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Dossier thématique

Contacto y sincronicidad en la Antología de la poesía surrealista de Ştefan Baciu

Contact et synchronicité dans l’Anthologie de la poésie surréaliste de Ştefan Baciu
Contact and synchronicity in the Ştefan Baciu’s Anthology of Surrealist Poetry
Melania Stancu

Résumés

La parution en 1974 de la Antología de la poesía surrealista latinoamericana de Ştefan Baciu se traduit par une première tentative de théorisation d’une sélection bretonienne de poètes et artistes selon des critères bien stricts. Bien que la position de l’auteur roumain ait été jugée trop rigide, il est nécessaire de souligner l’importance de ses principales thèses sur le surréalisme qui contribuent à mettre l’accent sur l’existence de réseaux continentaux du mouvement et à souligner le rôle de la traduction comme moyen d’assimilation et de synchronicité culturelle.

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Texte intégral

Introducción

1Ştefan Baciu (1918, Braşov, Rumanía – 1993, Honolulu, Hawái) fue un poeta, diplomático y periodista que vivió en el exilio desde 1949 hasta su muerte. En las últimas tres décadas de su vida fue profesor de literatura hispanoamericana en la Universidad de Honolulu (Hawái) y dedicó su actividad académica al estudio y a la divulgación de las vanguardias latinoamericanas. En 1974, publicó la primera Antología de la poesía surrealista latinoamericana. El libro, que no dejó de suscitar bastantes polémicas, representa mucho más que una lista de nombres imprescindibles del surrealismo en el continente latinoamericano, y constituye uno de los primeros trabajos teóricos acerca de las expresiones que había tomado el movimiento francés en Argentina, Chile, México, Perú y el Caribe.

  • 1 Según Baciu, la actividad más intensa de la mayoría de los poetas surrealistas latinoamericanos gir (...)

2La primera cuestión que plantea este trabajo es sobre los criterios de selección de los trece poetas surrealistas cuya actividad se desarrolla desde finales de los años veinte hasta mediados de la década de los cincuenta del siglo pasado1, en varios países de América Latina. En segundo lugar, nos interesa resaltar las principales tesis sobre el surrealismo que Baciu elabora en el preámbulo teórico de su Antología y que versan sobre el carácter de la corriente a través del continente y sobre el diálogo entre los distintos espacios geográficos del surrealismo.

  • 2 Podemos agrupar los textos de la primera parte de la Antología en cuatro grupos temáticos. Los prim (...)

3De modo que nuestro enfoque gira sobre todo en torno a la primera parte2 de la Antología, que consiste en una historia del movimiento surrealista en América Latina, poniendo de manifiesto su dimensión mundial y la intrincada red de factores internos, así como externos (galeristas, promotores, artistas, grupos, revistas literarias, editores, etc.) que condicionan el desarrollo, o bien la extinción, de una corriente literaria. Los capítulos teórico-históricos que abren la Antología señalan a muchas figuras tutelares del surrealismo literario y pictórico, sea como precursores (Juan Tablada, Oliverio Girondo o Vicente Huidobro), poetas surrealistas (Carlos Latorre, Julio Llinás, Aldo Pellegrini, Enrique Molina, Antonio Porchia, Braulio Arenas, Enrique Gómez-Correa, Jorge Cáceres, Teófilo Cid, Octavio Paz, César Moro, Emilio Westphalen, Magloire Saint-Aude), otros contribuyentes (Remedios Varo, Leonor Fini, etc.), parasurrealistas (Ludwig Zeller, Freddy Gaton Arce, Franklin Mieses Burgos, Blanca Varela, Alejandra Pizarnik, etc.) o como herederos del movimiento (los grupos El Techo de la Ballena, Casa de la Luna, Nadaísmo 70). Queda patente por tanto que el libro de Baciu vino a cumplir no solo la función de cualquier antología, o sea proponer un canon literario, sino también a rellenar un hueco teórico acerca del fenómeno del surrealismo en el continente latinoamericano.

  • 3 Baciu 1974, p. 116.
  • 4 Sobre la vanguardia como red: Modoc 2020, pp. 59-64.

4Baciu admite y corrobora su posición rígida3 a la hora de defender el surrealismo, a pesar de que tiene noticia de la existencia de algunos artistas o grupos que se presentan desde posiciones revolucionarias afines a las surrealistas pero que no cumplen con el principal criterio de su libro, el criterio histórico y participativo. Se ha de resaltar que la posición bretoniana no es un criterio exclusivista para la antología de Baciu, pero puede resultar una manera de legitimar el surrealismo latinoamericano como parte del presente literario, como señal de sincronicidad histórica. Tanto en la Antología como también en algunos de sus trabajos posteriores, Baciu se empeña en señalar el contacto directo entre los surrealistas latinoamericanos –Pellegrini, Cáceres, Gómez-Correa– y los surrealistas franceses –Breton y Péret–, a diferencia de los poetas que simplemente querían vincularse al movimiento sin adherir a sus principios, participar en sus actos o publicar en sus revistas. Resaltar los lazos existentes entre Breton y los escritores y artistas mexicanos, chilenos, argentinos, dominicanos, haitianos o peruanos significa cartografiar los territorios surrealistas dentro de un movimiento internacional. De hecho, Baciu no deja de mencionar los diálogos y las influencias que se establecen entre los espacios surrealistas latinoamericanos con un claro propósito de definir las bases de una red literaria4. A dicho propósito contribuyó, sin lugar a duda, la publicación de su revista Mele, a la que también nos referiremos más adelante.

1. Desde la vanguardia rumana al surrealismo latinoamericano

  • 5 En uno de sus libros de memorias, Franctiror cu termen redus [Francotirador a tiempo parcial], Baci (...)
  • 6 El poeta rumano Emil Botta apoda a los colaboradores del Universo literario «la generación de oro», (...)
  • 7 Baciu 1981b, p. 7.
  • 8 Baciu 1968, p. 27.
  • 9 Ibid.

5La relación de Baciu con las vanguardias y con el surrealismo5 es una historia de toda la vida. Su afán poético se manifiesta en la adolescencia cuando publica su primer volumen de poemas –Poemas del poeta joven– y gana un importante premio literario con solo diecisiete años. Conoce a los más importantes vanguardistas rumanos de los años treinta: Max Blecher, Saşa Pana, Geo Bogza, Ilarie Voronca, Stephan Roll, y es testigo de la desaparición casi completa de las revistas de vanguardia hacia 1937, ante la inminencia de la guerra. Por su afiliación a la revista Universul literar, Baciu fue acuñado como miembro de la generación de intelectuales modernistas de finales de los treinta (entre cuyos miembros nombramos a Alexandru Paleologu, Victor Popescu, Traian Lalescu, Gheorghe Ion Florian, Laurentiu Fulga, George Voinescu6). A principios de los años cuarenta, Baciu va a entablar amistad con el grupo surrealista Infra-Noir, encabezado por el poeta Gherasim Luca, pero cuya existencia literaria se veía constantemente amenazada en el ambiente del realismo socialista del país. En 1946, Baciu llega a Berna, en Suiza, como agregado de prensa de la embajada rumana y tres años más tarde se marcha junto con su esposa, Mira Simian, al exilio. Vive los próximos dieciséis años en Río de Janeiro, donde aprenderá portugués y español y trabajará once años como redactor de política internacional y responsable del suplemento literario de uno de los periódicos más destacados: Tribuna da Impresa. Desde que llega a Brasil comienza a interesarse por las vanguardias y el surrealismo latinoamericanos, bajo el magisterio del poeta Manuel Bandeira. Conoce de primera mano la actividad de los poetas concretistas brasileños de los años cincuenta y en 1955 tiene un encuentro providencial con Benjamin Péret durante las vacaciones de éste a Río de Janeiro. Al final de la entrevista que Péret le otorgó para el suplemento literario de la Tribuna da impresa, el poeta francés recuerda que, durante su anterior estancia en Brasil, hacia 1930, había conocido a intelectuales latinoamericanos de su generación que, aunque en grupos pequeños, habían surgido «en casi todas partes7». Péret menciona a César Moro y Emilio Adolfo Westphalen en Lima, a Braulio Arenas y Gómez-Correa en Chile y a Wifredo Lam en Cuba. Baciu aprecia el don de polemista y la constancia de Péret a la hora de expresar sus opiniones8, cualidades que pensamos que le han acompañado también al poeta rumano. Baciu confiesa que fue la pretensión del surrealismo de transformar la sociedad lo que le suscitó interés por el movimiento francés, aspecto que se le reveló en 1956, durante su encuentro con la viuda de León Trotsky, Natalia Sedova en Coyoacán, México9. El interés de Baciu por las vanguardias seguirá intacto también después de 1964 cuando desarrolla su actividad académica como profesor de literatura hispanoamericana en la Universidad de Honolulu. Serán al menos tres las formas en que Baciu se va a relacionar con el ámbito vanguardista: manteniendo una correspondencia intensa con varios artistas y poetas latinoamericanos, traduciendo a los poetas surrealistas como Aldo Pellegrini, Enrique Gómez-Correa y César Moro, cuyos poemas se publican en revistas de Alemania o Suiza, y preocupándose por construir un discurso teórico acerca de las vanguardias (artículos y estudios en español, inglés y alemán).

2. Las circunstancias del surrealismo latinoamericano

6La aparición y el éxito de las vanguardias en América Latina deben tener en cuenta factores complejos que muchas veces superan los meros contactos culturales y que llegan a plantear la cuestión de las relaciones entre varios territorios. Es por eso por lo que nos proponemos ofrecer a continuación un contrapunto teórico al planteamiento de Baciu en cuanto a la historia y la producción vanguardista en América Latina.

7Mencionamos en primer lugar el trabajo reciente de Niall Binns para recalcar la perspectiva actual acerca de la periodización de la vanguardia latinoamericana y la relación cultural entre los dos continentes. Binns cita a Mario Campaña cuando señala, en 2001, una particularidad clave de la vanguardia hispanoamericana con respecto a la europea:

  • 10 Binns 2008, p. 502.

En Europa, la vanguardia poética fue un punto de llegada, el punto final de una espiral que, en el caso de Francia, había empezado con Rimbaud: un punto de disolución; en Hispanoamérica fue una revolución que permitió una conquista, un punto de partida, que habría de hacer posible el notable desarrollo posterior10.

  • 11 Ibid.
  • 12 Ibid.
  • 13 Paz 1990, p. 205.
  • 14 Ibid, p. 208.
  • 15 Uslar Pietri apud Casanova 2001, p. 118.
  • 16 Casanova 2001, p. 129.
  • 17 Sáinz de Medrano 2008, p. 493.
  • 18 Baciu 1981b, p. 7.
  • 19 Modoc 2020, p. 15.

8En la postvanguardia, cuyo comienzo está marcado por la muerte del poeta peruano César Vallejo en 1938, la experiencia de las vanguardias no se acaba, sino que permanece «a la sombra de un formidable canon fundacional11». La periodización de Binns incluye en la vanguardia histórica solo a los surrealistas argentinos de la revista Que, fundada por Aldo Pellegrini en 1928. Los demás poetas surrealistas pertenecerían a la postvanguardia, cuando se da «una serie de obras vanguardistas definitorias, sobresaliendo por encima de otras corrientes12». Una perspectiva similar sobre la actividad surrealista, restringida esta vez solo a Chile, había desarrollado uno de los poetas tutelares del surrealismo latinoamericano: Octavio Paz. En Los hijos del limo (1974) –ensayo que sale el mismo año que la Antología de Baciu– Paz señala la explosión parasurrealista en España e Hispanoamérica, donde a excepción del grupo chileno Mandrágora, «no hubo una actividad surrealista en sentido estricto13». Después de 1945, Paz describe la época de la postvanguardia dividida entre el realismo socialista y los «vanguardistas arrepentidos» (José Lezama Lima, Enrique Molina, Nicanor Parra, Jaime Sabines, Álvaro Mutis, el propio Paz) que regresan a una vanguardia silenciosa, desengañada, una rebelión solitaria contra la academia de la primera vanguardia14. Destacamos la visión unificadora de Paz a la hora de hablar de la poesía en lengua española, integrando a Hispanoamérica dentro de la cultura occidental. En la misma óptica integradora, el venezolano Uslar Pietri, citado por Pascale Casanova en una edición francesa de sus ensayos publicada en 1991, se había referido a América Latina como un Extremo-Occidente15. En un capítulo posterior, al comentar la posición excéntrica y anacrónica resentida por Octavio Paz con respecto al centro cultural occidental, sobre todo parisino, Casanova señala que las vanguardias fueron un claro momento de sincronicidad cultural y de entrada en el presente de «la competencia internacional16». Es el momento, según Luis Sainz de Medrano, cuando «los escritores hispanoamericanos habían ido perdiendo la conciencia de pertenecer, al menos en lo cultural, a un mundo periférico y no tenían necesidad de mostrarse necesariamente “diferentes”17». Es esta misma actitud la que le llamó la atención a Benjamin Péret en la entrevista que le otorga a Baciu en 1955. Al final del encuentro, el poeta francés confiesa la sorpresa de observar en la América Latina de los años treinta a «intelectuales de mi generación que conocían y apreciaban el movimiento mejor que muchos de los cofrades de París18». Según veremos en el siguiente apartado, a la hora de acercarnos a los textos teóricos de la Antología de Baciu, a las ideas de periodización, sincronicidad, identidad y jerarquía cultural (entre el centro y la periferia) se añadirá la imagen de la red cultural, lo que explicaría la dinámica interna del surrealismo latinoamericano19.

3. Hacia una historia del surrealismo latinoamericano

9Parafraseando en el título de este apartado el artículo que Baciu publicó en el segundo número de Cahiers Dada-Surréalisme de 1968 («Points of Departure Towards a History of Latin American Surrealism»), nos acercaremos a los textos teóricos de la Antología considerándolos una muy bien documentada historia del surrealismo latinoamericano. Las posiciones teóricas de la Antología serán reforzadas por el libro de entrevistas que Baciu realiza con algunos de los protagonistas del surrealismo latinoamericano y que decide publicar en 1979 bajo el título Surrealismo latinoamericano: preguntas y respuestas; trabajo que desvela parte del proceso de documentación para sus analectas del 1974.

  • 20 Baciu 1974, pp. 11-13.

10El primer texto teórico de la Antología, «Tentativa de una definición del surrealismo: fronteras y explicación de la selección» establece los primeros criterios para definir el surrealismo latinoamericano. En primer lugar, el surrealismo latinoamericano aparece como diferente del surrealismo europeo, siendo «orgánico y natural». Baciu insiste varias veces en la superación de la visión estética de dicha corriente, subrayando su valor epistemológico y político, de «pensamiento en acción» y declara de forma inequívoca el magisterio de Octavio Paz como «el más destacado surrealista latinoamericano20». La visión organicista y natural, que es otra forma de aludir al tópico bretoniano del continente americano como ontológicamente surrealista, resulta ser paradójica con respecto a la explicación posterior que se ofrece. Baciu afirma que el surrealismo emana desde el centro, que sería la capital francesa, y que en su irradiación universal llega a desarrollar una «expresión propia» en lugares lejanos, como extensiones del centro, sobreponiéndose a tendencias locales, como el afroamericanismo del Caribe o bien el mundo araucano chileno. Ya hemos comentado en el apartado anterior el cambio de conciencia que pone en tela de juicio la relación entre centro y espacios periféricos durante las vanguardias. La explicación contradictoria de Baciu podría dar fe de esta misma metamorfosis literaria, según la cual se borrarían los confines de la geografía surrealista.

  • 21 Baciu 1979, p. 14.
  • 22 Ibid.
  • 23 Ibid, p. 113.

11De la reseña de la Antología que escribe Paz para la revista Plural, que Baciu publicará como prólogo de su libro de preguntas y respuestas a finales de los años setenta, el poeta mexicano acuña el florilegio de Baciu como «la primera contribución de importancia a la historia del surrealismo latinoamericano21». Paz cuestiona la exclusión por parte de Baciu de varios poetas: el argentino Francisco Madariaga, los chilenos Rosamel del Valle y Gonzalo Rojas, el venezolano Juan Sánchez Peláez o el martiniqués Aimé Cesaire, explicando que el criterio lingüístico no es válido en América Latina. Paz sostiene el mismo punto de vista que había expresado en Los hijos del limo: el único grupo surrealista es el de Mandrágora, por lo demás el territorio surrealista se concibe como atomizado en poetas como islas solitarias (Antonio Porchia, César Moro y Enrique Molina22). El impacto de las opiniones que Paz emite en su reseña se nota en la disposición de Baciu, en la versión final del libro de 1979, de revisar la selección de poetas surrealistas y de repensar la inclusión de José Baragaño o de Juan Sánchez Peláez23.

  • 24 El artista Jacques Herold advierte a Baciu en dos ocasiones, en 1967 y 1972, que «se vincula demasi (...)
  • 25 «Todos somos más o menos surrealistas. Pero hay que repetir: los surrealistas sólo al lado de Breto (...)
  • 26 Baciu, 1974, p. 29.
  • 27 Baciu 1981a, p. 5.
  • 28 Baciu 1979, p. 82.
  • 29 Ibid, p. 50.

12Otra distinción polémica que explica Baciu en los primeros textos teóricos es aquella entre los surrealistas y los surrealizantes, siendo estos últimos artistas o grupos en cuya obra el surrealismo ejerce una mera influencia estética, sin que por ello suponga el compromiso con sus principios fundamentales. En líneas generales, los surrealistas, a diferencia de los surrealizantes, viajan a París, conocen a André Breton, participan en los actos del movimiento, publican en las revistas surrealistas francesas o latinoamericanas, y algunos también forman parte de grupos locales24. En un artículo titulado «¡Ojo con el surrealismo!», Baciu refuerza la misma posición estricta y va en contra de la tendencia a considerar como surrealistas a muchos más poetas latinoamericanos y españoles, atacando especialmente el trabajo de Paul Ilie, quien en 1973 había publicado un libro sobre «los poetas españoles surrealistas25». En el caso de algunos de los poetas españoles de la generación del 27, a los que Baciu tacha de surrealizantes, como Federico García Lorca o Rafael Alberti, existió un rechazo declarado hacia el grupo de Breton26. Otro integrante de dicha generación, Vicente Aleixandre, consideraba el surrealismo más bien «una modalidad poética27». El 16 de noviembre de 1972, Baciu visita a Aleixandre en Madrid en búsqueda de respuestas a sus dudas. En la entrevista que publica de aquel encuentro, Aleixandre considera surrealistas solo a Picasso, Dalí y Buñuel, pero en cuanto a los poetas –Alberti, Cernuda, Lorca y él mismo– deja claro que no hubo ninguno que se considerase como tal28. No obstante, se ha de mencionar el esfuerzo constante de Baciu para que se reconociera el arte surrealista del artista español Eugenio Fernández Granell, exiliado en Santo Domingo. En una entrevista con Baciu del mismo libro de 1979, Granell hace una evocación muy viva de los encuentros con Breton, en 1941 y 1946, de su revista Poesía sorprendida y del «hervidero de ideas y proyectos» que reunía además en la República Dominicana a Wifredo Lam, Pierre Mabile, Victor Serge y Pierre Seghers29.

  • 30 Baciu 1974, p. 18

13Volviendo a la Antología, el último criterio que reza en el primer texto es el político, como apoyo a la actitud intransigente de Breton y Péret de condenar el compromiso de los surrealistas con varias facciones comunistas, sobre todo con el estalinismo. Aquí y en otros artículos suyos, Baciu irá en contra de Pablo Neruda, «cuya poesía se acerca al surrealismo, pero cuya vida y acción política ha estado siempre en contra de las actividades surrealistas30». Es una opinión que comparte sobre todo con los poetas de Mandrágora, antagonistas declarados del popular poeta de las Odas. La intransigencia política que Baciu no deja de manifestar una y otra vez es una de las caras de la moneda, siendo la otra el principio surrealista fundamental: la libertad y la liberación del individuo.

  • 31 Ibid, p. 30.

14Superando la imagen del centro y las periferias, en el segundo estudio teórico de la Antología, Baciu prefiere utilizar la metáfora bretoniana de los «vasos comunicantes» para indicar los intercambios realizados durante los viajes de Breton y Péret a Latinoamérica y los viajes a París de los surrealistas latinoamericanos (Lam, Matta, César Moro, Alina de Silva, Enrique Gómez- Correa). Para Baciu, no puede darse un movimiento plenamente surrealista sin el contacto directo. Y en el caso de España, donde «se movía una ola surrealista» con Buñuel y Dalí, una vez que los surrealistas españoles exiliados tras la guerra civil reciben el impacto del arte y de la poesía surrealista en Latinoamérica, se puede hablar de un espacio transmutado hacia un nuevo centro. En palabras de Gómez-Correa, con la caída de la República española, Latinoamérica se convierte en el nuevo centro del idioma castellano31. Luis Buñuel, Remedios Varo, José Horna (junto con su esposa húngara Katy Horna) son ejemplos de surrealistas españoles que, después de su experiencia directa del surrealismo en Francia, cambian su estilo bajo el impacto de la guerra civil española.

15El resto de los textos teóricos de la Antología, organizados a lo largo de la topografía latinoamericana e históricamente, desde los precursores –Juan José Tablada y los estridentistas– hasta los contribuyentes y herederos del surrealismo, dan fe de las complejas relaciones entre los distintos espacios latinoamericanos, así como con el centro francés. Baciu cuenta muchas veces con información directa de los artistas y poetas, como Jean Charlot, Aldo Pellegrini, Enrique Gómez-Correa, para ofrecer una mirada desde dentro del fenómeno.

16Si fuera necesario unificar la visión de Baciu alrededor de unos cuantos aspectos teóricos que toca en esta segunda parte de su trabajo, resaltaríamos los siguientes rasgos: el carácter fuerte o débil del movimiento, los vasos (in)comunicantes o las redes continentales del surrealismo y, por último, el papel de la traducción como vía de asimilación y sincronicidad cultural.

  • 32 Tanto Benjamin Péret como Aldo Pellegrini podían haber representado un modelo de inspiración para B (...)
  • 33 Baciu 1974, p. 105.
  • 34 Baciu 1979, pp. 62-66.

17Baciu habla de la intensidad del fenómeno surrealista en los países latinoamericanos intentando explicar la respuesta fuerte o débil de los artistas y poetas en función de varios factores. La mayoría tienen que ver con las dificultades editoriales a las que se enfrentan los escritores, la falta de publicaciones surrealistas o la falta de antologías que podrían dar a conocer mejor a los poetas32. Sin embargo, existen países, como es el caso de México, que por mucho que parezcan un espacio privilegiado para el surrealismo –proyectando un atractivo surrealista hacia fuera y convirtiéndose en «un centro de gravitación», «un nuevo centro del surrealismo internacional33»–, no conocieron un surrealismo fuerte y original, como lo llama Baciu. La difusión de las vanguardias y del surrealismo a través del continente depende en algunos casos de la existencia de una red cultural a través de la cual se llega a «trasplantar» todo un espacio simbólico. Es el caso del surrealismo chileno que llega al área del Caribe. Baciu menciona la anécdota del poeta chileno Alberto Baeza Flores quien, a finales de los años treinta, llevó en sus maletas hasta Cuba y República Dominicana algunos números de la Révolution Surréaliste, que habían sido traídos por Pablo Neruda desde Francia. La amistad que Flores había tenido con Jorge Cáceres en Chile y la actividad del grupo de Mandrágora llegan por tanto a las Antillas y son para Baciu un ejemplo de cómo había funcionado la influencia del surrealismo chileno sobre la poesía dominicana34. El caso contrario está representado por la incomunicación entre Brasil y el resto del continente hispanohablante (el grupo de los concretistas brasileños poco conocido fuera de su país).

  • 35 En su libro de memorias en rumano, Praful de pe tobă, Baciu afirma sobre Mele que es como una exten (...)
  • 36 Eretescu 1990, p. 13.
  • 37 Paz 1982, pp. 10-14.
  • 38 Gómez-Correa 1983, p. 7.

18Baciu insiste varias veces en la importancia de las traducciones, sobre todo del francés al castellano, para alimentar el clima de renovación. Nos detendremos también en este último aspecto puesto que es algo que le preocupa de forma personal al poeta rumano. Él mismo publica en Honolulu, a partir de 1965 y en condiciones modestas, la revista internacional de poesía Mele, a través de la que se propone poner en contacto los textos de los poetas vanguardistas latinoamericanos, españoles, rumanos, franceses, ingleses o norteamericanos a través de las traducciones35. Los dos o tres mil ejemplares de esta carta internacional de poesía se jactan de abarcar «todas las lenguas del mundo» y de representar una auténtica «constelación universal de la poesía en libertad36». Mele es un buen ejemplo de simultaneísmo poético, ya que en sus páginas coinciden los surrealistas –Octavio Paz, Teófilo Cid, Enrique Gómez-Correa, Braulio Arenas–, los surrealizantes –Baeza Flores, Rafael Méndez Dorich, Jorge Guillén–, los precursores –Jean Charlot (estridentista)–, los parasurrealistas –Ludwig Zeller, Jaime Saenz– con poetas de las nuevas generaciones –Jorge Teiller–. Y siguiendo el modelo de las revistas de vanguardia, los textos vienen acompañados por las ilustraciones de sus colaboradores constantes: Eugenio Fernández Granell, Jacques Harold, Pablo Antonio Cuadra, Francisco Amighetti y Jean Charlot. Los ejemplos de traducciones son numerosos, pero queremos mencionar dos casos que consideramos relevantes. En el número monográfico dedicado a Octavio Paz, número 59 del año 1982, dos poemas breves del poeta mexicano, «La exclamación» y «Juventud» se traducen al italiano, latín, tagalo, catalán, malayo, samoano, rumano y alemán37. Algunas veces es el propio Baciu quien hace de traductor, otras veces son otros poetas quienes se encargan de transponer poemas a otros idiomas. Es el caso del poeta y pintor Philip West, afincado en Caracas, quien publica su versión en inglés del poema «La sonrisa» de Enrique Gómez-Correa en el número 61 de la revista38. Desde los primeros números, a través de este trabajo de traducción, Mele se consagra como una publicación plurilingüista y multicultural, en cuyas páginas se esboza un mapa del territorio de comunión y diálogo de la poesía internacional.

Conclusiones

  • 39 Piglia 2019, p. 83.

19Una primera lectura de la Antología de la poesía surrealista latinoamericana de Ştefan Baciu puede sorprender por la posición purista de su autor, la inflexibilidad y contradicción de la descripción de un fenómeno artístico heterogéneo que se extiende a lo largo de un territorio difícilmente abarcable. No obstante, si integramos este libro dentro de la actividad poética y académica de Baciu, se evidencian aspectos acordes con la visión del surrealismo como movimiento mundial. La visión de Baciu acerca del surrealismo latinoamericano parte desde la imagen de un espacio extensional del centro parisino y se refuerza como resultado de los intercambios realizados a través de «los vasos comunicantes» culturales. A la hora de reconstruir las redes continentales del movimiento, Baciu crea su propia red surrealista y de vanguardia. Su trabajo de documentación, sus encuentros y diálogos ponen en contacto a poetas y artistas latinoamericanos –surrealistas, surrealizantes o parasurrealistas– que contribuyen a la reconstitución de una dinámica literaria a través de revistas, exposiciones, relatos de amistad o rivalidad. Son los mismos nombres que le mandan a Baciu textos para que los publique en su revista internacional, Mele. En las páginas de la revista, el diálogo entre espacios culturales remotos se realiza a través de las traducciones a lenguas de otros continentes. Baciu logra por tanto lo que Ricardo Piglia consideraba como la misión fundamental de la vanguardia: «experimentar con nuevas formas de sociabilidad, infiltrarse en las instituciones existentes para destruirlas, crear redes y formas alternativas39».

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Bibliographie

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Notes

1 Según Baciu, la actividad más intensa de la mayoría de los poetas surrealistas latinoamericanos gira en torno a los años treinta y cuarenta. A la hora de fijar los límites cronológicos de la actividad surrealista identificamos en la Antología que el inicio corresponde a la aparición del primer número de la pionera revista argentina QUE, de noviembre de 1928, mientras que la etapa final sería marcada, en la primera mitad de los años cincuenta, por el libro de Octavio Paz, ¿Águila o sol? (1951), y por el último número de la revista argentina A partir de 0, de septiembre de 1956.

2 Podemos agrupar los textos de la primera parte de la Antología en cuatro grupos temáticos. Los primeros tres textos («A quien interesar pueda», «Tentativa de una definición del surrealismo: fronteras y explicación de la selección», «Impacto directo y vasos comunicantes») versan sobre las cuestiones teóricas relacionadas con el surrealismo. Los siguientes seis textos vienen dedicados a los precursores, sea poetas –Tablada, Eguren, Girondo, Huidobro–, sea grupos poéticos –los estridentistas de Jalapa–. La presentación de los surrealistas es el tercer criterio temático que coagula los siguientes cinco textos, representativos para cada espacio geográfico analizado («Argentina», «El Caribe», «Chile», «México», «Perú»). El último texto, «Herederos, hijos pródigos, imitadores», será dedicado a los parasurrealistas y otros seguidores del movimiento.

3 Baciu 1974, p. 116.

4 Sobre la vanguardia como red: Modoc 2020, pp. 59-64.

5 En uno de sus libros de memorias, Franctiror cu termen redus [Francotirador a tiempo parcial], Baciu evoca su primer contacto con el surrealismo en 1930, cuando tenía doce años y vio en una exposición de arte en el centro de Bucarest un cuadro de Max Hermann Maxy que le despertó una sensación de «extrañeza, magia y superrealismo». Fue como su «primer arco iris surrealista», Baciu 1968, p. 2.

6 El poeta rumano Emil Botta apoda a los colaboradores del Universo literario «la generación de oro», Eretescu 1990, p. 12.

7 Baciu 1981b, p. 7.

8 Baciu 1968, p. 27.

9 Ibid.

10 Binns 2008, p. 502.

11 Ibid.

12 Ibid.

13 Paz 1990, p. 205.

14 Ibid, p. 208.

15 Uslar Pietri apud Casanova 2001, p. 118.

16 Casanova 2001, p. 129.

17 Sáinz de Medrano 2008, p. 493.

18 Baciu 1981b, p. 7.

19 Modoc 2020, p. 15.

20 Baciu 1974, pp. 11-13.

21 Baciu 1979, p. 14.

22 Ibid.

23 Ibid, p. 113.

24 El artista Jacques Herold advierte a Baciu en dos ocasiones, en 1967 y 1972, que «se vincula demasiada gente con demasiada facilidad al Surrealismo: hay demasiada imitación, demasiado simplismo delante del Surrealismo que siempre debe dar el salto adelante, rebelarse y rebelar, teniendo un comportamiento siempre nuevo, diferente e inesperado. […] Creo que por esto ya no se debe hablar del Surrealismo, sino de poetas y pintores individuales, expresándose cada uno por su lado y a su manera»: Baciu 1979, p. 75.

25 «Todos somos más o menos surrealistas. Pero hay que repetir: los surrealistas sólo al lado de Breton»: Baciu 1981a, p. 5.

26 Baciu, 1974, p. 29.

27 Baciu 1981a, p. 5.

28 Baciu 1979, p. 82.

29 Ibid, p. 50.

30 Baciu 1974, p. 18

31 Ibid, p. 30.

32 Tanto Benjamin Péret como Aldo Pellegrini podían haber representado un modelo de inspiración para Baciu en cuanto a la realización de una antología de poesía latinoamericana. Péret publicó La poesia surrealista francese (1959) y, el mismo año, después de su muerte aparece L’anthologie des mythes, légendes et contes populares d’Amérique. Pellegrini publicó en 1961 la Antología de la poesía surrealista, que recogía los poemas de setenta poetas traducidos al español, y en 1966 firmó la Antología de la poesía viva latinoamericana. Además de la Antología que citamos en este trabajo, Baciu publicó, también en 1974, una Antología de la poesía latinoamericana 1950-1970, en dos tomos y más de mil páginas, bajo el sello de la Universidad de Albany, Nueva York.

33 Baciu 1974, p. 105.

34 Baciu 1979, pp. 62-66.

35 En su libro de memorias en rumano, Praful de pe tobă, Baciu afirma sobre Mele que es como una extensión de su vida diaria, de sus amistades, pensamientos y preocupaciones, Baciu 1995, p. 48.

36 Eretescu 1990, p. 13.

37 Paz 1982, pp. 10-14.

38 Gómez-Correa 1983, p. 7.

39 Piglia 2019, p. 83.

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Pour citer cet article

Référence électronique

Melania Stancu, « Contacto y sincronicidad en la Antología de la poesía surrealista de Ştefan Baciu »CECIL [En ligne], 10 | 2024, mis en ligne le 15 février 2024, consulté le 15 juin 2024. URL : http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/cecil/5119 ; DOI : https://0-doi-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/10.4000/cecil.5119

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Auteur

Melania Stancu

Universitatea din Bucureşti
Melania Stancu es profesora contratada doctora de literatura española e hispanoamericana en la Universidad de Bucarest y doctora desde 2012 por la misma universidad con una tesis sobre la metáfora conceptual en la narrativa de vanguardia del escritor español Benjamín Jarnés. Sus publicaciones versan sobre temas relacionados con las teorías de la metáfora y las (post)vanguardias hispánicas.
melania.stancu@lls.unibuc.ro

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