimentos, muy especialmente la harina de mandioca, se sitúan en el centro de la actividad económica de Piedade de Iguaçu y Santo Antônio de Jacutinga, situadas en el hinterland de la ciudad de Río de Janeiro. El estudio ha revelado, como en otras villas y ciudades brasileñas de los siglos XVIII y XIX, que las poblaciones esclavas y horras de las áreas rurales también participaron de procesos amplios de manumisiones y de movilidad social. Un segundo aspecto que destacar del libro es la diversidad de fuentes empleadas. El autor se ha basado en un importante corpus documental compuesto de registros de bautismos, matrimonios y enterramientos, tipos notariales como cartas del alhorría, testamentos e inventarios post mortem, visitas pastorales, documentación jurídica y relatos de viajeros (pp. 188-191). Sin embargo, el uso masivo de fuentes no califica de por sí a un trabajo de investigación histórica. Además de relacionar sistemáticamente manumisiones en la pila bautismal, por escritura pública de ahorramiento y por vía testamentaria, Soares ha superado, en mi opinión, un debate estéril, sin recorrido: el del análisis cualitativo frente al cuantitativo (o viceversa), como si constituyesen modelos antagónicos. El autor ha sabido reconstruir de forma minuciosa múltiples trayectorias individuales y familiares a partir del cruzamiento fino y preciso de la documentación. No obstante, esas microhistorias de subalternos, como la de la esclava Custódia de Souza (pp. 176 ss.), deben estar incardinadas en su realidad histórica. Luego, si bien es verdad que la Historia social ha de ser una historia de personas y de sus complejas y a veces contradictorias relaciones, no debe pasarse por alto que lo que no se cuantifica no se puede medir y, por tanto, estudiar. De este modo, como «mucho» o «poco» no revelan absolutamente nada, el lector también encontrará en este libro un completo aparato estadístico que ayuda, sin duda, a entender mejor la dimensión histórica de las trayectorias y de los fenómenos estudiados. Todo ello, auspiciado por un conocimiento amplio de la historiografía, lo que le ha permitido apoyarse en un sólido aparato crítico, metodológico y conceptual en torno a las informaciones contenidas en las fuentes.

3El libro se compone de un apartado de introducción, donde el autor repasa las fuentes empleadas y las líneas teórico-metodológicas que dan cuerpo a la investigación, de cuatro capítulos, de conclusiones y de un pertinente listado final de fuentes y referencias bibliográficas.

4En el primero de los capítulos, Soares realiza un repaso de la localización y la dinámica socioeconómica y demográfica de Iguaçu y Jacutinga, ubicadas entre ríos y caminos que facilitaron la comunicación y la circulación de personas y productos con Río de Janeiro y la bahía de Guanabara. La proximidad de estos núcleos a la ciudad carioca y al puerto del Valongo permiten explicar el importante volumen alcanzado por sus poblaciones esclavas, con un 56-54% del total de los habitantes en la primera y un 60-65% la segunda (p. 41). Se trata de un contingente esclavo que, como en tantas otras villas y ciudades de los mundos ibéricos, presentó altas tasas de ilegitimidad, con un 50-60% de hijos de madre esclava que no registraron padre conocido. Ello sería el reflejo de la extensión de familias matrifocales (pp. 48-50). Asimismo, el autor destaca que la mayor parte de los esclavos habrían sido destinados a la producción agrícola, especialmente en el cultivo y producción de harina de mandioca. En este sentido, el carácter rural de Iguaçú y Jacutinga no se tradujo en grandes planteles esclavistas, sino en un escenario social compuesto por muchos pequeños propietarios de esclavos, con una media de 5,2 cautivos por señor (pp. 59-60).

5La constitución de familias, la producción agrícola y la proximidad espacial entre señores y esclavos posibilitó la movilidad social a través de la manumisión, abordada en los siguientes tres capítulos. La alhorría, dialogando con la historiografía precedente, es entendida por el autor como una concesión señorial para el buen gobierno de los esclavos. La previsión de una posible libertad serviría, por un lado, para encauzar las tensiones producidas en el seno de la sociedad esclavista a través de la pretensión de los señores, la búsqueda de los esclavos del buen comportamiento y de un marco flexible de relaciones. Por otro lado, la consecución de la alhorría aumentaría el prestigio señorial con el paso de una dependencia jurídica a otra clientelar, de manera que los procesos de manumisiones, más que subvertir el orden social, reproducían y reforzaban las jerarquías preexistentes.

6En el caso de la libertad concedida a los recién nacidos de madre esclava en la pila bautismal, abordado en el segundo capítulo, estaban condicionadas a las acciones de los padres para con sus señores, entre las cuales estaban la obediencia, los buenos servicios prestados, la amistad y, en no pocos casos, relaciones sexuales-afectivas entre amos y esclavas. Con todo, no fue una práctica común, pues apenas afectó al 2% del total de los esclavos bautizados de ambos núcleos de población (p. 77).

7Más numerosas fueron las manumisiones concedidas por carta de alhorría y, sobre todo, por vía testamentaria, abordadas en el tercer y el cuarto capítulo respectivamente. Estas libertades constituían una prerrogativa señorial que se forjaba en el cotidiano de las relaciones entre amos y esclavos. Un universo relacional repleto de tensiones, «mas também de amistosidade, emoldurada por interesses políticos, morais, religiosos e econômicos» (p. 108). El perfil de los señores de Iguaçu y Jacutinga responde, fundamentalmente, al de hombres casados y con herederos, siendo la mayor parte pequeños propietarios productores de alimentos. En el caso de las mujeres, cuando no eran horras, es decir, antiguas esclavas, eran administradoras de sus dotes y herencias. Así, a pesar de la aparente dificultad para obtener la alhorría, los esclavos poseídos por señores con familia fueron más premiados con la libertad. Para Moisés Peixoto, la alhorría formaba parte de un proyecto familiar señorial que, al mismo tiempo, otorgaba estatus a los amos y reproducía el orden social con la producción de nuevos «dependientes». Por tanto, el horizonte de la libertad hacía que los esclavos canalizasen todos los esfuerzos en alcanzarla, de manera que no despreciarían ningún tipo de relación (pp. 109-115, pp. 144-148).

8Entre las motivaciones, sólo el 12 y el 14% de las alhorrías concedidas en cartas notariales y en testamentos indican algún tipo de pagamento (p. 111, p. 161). De forma general, los señores liberaron a sus esclavos por una multiplicidad de factores en los que confluían valores religiosos, afectivo-personales y familiares, así como la obediencia y disciplina. Asimismo, no puede desdeñarse el papel que los familiares de los cautivos ejercieron en los procesos de manumisiones, y es que algo más de un 10% de los ahorramientos se corresponderían con los buenos servicios prestados, sobre todo, por las madres esclavas, cruciales en la liberación de sus hijos (p. 115). Sin embargo, sí que se documenta una diferencia importante en los resultados de ambas tipologías: si el 65% de las alhorrías concedidas por carta se concedieron sin ninguna condición (p. 125), casi el 60% de las testamentarias fueron condicionadas generalmente a un tiempo de servicio o, en menor medida, bajo la fórmula de la coartación, que permitía a los cautivos ausentarse del dominio señorial para obtener peculio y libertarse (p. 132-135, p. 157-167).

9En cuanto al perfil de los esclavos ahorrados, tanto en las cartas de alhorrías como en los testamentos, destacaron las mujeres sobre los hombres (66-58%). No obstante, llegada la hora de testar al final de la vida de los señores también entraban en juego otros factores, como la lealtad, la amistad y el tiempo de convivencia con estos, o la religiosidad, de ahí la contracción (p. 141). Con todo, es evidente que las esclavas encontraron mayores opciones para alcanzar la libertad que sus homólogos masculinos por los lazos afectivos propiciados por la proximidad del trabajo doméstico y las relaciones sexuales. Por otro lado, el estudio también constata que las categorías que más lograron libertarse en todas las modalidades de manumisiones fueron las referidas a nacidos en Brasil. Es decir: «crioulos», «mulatos» y sobre todo «pardos», un reflejo, por otra parte, de las dinámicas de mestizajes producidas en Iguaçu y Jacutinga. Como señala el autor, los africanos partían en clara desventaja. Además de no estar tan familiarizados con los códigos sociales y culturales de la sociedad receptora, disputaban las alhorrías con otros esclavos que podían haber nacido en las casas de los señores, de manera que estos conocían a sus padres y habían convivido con ellos y con los propios niños (p. 155). En este sentido, no parece casualidad que, además de la propia libertad, mujeres y naturales del Brasil fuesen los esclavos a los que más bienes legaron los amos, con un 70 y 57% respectivamente (p. 168).

10En conclusión, el libro de Moisés Peixoto, plenamente inserto en los debates historiográficos más vanguardistas sobre la cuestión, da cuenta, a partir de un riguroso y sistemático análisis de las fuentes históricas, de las posibilidades de manumisión y de la movilidad social experimentada por las poblaciones esclavas y horras de dos núcleos de población eminentemente rurales del Recôncavo da Guanabara de los siglos XVIII-XIX, Piedade de Iguaçu y Santo Antônio de Jacutinga. Las mujeres africanas, «crioulas», «pardas», «mulatas» o «cabras» ostentaron un papel protagonista en aquella sociedad. Aprovechando todas las posibilidades y resquicios, intentaron libertar a sus hijos y salir del cautiverio para convertirse en señoras de esclavos. Ello nos obliga a desprendernos de los ropajes de moda que, como pertinentemente señala el profesor Guedes en el prólogo de la obra, reducen a estas mujeres a la voz pasiva de «personas esclavizadas». Así lo grita la documentación y así lo analiza magistralmente el autor de este libro.

Haut de page

Pour citer cet article

Référence électronique

Eduardo Corona Pérez, « Moisés Peixoto Soares, Mulheres escravas: trabalho, alforria e mobilidade social (Piedade de Iguaçu e Santo Antônio de Jacutinga, Rio de Janeiro, 1780-1870 »CECIL [En ligne], 10 | 2024, mis en ligne le 15 février 2024, consulté le 15 juin 2024. URL : http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/cecil/5329 ; DOI : https://0-doi-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/10.4000/cecil.5329

Haut de page

Auteur

Eduardo Corona Pérez

Universidad de Sevilla

Haut de page

Droits d’auteur

CC-BY-NC-4.0

Le texte seul est utilisable sous licence CC BY-NC 4.0. Les autres éléments (illustrations, fichiers annexes importés) sont « Tous droits réservés », sauf mention contraire.

Haut de page
Rechercher dans OpenEdition Search

Vous allez être redirigé vers OpenEdition Search