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El libro de doña Ana de Zúñiga: nobleza, espiritualidad y cultura en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo

Le livre de doña Ana de Zúñiga : noblesse, spiritualité et culture au Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Tolède
Doña Ana de Zúñiga’s book: nobility, spirituality, and culture at the Monasterio de Jerónimas de San Pablo of Toledo
M. Mar Cortés Timoner

Résumés

L’objectif de cet article est de mettre en évidence la valeur d’un livre intéressant conservé au Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Tolède, qui contient, outre d’autres textes, une copie d’une œuvre écrite par Ana de Zúñiga (Tolède, 1540-1594). Cette noble religieuse a souhaité réunir et composer un ensemble de biographies de femmes ayant cohabité dans l’institution religieuse dont elle a été la prieure. Son but était de tisser une généalogie de vies pieuses exemplaires et d’en préserver la mémoire, tâche qui a contribué à établir l’identité de sa communauté religieuse. Une partie de ces femmes provenaient de la haute noblesse de Tolède (ou entretenaient des rapports étroits avec ce cercle). Certaines sont devenues des modèles de sagesse spirituelle qui ont été loués par des hagiographes de renom ultérieurs tels qu’Alonso de Villegas et José de Sigüenza.

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Dédicace

A Rebeca Sanmartín Bastida, por su apoyo y amistad

Notes de l’auteur

El presente artículo se vincula a mi estancia (septiembre 2023 - febrero 2024) como investigadora visitante en el Departamento de Literaturas Hispánicas y Bibliografía de la Universidad Complutense, y se enmarca en el Proyecto de Investigación I+D, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España, «Catálogo de Santas Vivas (1400-1550): Hacia un corpus completo de un modelo hagiográfico femenino» (Refol. PID2019-104237GB-I00; 2020-2024) dirigido por la catedrática Rebeca Sanmartín. En relación con este proyecto se halla la publicación en línea del Catálogo de Santas Vivas (coordinado por Rebeca Sanmartín Bastida y Ana Rita Gonçalvez Soares) en el que se han editados diversos textos hagiográficos a los que me referiré (indicando la fecha de publicación) para localizar determinadas fuentes.
Aprovecho esta nota para agradecer a sor Teresa Goñi y a la reverenda madre priora sor Visitación Potteparamban su amable acogida en las ocasiones que visité el Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo.

Texte intégral

Nobleza, espacios religiosos y magisterio espiritual femenino

  • 1 La copia se integra en un volumen manuscrito, custodiado con la signatura A.J.Tº: San Pablo, I libr (...)
  • 2 En parte, el interés del libro radica en el hecho de reflejar cómo los espacios conventuales femen (...)
  • 3 Ver M. Mar Cortés Timoner, Sor Constanza de Castilla, Barcelona: Edicions i Publicacions UB, 2015, (...)
  • 4 Ver M.ª M. Cortés Timoner (ed.), Las primeras escritoras en lengua castellana, Barcelona: Edicions (...)
  • 5 Ángela Muñoz Fernández, «Memorias del coro: Constanza de Castilla y las políticas del recuerdo» in(...)
  • 6 Con anterioridad había compuesto el tratado consolatorio Arboleda de los enfermos dirigido a una d (...)
  • 7 Podemos exponer el caso de doña María Suárez de Toledo, hija de los señores de Pinto, que estaban (...)

1El libro de la noble jerónima Ana de Zúñiga, que conservamos en una copia manuscrita del siglo XIX1, demuestra cómo a lo largo de la baja Edad Media y el Renacimiento se desarrollaron estrechos lazos entre la aristocracia o el ámbito de la corte de Castilla y el magisterio espiritual femenino2. Como ya expuse en un estudio anterior3, una clara evidencia de estas conexiones lo ofrecía el libro de la priora dominica Constanza de Castilla (c. 1405-1478), que contó, durante su vida, con el apoyo de su prima la reina Catalina de Lancaster. Sor Constanza compuso un Libro de oraciones pensando en sus hijas en religión del Monasterio de Santo Domingo el Real de Madrid4, y refleja, en palabras de Ángela Muñoz, cómo la nieta del rey don Pedro «se movió con soltura en los ambientes políticos y religiosos de su tiempo [y, además,] supo influir en el mundo cortesano de su época y deseó intensamente dejar memoria de sí y de los suyos5». Otro ejemplo relevante de los vínculos generados entre el ámbito áulico y la escritura piadosa en manos de mujer es la religiosa Teresa de Cartagena (c. 1425-¿?), quien, en la segunda mitad del siglo xv, dedicó su tratado Admiraçion operum Dey a doña Juana de Mendoza6, dama destacable de la corte de Isabel la Católica con la que la autora burgalesa mantuvo una relación de parentesco y «matrocinio». Asimismo, existieron varias damas nobles castellanas que se alzaron en modelos espirituales y fundaron espacios de convivencia religiosa femenina y, en relación a ello, la ciudad de Toledo fue un enclave fundamental7.

  • 8 Tanto Alonso de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum: en que se ponen vidas de varones illus (...)
  • 9 A la hora de reproducir fragmentos de los ejemplares manejados de estos dos autores, se ha regular (...)

2En la ciudad imperial, siguiendo el modelo caritativo de santa Isabel de Hungría, la hija de Constanza de Toledo y de Diego García, doña María García (1340-1426), acompañada por otras damas ilustres inspiradas en su ejemplo, configuró el beaterio toledano que, en 1464, se integraría en la orden jerónima y, en torno a 1506, pasaría a convertirse en el reconocido Monasterio de Jerónimas de San Pablo8 en el que voy a detenerme. En este espacio se hospedaron mujeres de distinguidas familias que se convirtieron en referentes de sabiduría espiritual y, por ello, fueron recordadas en un libro hagiográfico compuesto por doña Ana de Zúñiga que se analizará considerando su autoría y reflejo en la Adición a la tercera parte del Flos sanctorum elaborado por Alonso de Villegas, e impreso en 1589, y en el libro segundo de la tercera parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo publicada por fray José de Sigüenza en 16059.

¿Quién fue doña Ana de Zúñiga?

  • 10 Alfonso Franco Silva, «Los Niño. Un linaje de la oligarquía municipal de Toledo en el siglo XV», A (...)

3La noble Ana de Zúñiga (1540-1594) fue una de las almas sabias que habitaron entre los muros del llamado Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo. Era hija de don Juan de Guevara, caballero de la Orden de Santiago y hermano del Patriarca don Fernando Niño, y doña Isabel de Zúñiga. De esta manera, doña Ana estuvo emparentada con el linaje de los «Niño», que adquirieron importancia política en Toledo durante la baja Edad Media y, en especial, como expone Franco Silva, «en la segunda mitad del siglo xvi, cuando fueron premiados por la Corona con un título nobiliario10».

  • 11 Ibíd., p. 209.
  • 12 Villegas, Tercera parte del Flos sanctorum...,1595, fol. 459 vob y fol. 463vob. Es relevante indic (...)

4Ana de Zúñiga ingresó en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo en torno a los catorce años, y allí abrazaría el descanso definitivo, en 1594, con cincuenta y tres o cincuenta y cinco años, según manejemos, respectivamente, la obra de Villegas (1595, fol. 463voa) o el libro del monasterio (MJST, ms. cit., p. 447). Resulta curioso observar cómo, a pesar de haber tomado los hábitos, no eliminó de su nombre el apellido nobiliario que la relacionaba estrechamente con el espacio conventual ya que en él se enterraron sus padres, su tío Fernando Niño de Guevara y su primo el cardenal Niño Guevara, cuyos progenitores (Teresa de Guevara y Rodrigo Niño Zapata) donaron en 1568 un tríptico de madera con los escudos del linaje que se conserva en el claustro conventual. Asimismo, en el cenobio, cuando todavía era conocido como el «beaterio de Mari García», habían ingresado dos tías de doña Ana: Sancha e Inés11. También acabaría integrándose en la comunidad una hermana que, según consta en la obra de Villegas12, se llamaba doña Juana de Mendoza y era priora cuando falleció Ana.

  • 13 Las biografías se reparten en 67 apartados con sendos epígrafes. En general, cada apartado contien (...)

5Doña Ana, quizá para reconocerse como parte de un espacio religioso conectado a su familia, emprendió la composición de un libro que recogería en torno a 78 biografías de devotas relacionadas con los orígenes de la reputada comunidad y su posterior desarrollo13. En la actualidad, se ha perdido el rastro del libro autógrafo de Ana de Zúñiga, pero, afortunadamente, conservamos una copia, fechada en 1881, realizada por una monja anónima del monasterio. Se trata del mencionado libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº: San Pablo, I libro 33. En las dos páginas finales sin numerar de la obra, la anónima jerónima expone que la copia del libro maltrecho de Ana de Zúñiga se debe al deseo de preservar la memoria de diversas vidas que habían habitado los mismos muros del convento en el que ella vivía:

Este libro, habiendo transcurrido cerca de tres siglos y habiéndose hecho, tanto por la antigüedad de sus letras como por la carcomidad de la tinta, poco menos que imposible de leer, y habiendo llegado a mis manos por el deseo que tenía de leer las admirables vidas de mis queridas madres y hermanas que en él se encierran, y viéndole en esa forma, me vino el deseo de trasladarlo a otro con el fin de que las que siempre sean en este santo Monasterio de San Pablo tengan espejo en que poderse mirar; y todas a una, las que a la presente somos y las que en el porvenir sean, todas veamos los grandes ejemplos de santidad que nos dejaron trazados nuestras antecesoras para que, de esa manera, las podamos imitar.

  • 14 Pensemos en sor Marcela de San Félix (1605-1688), quien presentó la hagiografía de su compañera so (...)

6Hallamos las muestras de humildad propia de este tipo de obras biográficas en las que las amanuenses o las autoras decían considerarse incapaces para realizar la labor de escritura14, y solían remitir a la ayuda de Dios:

Si bien co[n]fieso lo hice sin meditar en lo que pensaba hacer, porque, si bien lo hubiera meditado, hubiera visto que ni mis ojos ni mis labios eran dignos de ver y pronunciar tantas grandezas como en él se encierran, cuanto menos mi mano de escribirlo. Pero yo lo confieso, que ni este pensamiento, ni este deseo, ni este trabajo es mío, porque en mí no cabe tal, mucho más que yo no contaba con más tiempo para hace[r]lo que por la noch[e], y siendo esto así lo hice en tan poco tiempo que aun a mí me parece imposible haberlo hecho, por lo que confieso ser todo de Dios, que, a las veces, se sirve de las más indignas criaturas para sus grandes obras, para confusión de las mismas y para que más resplandezca su poder y su misericordia.

7Por tanto, una religiosa emprende, en la segunda mitad del siglo xvi, la escritura de un libro que, trescientos años más tarde, copia otra monja jerónima con la misma intención de recordar los orígenes de una comunidad de mujeres ejemplares por sus virtudes e inquietudes espirituales que se recuerdan como parte de una genealogía que otorga prestigio y valor al cenobio.

El libro A.J.Tº: San Pablo, I libro 33

  • 15 Es el caso de la biografía de una sobrina de la condesa de Fuensalida, quien, junto a su madre, do (...)

8Podemos resumir el contenido del libro conservado, y relacionado con diversas autorías, en cinco partes: dos prólogos sin numerar, las casi ochenta vidas de beatas y monjas jerónimas nacidas entre los siglos xiv y xvi que quiso recordar Ana de Zúñiga, veintitrés biografías de religiosas posteriores a la composición de Ana de Zúñiga (en primer lugar, la vida de Elvira de Mendoza escrita por un religioso que no se nombra y, a continuación, la biografía de doña Ana compuesta por el confesor fray Esteban Huesca) y el epílogo sin paginar en el que la amanuense alude a su labor de conservación. Conviene comentar que el orden de todas las biografías tiene en cuenta, en general, las fechas de fallecimiento, aunque no siempre se precisan y, entonces, solo llegamos a conocer, en la mayoría de los casos, la edad del deceso15.

  • 16 Una tinta de bolígrafo azul ha escrito encima de «neventa» la palabra «setenta» (seguramente, cons (...)

9La primera página del libro ofrece una breve presentación ‒posiblemente escrita por la copista que añade el epílogo– donde se indica que el libro, compuesto en 1597, recoge un conjunto de vidas relacionadas con el beaterio fundado por María García: «Hízose esta historia y recopilación de las vidas de estas santas religiosas en el año de el Señor de mil quinientos y neventa y siete años. Laus Deo»16. Posteriormente, aparece copiado el prólogo de cinco páginas sin numeración compuesto por Ana de Zúñiga, quien, en la primera hoja, presenta su intención:

Yo, doña Ana de Zúñiga, religiosa que soy en este Monasterio de San Pablo de la ciudad de Toledo de la Orden del glorioso nuestro padre San Jerónimo, he procurado despertar la memoria, que poco menos estaba perdida, de la fundación de esta casa y de su principio, y, principalmente, la memoria de muy muchas religiosas y grandes siervas de Dios que en ella ha habido.

10La escritora aclara cuáles son sus fuentes:

No trataré de que se ponga en esta historia sino fuere lo que he hallado por algunas memorias antiguas escrito y lo que yo he podido saber con certidumbre por relación de algunas madres religiosas antiguas, que son cuasi de los principios de esta casa.

  • 17 A Catalina de Ocaña se le destina el quinto apartado del libro donde es reproducida el acta capitu (...)
  • 18 Es preciso destacar que la autora no menciona que lleva a cabo su labor de composición para respon (...)

11En la cuarta página del prólogo sin numerar se especifica que el libro se dedica a «las más principales y primeras y de las que más señaladas fueron en virtud y santidad». Explica que los orígenes de la casa remiten al beaterio fundado por la noble María García, quien encabeza el repertorio, y, en la quinta página, se expone cómo, en 1506, siendo madre mayor Catalina de Ocaña, la comunidad hizo profesión para someterse a la obediencia del padre general de la orden jerónima17. Finaliza la presentación del libro indicando la fecha de composición: «Hízose esta historia y recopilación de las vidas de estas santas religiosas en el año de el Señor de mil quinientos y setenta y siete años. Laus Deo»18.

  • 19 Trillia menciona, en un estudio reciente, que Ana fallecería en 1596: R. Trillia, «Manuscrito El E (...)
  • 20 En la página 358 del libro del monasterio se expone que falleció en 1583, pero Villegas indica el (...)

12Ana de Zúñiga debió de iniciar su libro en 1577 (como se apunta en los preliminares) pero debió de cerrarlo unos años antes de su muerte, acaecida en 159419, porque compuso la vida de Quiteria de San Francisco (fallecida en 1583 o 158420) que inspiró la que escribiera el teólogo toledano Alonso de Villegas para integrarla, en 1589, en la Adición a la tercera parte de su florilegio.

  • 21 Ver Javier Burguillo, «El éxito editorial del Flos Sanctorum de Alonso de Villegas», in: Mathilde (...)
  • 22 Ver M.ª M. Cortés Timoner (ed.), «Vidas de Teresa de Guevara, Aldonza de Carrillo, Inés de Cebreros (...)

13Debemos recordar que, en la primera impresión de la mencionada Adición, en 1588, para ensalzar la vivencia de los estigmas de María de Ajofrín, el autor toledano elaboró una reseña biográfica de la lisboeta María de la Visitación, quien se suponía que también había experimentado en su cuerpo las llagas de Cristo. La mención a la dominica que, poco después, caería en desgracia, ocasionó que Villegas tuviera que revisar el apartado y eliminar su referencia a la visionaria portuguesa21. En su lugar, colocó, en la impresión de 1589, la vida de Quiteria de San Francisco y la de las siguientes mujeres vinculadas al beaterio de María García o al posterior monasterio jerónimo: Teresa de Guevara y su hija Aldonza Carrillo (condesa de Fuensalida), Inés de Cebreros, Inés de Santa Catarina, Lucía de los Ángeles, Catalina de San Juan, María de San Ildefonso, María de la Visitación y Paula de los Ángeles. En la introducción a las diez breves vidas22 indicará que su fuente es el libro de Ana de Zúñiga:

  • 23 A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum…, 1589, fol. 63v.ob.

Lo que dixere será sacado de un libro que recopiló de memoriales y relaciones antiguas y modernas de aquel convento doña Anna de Çúñiga, monja en la misma casa, de cuyas virtudes pudiera yo escrivir mucho si llegara mi atrevimiento adonde llega el desseo y la verdad23.

  • 24 Ibíd., fol. 64roa. El folio no aparece numerado en el ejemplar manejado.
  • 25 Ibíd., fol. 66ro a. En la primera edición de 1588 de la Tercera Parte del Flos sanctorum… de Ville (...)

14Al presentar la biografía de Inés de Cebreros (1435-1525), Villegas expondrá: «Otra religiosa de quien haze mención en su libro la dicha doña Anna de Çúniga es Inés de Cebreros»24. Al finalizar el décimo relato, que corresponde a Quiteria de San Francisco, el teólogo alude otra vez a su fuente: «La muerte desta sierva de Dios fue en 21 de Iunio, año de 1584, todo lo dicho es del lugar alegado y casi por las mismas palabras que allí se refieren»25.

15Un cotejo de las diez biografías y la copia del libro conservado de Ana de Zúñiga permite observar cómo el teólogo sigue de cerca los relatos de la autora, pero resume ampliamente y, en concreto, elimina ciertos detalles en torno a algunas vivencias sobrenaturales. Un caso claro es la mencionada biografía de Inés de Cebreros donde Villegas pasa por alto varios sucesos que se relatan en el libro que copia la obra de Ana de Zúñiga. De esta manera, el teólogo silencia que Inés, siendo joven, tras un arrobamiento, contó que una persona vestida de blanco la había llevado al Monte Calvario, y allí había visto un gran crucifijo con las llagas sangrantes; luego le mostraron los pecados cometidos por ella y, tras la visión, quiso confesarse. Villegas tampoco relata que, en muchos de sus arrobamientos (tras la comunión), Inés veía almas atormentadas en el purgatorio. Además, una vez, contempló al demonio cerca de unas niñas pequeñas intentando que no hicieran bien la señal de la cruz. Asimismo, en la página 131 del libro del monasterio, leemos el dato interesante de que Inés alcanzó tal fama de santidad que fue visitada por varias personas y, entre ellas, el marqués de Villena.

16El libro que Ana de Zúñiga escribió debió de finalizarse antes de o, a lo sumo, a principios 1591, ya que la propia autora dice no redactar la biografía de doña Elvira de Mendoza (fallecida en febrero de 1591) porque todavía vivía y se esperaba que por muchos años:

  • 26 MJSP, ms. cit., p. 194.

De la cual y de su loable vida no se trata ahora porque aún vive, y vivirá muchos años en el servicio del Señor y en el aprovechamiento de toda virtud, y porque viviendo aún ahora en este siglo, y mientras tanto se vive no se suele tratar ni hacer historia de él, por tanto, no se dice nada ahora, aunque había mucho que poder decir en su alabanza26.

17Será un autor anónimo el que realice la biografía de doña Elvira recogida en el libro A.J.Tº: San Pablo, I libro 33. En el comienzo de su relato, este escritor remite a doña Ana estableciendo, así, una clara relación con los textos anteriores:

  • 27 Ibíd., p. 373.

Una de las cosas que en esta vida mortal más despierta nuestra dormida voluntad a el ferviente deseo de nuestra salvación, como dice doña Ana, es la frecuente meditación de la vida perfecta y heroicas virtudes y singular ejemplo de los santos27.

18Más adelante, el biógrafo indica que Ana de Zúñiga era priora cuando falleció doña Elvira, en cuyo entierro él participó:

  • 28 Ibíd., p. 403.

La muerte dichosísima de esta bienaventurada madre doña Elvira de San Jerónimo fue […] reinando en España el cristianísimo rey don Felipe el Segundo de este nombre, siendo General de la Orden del glorioso santo y docto nuestro Padre San Jerónimo el muy reverendo padre fray Esteban de Toledo, y priora de este Monasterio de San Pablo la muy devota señora doña Ana de Zúñiga, su hermana en esta santa casa. Uno de los religiosos que se halló presente a el enterramiento de esta santa y aun el que la puso en la sepultura es el que aquí ha escrito su vida28.

Vida y obra ejemplar de doña Ana de Zúñiga

  • 29 J. de Sigüenza, Tercera Parte de la Historia de la Orden…, 1605, p. 524b. La biografía en cuestión (...)
  • 30 Ibíd. En total compuso diecisiete biografías dedicadas a beatas o monjas de la comunidad toledana.

19Las vidas posteriores a las recopiladas por Ana de Zúñiga debieron de ser escritas en las páginas en blanco que el libro de la religiosa había dejado, y a las que Sigüenza alude en la tercera parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo cuando finaliza la reseña biográfica que dedica a la autora jerónima29. Es necesario indicar como el cronista aclara que pudo componer varias biografías relacionadas con los orígenes y el desarrollo del monasterio toledano gracias a cierta información manejada en el propio recinto30 ; posiblemente, entre las fuentes se hallaría en un lugar principal el libro de Ana que elogia en los siguientes términos:

  • 31 Ibíd.

Tenemos que agradecer (porque no se olvide esto) a esta sierva de Dios una cosa extraordinaria para muger: que nos dexó escrita una historia de las religiosas que se señalaron en virtud en su convento de San Pablo, desde la primera fundadora hasta su tiempo. El intento desta obra (aunque él se vee luego) descubrió en el prólogo que puso al principio: animar a sus hermanas con el exemplo de tantas ilustres hembras que se criaron dentro de aquellas mismas paredes y celdas donde viven, y se diese gloria a Dios en sus santos. El número, si no las he contado mal, pasa de setenta y quatro, y de camino se tocan cosas muy señaladas de otras. Al fin del libro mereció se escriviesse la suya y quedan hojas en blanco para las que allí animosamente van corriendo tras ellas31.

20Entre los elementos destacables que Sigüenza ofrece en la reseña biográfica dedicada a Ana se halla la ponderación de su deseo por aprender a través de la abundante lectura de textos devotos:

  • 32 Ibíd., p. 521b

Diose a leer libros devotos, de los que agora en nuestros tiempos han sacado a luz en lengua castellana ingenios píos, y otros también de buena y sana dotrina, en que poco menos se da noticia de toda la Theología y cosas eclesiásticas, para de los unos y los otros coger lo que como aveja artificiosa pussiesse dentro de su alma luz y dulzura32.

  • 33 Ibíd., p. 519a.
  • 34 Cortés Timoner, «La autoridad espiritual femenina en la Castilla bajomedieval…», 2021, p. 27.
  • 35 La biografía de Sigüenza es la más breve de las tres vidas mencionadas. El historiador jerónimo pa (...)
  • 36 A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum…, 1595, fol. 463v.ob.

21Cabe añadir que, al presentar a Ana de Zúñiga, fray Sigüenza menciona que «otros» ya han escrito sobre su vida33. Es muy probable que esté aludiendo tanto a la biografía que Villegas integró, en 159534, a su florilegio como a la hagiografía del confesor fray Esteban Huesca, que conserva el libro A.J.Tº: San Pablo, I libro 3335 . Precisamente, Villegas expone, al final de su biografía, que el mencionado fraile estaba redactando una vida más detallada de doña Ana, aunque consideraba que ambos coincidirán en «lo más essencial»36. En efecto, un cotejo de los relatos de Villegas y fray Esteban constata una primera parte casi idéntica y una similar admiración hacia la religiosa por sus virtudes enmarcadas en el modelo tridentino (humildad, obediencia, oración, penitencia, devoción a los santos) y, también, por su sabiduría en temas doctrinales.

22De esta manera, fray Esteban destaca cómo la monja, gracias a múltiples lecturas, adquirió altos conocimientos espirituales que le motivaron a él mismo a documentarse para poder estar a la altura en su papel de guía espiritual:

  • 37 MJSP, ms. cit., p. 421 y p. 422.

Se aprovechó mucho de la lec[c]ión de muchos y devotos libros que apenas hay libro en romance que trate cosas de devoción y espíritu<d> y vidas de santos que ella no los tuviese y leyese con mucho cuidado, y de tal manera se aprovechaba de ellos, y sabía tanto y aun de cosas dificultosas, que los que tiene[n] obligación de saberlas por sus oficios de p[r]edicadores y confesores no estaban también enterados como ella. […] y confieso que me hacía estudiar por no caer en una afrenta con ella, según lo bien que estaba en estas cosas37.

23Por su parte, Alonso de Villegas ensalza el interés de doña Ana por mantener contacto personal o escrito con hombres virtuosos y mujeres ejemplarmente devotas:

  • 38 A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum…, 1595, fol. 461r.ob.

[…] era aficionada a personas que tenían buen nombre de virtuosos y siervos de Dios en el suelo. Como ella tuviesse noticia de algunos destos, especialmente si la virtud se acompañava con letras, procurava que la visitasse. […] en ciudades bien distantes conocía a muchos siervos de Dios, especialmente frailes de su orden, con quien se carteava pidiéndoles que rogassen a Dios por ella, y lo mismo era con monjas y beatas: en estando cierta que alguna se señalava en servir a Dios, luego buscava modo como dársele por amiga, comunicándose, si podía, por vistas y si no por cartas y recaudos38.

24En relación a la anterior cita, es destacable ver cómo la religiosa valoraba el magisterio femenino que, como veremos, proyectará en diversas vidas de su libro. Precisamente, Villegas también ensalzará la autoridad en materia espiritual que supuso la obra escrita de Ana de Zúñiga:

  • 39 Ibíd., fol. 461v.oa.

La afición que tenía a los buenos le hizo que tomasse un exercicio ageno de mugeres y salió bien con él y mejor que algunos hombres que dieron en lo mismo. Esto fue que hizo un libro en que se escrivió las vidas de muchas monjas de su convento que avían vivido santamente. Yo le vi y me pareció tan bien concertado que saqué de él algunas vidas, aunque breves, que puse en esta tercera parte del Flos sanctorum […]39.

Linaje, devoción y sabiduría en el libro de doña Ana de Zúñiga

  • 40 De las reuniones de las religiosas para leer y coser nos habla Alonso de Villegas en la biografía (...)
  • 41 Como ampliamente ha estudiado Antonio Castillo Gómez (Leer y oír leer. Ensayos sobre la lectura en (...)

25Quizás en el coro del monasterio toledano, o para amenizar las horas de labor, se leerían en voz alta las biografías compuestas por Ana de Zúñiga40, quien ensalza virtudes comunes como la humildad, la caridad o la obediencia, pero también ofrece, en algunas vidas más desarrolladas, comportamientos singulares y especiales vínculos de afecto y magisterio entre las religiosas que la habían precedido41. Asimismo, en sus biografías, Ana desea resaltar las relaciones de su convento con la nobleza toledana, como en el caso de la propia fundadora doña María García, quien encabeza el conjunto de las hagiografías y se alza en modelo de autoridad espiritual.

  • 42 El relato ha sido editado por Celia Redondo (ed.), «Vida manuscrita (1) de María de Ajofrín [C-III (...)
  • 43 R. Trillia, «Manuscrito El Escorial C-III-3…», 2021.
  • 44 El inicio del fragmento intercalado recuerda al del capítulo 26 de la biografía compuesta (en torn (...)

26La vida dedicada a la noble María García incluye diez capítulos, un responso y, al final, dos páginas y media que cuentan cómo el cuerpo de la beata fue hallado incorrupto 120 años después de ser sepultado. En gran parte, el relato coincide con la hagiografía (en ocho capítulos que se cierra con un responso) escrita por José de Sigüenza y Bonifacio de Chinchón que conservamos en el manuscrito de la Biblioteca de El Escorial C-III-3 (fols. 252r-264r)42. Entre las diferencias destaca, en el relato de Ana, una larga interpolación que ocupa el final del capítulo sexto, todo el siguiente capítulo y el inicio del octavo43. A partir de entonces, se retoma la parte final del sexto capítulo del manuscrito escurialense44

  • 45 María Morrás ha editado la biografía escrita por Pedro de la Vega en el Catálogo de Santas Vivas ((...)

27La segunda biografía se dedica a la visionaria María de Ajofría y coincide en gran parte con la escrita por Pedro de la Vega para Cronica de los frayles de la orden del bienaventurado sant Hieronymo (impreso en 1539)45.

  • 46 MJSP, ms. cit., p. 110.
  • 47 Ibíd.
  • 48 Ibíd., p. 144

28Para el resto de las biografías compuestas por Ana de Zúñiga, podemos imaginar que la redacción fue más personal y alimentada por el recuerdo de las hermanas en religión y, además, por ciertos testimonios escritos no conservados en la actualidad. Pensemos que, en el tercer apartado, dedicado a doña Teresa de Guevara (fallecida en torno a 1501), se expone como «otras muchas cosas estaban escritas»46 sobre la noble viuda pero no pudieron trasladarse al libro por perderse, no obstante, se añade que «vive en Toledo todavía alguna persona que las leyó y tuvo en su poder»47. Precisamente, en la vida de la doncella Cecilia de Santa Catalina (que profesó en 1506 y falleció en 1539), se dice que su señora doña Teresa de Guevara la «amó mucho»48 y le compartió sus vivencias y secretos que, quizá, recuperaría Ana de Zúñiga para su libro:

  • 49 Ibíd.

De manera que [Cecilia de Santa Catalina] fue su secretaria y la sabedora de toda su vida, y así la escribió ella como persona que había visto y palpado la santa vida y loable conversación de su señora y madre doña Teresa49.

  • 50 Ibíd., p. 110
  • 51 Ibíd.

29Es interesante destacar que el apartado dedicado a doña Teresa ensalza a esta noble viuda como «una muy gran bienhechora»50 del beaterio, y se mencionan varios objetos que aquella regaló al recinto: «paños, alfombras y otras cosas que servieron en la sacristía, de las cuales algunas duran hasta el día de hoy»51. De su hija, doña Aldonza Carrillo, condesa de Fuensalida (1432/1434-1501), sabemos que ingresó, una vez viuda, acompañada de las criadas Magdalena de la Cruz (una cautiva convertida por su señora), Luisa de San Jerónimo y María de la Cena. Más adelante, en el libro, se recoge la biografía de una de las sobrinas de la condesa, también llamada Teresa de Guevara (y en religión Teresa de San Juan). De este modo, se evidencia cómo el beaterio y posterior convento se convirtió en un espacio de convivencia para mujeres relacionadas con el linaje de los «Guevara».

  • 52 Ibíd., p.130 y p. 131.

30Asimismo, algunas religiosas establecieron vínculos externos con personas de la corte y la aristocracia. Lo ejemplifica el octavo relato, que se dedica a Inés de Cebreros (fallecida en 1525), quien alcanzó autoridad espiritual y, como ya se ha indicado, fue visitada por el marqués de Villena para recibir orientación52. La relación con la aristocracia también se refleja en la posterior biografía dedicada a la noble toledana Catalina de los Reyes donde se explica cómo desempeñó su magisterio espiritual:

  • 53 Ibíd., p. 257.

[…] su continuo ejercicio fue enseñar a leer y cantar a todas las que tenían necesidad de aprenderlo animándolas a ello, y persuadiéndolas a que lo supieran por el gran deseo que tenía de que todos supiesen y entendiesen las cosas que para el servicio del nuestro Señor era necesario saber. Y cuando enseñaba a las niñas de poca edad a leer en el Salterio, las iba, la santa mujer, declarando los versos y todas las cosas santas y devotas para que, juntamente con aprender a leer, aprendiesen también y tomasen gusto y afición a las cosas santas y espirituales, y se encendiesen en el amor de Dios53.

31Podemos leer que Catalina, tras fallecer en 1572, se le apareció a su compañera sor Paula de los Ángeles en una nube luminosa, y le dijo que se iba a la gloria. Páginas adelante, la narradora se detiene en presentarnos a esta religiosa jerónima con la que Catalina había mantenido lazos de amistad. De Paula de los Ángeles (c. 1475-1575) se nos cuenta que fue aya de la hija del marqués de Villena y que, a pesar de su cargo, suplicaba al Señor que la condujera a un lugar donde pudiera servirle mejor, y fue correspondida trayéndola al beaterio donde logró entrar tras enfrentarse a la oposición de sus parientes. Para destacar su perfección espiritual, la voz narradora, en un relato que emplea la segunda persona del plural, menciona el testimonio de sus arrobamientos y ensalza la sabiduría de las palabras que pronunciaba Paula tras las vivencias extáticas:

  • 54 En el florilegio de Alonso de Villegas, observamos cómo el autor sigue muy de cerca la biografía c (...)

Lo que experimentamos y vimos las que ahora somos que, siendo esta santa madre de mucha edad, en los días que esto la ocurría, hay algunas que certifican que, después que volvía en sí para poderlas hablar, y que la hablaban de cosas de espíritos y de sus consecuencias, y que las decía cosas tan subidas que las parecía que era imposible decirlas si no particular gracia del Espíritu Santo. Era tan discreta y sabia que hablar con ella era como quien hablaba con un gran teólogo54.

32El relato explica cómo pasó los últimos 28 años (de los 100 que vivió) tullida en cama, pero recibió tales mercedes del Señor que parecía un predicador al hablar de Dios y de los santos.

Inés de Ribera y el Real Colegio de Doncellas de Toledo

  • 55 Ver nota 13.
  • 56 En la página 187 del libro leemos que, tiempo después, madre e hija se trasladaron a un monasterio (...)
  • 57 Cabe precisar que, a doña Inés, Ana de Zúñiga (o la amanuense de 1881) la apellida «Ribera» pero es (...)

33Sin embargo, la biografía que ensalza más la sabiduría de una monja del monasterio es la que remite a Inés de Ribera, quien fuera nieta de sor Teresa de la Pasión (en el siglo doña Teresa de Meneses)55. Esta noble dama tuvo como compañía en el convento a su hija doña Mencía (llamada, como religiosa, Merencia del Bautista)56 y a dos cultas nietas descendientes de un hijo: la citada Inés de Ribera, que adoptó el nombre de Inés de la Magdalena, y Elvira de Mendoza, que tomó el apelativo religioso de Elvira de San Jerónimo57.

  • 58 Según relata el libro (MJSP, ms. cit., p. 171-186), también con tres años ingresó la beata y monja (...)
  • 59 MJSP, ms. cit., p. 188.

34Según Ana de Zúñiga, doña Inés (de quien no se precisan las fechas de nacimiento y deceso) ingresó con tres años58 en el convento, y pronto destacó por sus dotes musicales y habilidades lectoras: «era muy diestra en cantar y tañer, y muy linda letora […] y cuando fue de más edad, tuvo el magisterio de las novicias»59. La instrucción de Inés llegó a oídos de la corte y fue solicitada para ser rectora del Colegio de Doncellas Nobles de Toledo (tras su muerte, le sucedería en el cargo su hermana Elvira):

  • 60 MJSP, ms. cit., p. 189 y 190.

[…] y rigió tan varonilmente que se entendió más de veras el gran ser y valor de su persona porque, verdaderamente, lo tenía grande y más que de mujer. De donde sucedió que teniendo esta señora nombre y fama, no solamente en esta santa casa, sino también en otras muchas partes era sabido el talento de su persona y su mucha prudencia y ánimo, lo cual venido a noticias del rey, nuestro señor don Felipe, la mandó salir de esta casa con cargo de ser rectora en un colegio de doncellas de esta ciudad, que es un cargo muy señalado y principal60.

  • 61 Laura Canabal Rodríguez, «Educación femenina en la Edad Moderna: constituciones del Colegio de Don (...)

35Como explica Laura Canabal, el Colegio de Doncellas de Toledo, llamado también Colegio de Doncellas de Nuestra Señora de los Remedios, se ubicó en unas «viviendas compradas a don Gómez Enríquez Manrique de Lara»61 y, posteriormente, se le añadirían unas casas de don Diego Hurtado de Mendoza. Fue fundado, en 1551, por el arzobispo de la Sede Primaria don Juan Martínez Silíceo, quien fuera preceptor y capellán mayor del futuro Felipe II. En 1560, el monarca asumió, a petición del arzobispo, el patronazgo del centro para sufragar ciertos problemas económicos. Según el reglamento, los diversos cargos vinculados al Colegio debían relacionarse con miembros de una familia noble y cristiana vieja; además, se instituyó que el centro cobijara y educara en la fe cristiana jóvenes doncellas legítimas nacidas en el arzobispado de Toledo. Estas doncellas podían permanecer por vida en el Colegio, pero también optar ‒con ayuda de una dote‒ a un matrimonio con caballeros de linaje o bien, si lo deseaban, tomar el hábito religioso en un monasterio o convento.

  • 62 L.  Canabal Rodríguez, «Educación femenina en la Edad Moderna…», p. 142.
  • 63 L. Santolaya Heredero, «El Colegio de Doncellas Nobles de Toledo…», p 359.

36El cargo de rectora incluía la vigilancia de las visitas recibidas en el locutorio del Colegio y guardar las llaves de los accesos. Asimismo, la rectora debía reunir a las doncellas en el refectorio para leer hagiografías y textos doctrinales escogidos por el arzobispo62. Además, seleccionaba a alguna de las doncellas para ayudar al aprendizaje de la lectura y la escritura del resto de compañeras63.

37Aunque las hermanas Inés y Elvira asumieron por obediencia el cargo de rectoras del prestigioso Colegio Real, cuando sintieron que les llegaba la hora de abandonar el mundo, pidieron descansar definitivamente en la comunidad que ellas habían escogido para vivir y, siguiendo su deseo, fueron enterradas en el Monasterio de San Pablo de Toledo.

Conclusión: piedad, saber y recuerdo ejemplar

  • 64 Merece la pena comentar que, en el espacio monacal toledano, también vivió la escritora Juana Cháv (...)
  • 65 El análisis del libro será ampliamente desarrollado en la edición que estoy preparando.
  • 66 Ángela Atienza López (ed.), Historia de la sororidad, historias de sororidad. Manifestaciones y fo (...)

38En conclusión, los relatos conservados que compusiera la religiosa Ana de Zúñiga nos hablan de inquietudes de mujeres procedentes de familias nobles que desearon desarrollar sus vidas alejadas de la fastuosidad para dedicarse a la contemplación y a la construcción de una vida piadosa en relación con otras mujeres64. Varias de ellas recrearon y adaptaron los modelos de piedad difundidos por florilegios, crónicas y, en especial, por el conocimiento personal y la memoria oral o escrita sobre antecesoras de la comunidad en la que habían ingresado. Una lectura atenta de las biografías escritas por Ana de Zúñiga65 permite entrever que sus protagonistas, tomando las palabras de Ángela Atienza (en torno a las autorrepresentaciones de mujeres devotas del pasado): «no fueron reproductoras pasivas sin más de modelos dados. Intervinieron en esa representación de su identidad y en su "representación" y publicitación social, actuaban en la imagen que querían proyectar»66.

  • 67 Ana de Zúñiga podría relacionarse con las monjas escritoras de los siglos xvii y xviii que compusi (...)

39De esta manera, doña Ana de Zúñiga se suma al conjunto de mujeres del pasado que establecieron interesantes lazos de coautoría, divulgación de escritos o labor memorística para salvaguardar el recuerdo de un conjunto de ejemplares vivencias femeninas67. El testimonio escrito de la autora jerónima resulta revelador porque en sus biografías percibimos detalles de la convivencia y el reflejo de vínculos de afecto, apoyo y amistad entre damas nobles orgullosas de su linaje pero, sobre todo, de la vida piadosa escogida junto a otras mujeres. Todas ellas desearían promover la fama de su cenobio para llamar al ingreso de otras damas que, con sus donaciones o las de sus parientes, permitían su subsistencia y cierta autonomía en su proyecto de una digna vida comunitaria donde no se excluía el saber y la cultura.

  • 68 Carme Arronis, «La evolución del género de las vidas de María en el siglo XVI», Studia Aurea, 11, (...)
  • 69 Otro dato a considerar es que Villegas dedicó la tercera parte de su Flos sanctorum a la infanta C (...)

40Puede decirse que el libro de Ana cumplió con creces su función de reconocer y recordar las vidas ejemplares de antecesoras y compañeras de coro porque sus relatos no solo fueron conservados hasta el día de hoy en su comunidad sino que, además, viajaron para nutrir historias y florilegios relevantes de la Contrarreforma como el Flos sanctorum compuesto por el teólogo Villegas68, que fue una de las recopilaciones hagiográficas fundamentales en los reinos hispánicos a lo largo de la Contrarreforma69.

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Notes

1 La copia se integra en un volumen manuscrito, custodiado con la signatura A.J.Tº: San Pablo, I libro 33, que se compone de 498 páginas de papel (tamaño 205 mm x 130 mm) paginadas con ciertos errores y un epílogo de dos hojas sin numerar. La paginación (en numeración arábiga) tampoco tiene en cuenta la hoja inicial ni el prólogo que reproduce el que escribiera Ana de Zúñiga, en el siglo XVI, como presentación a su obra. En las citas al manuscrito, nos referiremos a su autoría con la sigla de la institución (MJSP) y la locución «manuscrito citado» abreviada (ms. cit.). En la reproducción de fragmentos se ha seguido un criterio modernizador ya que estamos ante una copia del siglo XIX . De este modo, han sido regularizadas las letras mayúsculas y las siguientes grafías: b/v, c/d/t, c/g, c/z, h/-, ll/y, n/m, r/rr. Además, se ha acentuado y puntuado siguiendo las normas de la Real Academia Española, se han desarrollado las abreviaturas, se han unido o separado las palabras conforme al uso actual; sin embargo, se ha conservado «de el» como rasgo de estilo.

2 En parte, el interés del libro radica en el hecho de reflejar cómo los espacios conventuales femeninos fueron lugares de inspiración y creación de textos escritos que deben ser mejor considerados para la «reconstrucción de la obra histórica femenina», en María del Mar Graña Cid, «¿Una memoria femenina de escritura espiritual? La recepción de las místicas medievales en el convento de Santa María de la Cruz de Cubas», in: Nieves Baranda Leturio y M.ª Carmen Marín Pina (eds.), Letras en la celda. Cultura escrita de los conventos femeninos en la España moderna, Madrid: Iberomericana-Vervuert, 2014, p. 190.

3 Ver M. Mar Cortés Timoner, Sor Constanza de Castilla, Barcelona: Edicions i Publicacions UB, 2015, p. 83-90.

4 Ver M.ª M. Cortés Timoner (ed.), Las primeras escritoras en lengua castellana, Barcelona: Edicions i Publicacions UB, 2015, p. 47.

5 Ángela Muñoz Fernández, «Memorias del coro: Constanza de Castilla y las políticas del recuerdo» in: Gabriella Zarri y Nieves Baranda Leturio (coords.), Memoria e comunità femminili Spagna e Italia, secc. XV-XVII. Memoria y comunidades femeninas. España e Italia, siglos XV-XVII, Florencia: Firenze University Press – UNED, 2011, p. 27-47: p. 36 y p. 47.

6 Con anterioridad había compuesto el tratado consolatorio Arboleda de los enfermos dirigido a una dama que no nombra pero que, posiblemente, remita a la misma doña Juana de Mendoza. Ver M.ª M. Cortés Timoner, Teresa de Cartagena, primera escritora mística en lengua castellana, Málaga: Universidad de Málaga, 2004, p. 163.

7 Podemos exponer el caso de doña María Suárez de Toledo, hija de los señores de Pinto, que estaban emparentados con los Reyes Católicos, quien creó, en 1477, la comunidad de franciscanas que acabaría por formar el Monasterio de Santa Isabel de los Reyes.

8 Tanto Alonso de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum: en que se ponen vidas de varones illustres, los quales, aunque no estan canonizados, mas piadosamente se cree dellos que gozan de Dios por auer sido sus vidas famosas en virtudes…, Toledo: Pedro Rodríguez, 1595: Barcelona, El CRAI Biblioteca de Fons Antic de la Universitat de Barcelona, sig. B-50/5/11.595, fol. 459ºa-459ºb, como fray José de Sigüenza, Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Geronimo Doctor de la Iglesia, Madrid: Imprenta Real, 1605: Barcelona, El CRAI Biblioteca de Fons Antic de la Universitat de Barcelona, sig. C-249-1-20605, p. 503, se refieren indistintamente al cenobio como «convento» y «monasterio». La misma vacilación terminológica hallamos en estudios actuales: ver Raquel Trillia, «“Todas estas vidas son unas”: las monjas jerónimas retratadas y su reticente pintor, José de Sigüenza (1544-1606)», in: Leonardo Funes (coord.), Hispanismos del mundo: Diálogos y debates en (y desde) el Sur, Anexo digital, Sección II. Buenos Aires: Miño y Dávila 2016, p. 204; Alicia Marchant Rivera y Lorena Barco Cebrián, «Las Jerónimas de San Pablo de Toledo en la Sección Clero del Archivo Histórico Nacional: Mujer, escritura y producción documental», in: Ramón Baldanquí Escandell (ed.), Lugares de escritura: el monasterio, Boletín de la Sociedad Española de Ciencias y Técnicas historiográficas, Actas de las XI Jornadas de la Sociedad Española de Ciencias y Técnicas, Alicante: Publicaciones de la Universitat d´Alacant, 2016, p. 349-259: p. 351. Sin embargo, las religiosas que profesan en la actualidad emplean el término «monasterio» y el Archivo Histórico Nacional también: [URL] [http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/1677100] [consultada el 9/01/2024]. Por estas dos últimas razones, en el presente artículo se manejará el nombre «Monasterio de Jerónimas de San Pablo».

9 A la hora de reproducir fragmentos de los ejemplares manejados de estos dos autores, se ha regularizado el empleo de las grafías u/v y i/y, se ha actualizado la acentuación y el uso de los signos de puntuación, se ha normalizado el empleo de mayúsculas y se han desarrollado las abreviaturas. Títulos y signaturas: J. de Sigüenza, Tercera Parte de la Historia… y A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum: en que se ponen vidas de varones illustres, los quales, aunque no estan canonizados, mas piadosamente se cree dellos que gozan de Dios por auer sido sus vidas famosas en virtudes…, Huesca: en casa de Iuan Perez de Valdiuielso, 1588: Barcelona, Biblioteca Nacional de Catalunya, sig. 740/2-4; id., Tercera Parte del Flos sanctorum: en que se ponen vidas de varones illustres, los quales, aunque no estan canonizados, mas piadosamente se cree dellos que gozan de Dios por auer sido sus vidas famosas en virtudes..., Toledo: Iuan y Pedro Rodriguez hermanos, 1589: Madrid, Biblioteca Nacional de España, sig. R/32084; e id., Tercera Parte del Flos sanctorum: en que se ponen vidas de varones illustres, los quales, aunque no estan canonizados, mas piadosamente se cree dellos que gozan de Dios por auer sido sus vidas famosas en virtudes… Toledo: Pedro Rodriguez, 1595: Barcelona, El CRAI Biblioteca de Fons Antic de la Universitat de Barcelona, sig. B-50/5/11.

10 Alfonso Franco Silva, «Los Niño. Un linaje de la oligarquía municipal de Toledo en el siglo XV», Anuario de Estudios Medievales, 31 (1), 2001, p. 191-294: p. 194.

11 Ibíd., p. 209.

12 Villegas, Tercera parte del Flos sanctorum...,1595, fol. 459 vob y fol. 463vob. Es relevante indicar que la biografía dedicada a doña Ana recogida en el libro del monasterio expone como, en el momento de su fallecimiento, era priora una hermana suya que no se nombra (MJPT, ms. cit., p. 447) y, a continuación, hallamos una breve biografía dedicada a Isabel de Zúñiga donde leemos que fue hermana de doña Ana, obtuvo el cargo de priora tres veces y falleció en 1640 (Ibid., p. 448 y 449). Asimismo, en el libro de profesiones custodiado en el monasterio toledano con la signatura A.J.Tº: San Pablo, 3 libro 9 se expone (en letra del siglo XVII), en el primer folio, que el volumen se inició en 1623 cuando era priora Isabel de Zúñiga, quien falleció en 1640. ¿Villegas confundió el nombre de Isabel por el de Juana o ingresaron dos hermanas de Ana de Zúñiga en el monasterio? Es oportuno mencionar que Sigüenza, en la Tercera parte de la Historia... (1605, p. 524b), explica que doña Ana renunció al cargo de priora en favor de su hermana menor cuyo nombre no menciona.

13 Las biografías se reparten en 67 apartados con sendos epígrafes. En general, cada apartado contiene una sola biografía, pero, en ocasiones, integra dos, tres o hasta cuatro biografías como el apartado número 17 (p. 186-194) presentado de la siguiente manera: «Historias de las siervas de Dios Teresa de la Pasión y de las muy religiosas hermanas Ienes de la Madalena y Ervirara de Sa[n] Jerónimo»: ver MJSP, ms. cit., p. 186. En este apartado se habla de la noble devota Teresa de Meneses (quien ingresó en el monasterio como Teresa de la Pasión), su hija doña Mencía (que adoptó el nombre de sor Merencía de Bautista al formar parte del cenobio jerónimo) y las nietas, descendientes de un hijo de doña Teresa, Elvira (quien se hizo llamar Elvira de San Jerónimo) y doña Inés (conocida como sor Inés de la Magdalena).

14 Pensemos en sor Marcela de San Félix (1605-1688), quien presentó la hagiografía de su compañera sor Catalina de San José en los siguientes términos: «Confieso mi imperfección en la repugnancia que tengo en cumplir con esta obediencia, y en haberme dejado llevar de ella replicando tanto y teniendo tanto discurso y ojos para ver que se me encargaba una cosa sobre mis fuerzas. Porque para hablar en las virtudes de esta religiosa santa era necesario tener muy alto conocimiento de la virtud y ejercitarla en grado muy superior, para con esto descubrir los quilates de las suyas y los primores que el Espíritu Santo puso en aquella alma tan singularmente enriquecida de sus dones». El texto aparece en el manuscrito Vidas de religiosas trinitarias descalzas (que debió finalizarse a finales del siglo xvii) custodiado en el Convento de Trinitarias de Madrid donde ingresó la hija poeta de Lope de Vega. Ver Electa Arenal y Georgina Sabat-Rivers, Literatura conventual femenina: Sor Marcela de San Félix, hija de Lope de Vega. Obra completa, Barcelona: PPU, 1988, p. 605.

15 Es el caso de la biografía de una sobrina de la condesa de Fuensalida, quien, junto a su madre, doña Teresa de Guevara, había ingresado en el beaterio según relata el cuarto apartado. La mencionada sobrina había sido bautizada con el nombre de Teresa de Guevara (y acogería el nombre de Teresa de San Juan en el recinto religioso) y de ella sabremos que era muy niña cuando falleció la condesa y que, además, moriría en una fecha no precisada, cuando contaba con cincuenta años, tras haber ocupado los cargos de vicaria, procuradora y maestra de novicias. Ver MJSP, ms. cit., p. 101-111.

16 Una tinta de bolígrafo azul ha escrito encima de «neventa» la palabra «setenta» (seguramente, considerando la fecha que aparece mencionada al final del segundo prólogo). Esta tinta es actual y debe de remitir a alguien contemporáneo que, además, tacha o añade palabras en el interior del libro o corrige ciertos errores de paginación.

17 A Catalina de Ocaña se le destina el quinto apartado del libro donde es reproducida el acta capitular firmada, según leemos, en 1506 ante fray Francisco de Viveña, general de la Orden de San Jerónimo, fray Benito de Lillo, prior de Santa María de la Sisla y diez hermanas del beaterio: MJPT, ms. cit., p. 111-117. Sin embargo, Villegas sitúa en 1508 la adscripción del beaterio a la orden jerónima: Villegas, Tercera parte del Flos Sanctorum…, 1588, fol.45rob. Cabe puntualizar que la mencionada adscripción se haría oficial en el capítulo general de 1510: Fernando Pastor Gómez-Cornejo, «Las monjas jerónimas de San Pablo de Toledo: más de 500 años de fidelidad monástica» in: Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla (coord.), La Clausura femenina en España e Hispanoamericana: Historia y tradición viva, San Lorenzo del Escorial: Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, 2020, vol. 2, tomo 2, p. 631-652: 635.

18 Es preciso destacar que la autora no menciona que lleva a cabo su labor de composición para responder a las órdenes de un confesor o guía espiritual, por tanto, muestra cierta conciencia de autoridad si pensamos que muchas vidas y autobiografías escritas por religiosas respondían, al menos formalmente, al acto de obediencia: ver Beatriz Ferrús Antón, Discursos cautivos: convento, vida, escritura, València: Universitat de València, 2004, p. 73. Un ejemplo de escritura biográfica guiada por el acto de obediencia es el relato que sor Marcela escribió en torno a sor Catalina de San José. Ver nota 14.

19 Trillia menciona, en un estudio reciente, que Ana fallecería en 1596: R. Trillia, «Manuscrito El Escorial C-III-3, fol. 252r-264r: vida e historia de la beata María García», eHumanista, 49, 2021, p. 196-220: p. 204, n. 16. Sin embargo, había mencionado el año de 1594 en un anterior artículo: ead., «“Todas estas vidas son unas”: las monjas jerónimas retratadas…», 2016, p. 441. Y esta es la fecha por la que nos decantamos ya que es la que manejan Villegas y Huesca: A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum…, 1595, fol. 463voa; Esteban Huesca en MJSP, ms. cit., p. 445.

20 En la página 358 del libro del monasterio se expone que falleció en 1583, pero Villegas indica el año de 1584: A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum…, 1589, fol. 66r.ºb).

21 Ver Javier Burguillo, «El éxito editorial del Flos Sanctorum de Alonso de Villegas», in: Mathilde Albisson (ed.), Los agentes de la censura en la España de los siglos xvi y xvii, Berlín: Peter Lang, 2022, p. 303-340: p. 321.

22 Ver M.ª M. Cortés Timoner (ed.), «Vidas de Teresa de Guevara, Aldonza de Carrillo, Inés de Cebreros, Inés de Santa Catarina, Lucía de los Ángeles, Catalina de San Juan, María de San Ildefonso, María de la Visitación, Paula de los Ángeles, Quiteria de San Francisco», Alonso de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum: en que se ponen vidas de varones illustres, los quales, aunque no estan canonizados, mas piadosamente se cree dellos que gozan de Dios por auer sido sus vidas famosas en virtudes... Toledo, Iuan y Pedro Rodriguez hermanos, 1589», in: Rebeca Sanmartín Bastida y Ana Rita G. Soares (coords.), Catálogo de Santas Vivas, Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2019-2020.

23 A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum…, 1589, fol. 63v.ob.

24 Ibíd., fol. 64roa. El folio no aparece numerado en el ejemplar manejado.

25 Ibíd., fol. 66ro a. En la primera edición de 1588 de la Tercera Parte del Flos sanctorum… de Villegas, respecto a los orígenes del Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo, el autor solo ofrecía las vidas de María García y María Ajofrín: M.ª M. Cortés Timoner, «La autoridad espiritual femenina en la Castilla bajomedieval y su reflejo en el Flos sanctorum de Alonso de Villegas», Dicenda. Cuadernos de Filología Hispánica, 39, 2021, p. 25-35: p. 27-30. En el inicio del apartado aclaraba que tenía en consideración: un antiguo libro guardado en el Convento de San Pablo, la obra de Pedro de Arcocer, Hystoria, o descripcion dela Imperial cibdad de Toledo (impresa en 1559) y las crónicas de la Orden de San Jerónimo: M.ª M. Cortés Timoner, «Acciones, palabras y corporalidad en las devotas “ilustres” castellanas del florilegio de Alonso de Villegas», e-Humanista, 56, 2023, p. 151-166.

26 MJSP, ms. cit., p. 194.

27 Ibíd., p. 373.

28 Ibíd., p. 403.

29 J. de Sigüenza, Tercera Parte de la Historia de la Orden…, 1605, p. 524b. La biografía en cuestión cierra el segundo de los cuatros libros que conforman la tercera parte.

30 Ibíd. En total compuso diecisiete biografías dedicadas a beatas o monjas de la comunidad toledana.

31 Ibíd.

32 Ibíd., p. 521b

33 Ibíd., p. 519a.

34 Cortés Timoner, «La autoridad espiritual femenina en la Castilla bajomedieval…», 2021, p. 27.

35 La biografía de Sigüenza es la más breve de las tres vidas mencionadas. El historiador jerónimo parece seguir bastante el relato de fray Esteban Huesca (del que habría extraído datos que no hallamos en el texto de Alonso de Villegas); aunque debemos señalar que el confesor no menciona el libro compuesto por Ana de Zúñiga.

36 A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum…, 1595, fol. 463v.ob.

37 MJSP, ms. cit., p. 421 y p. 422.

38 A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum…, 1595, fol. 461r.ob.

39 Ibíd., fol. 461v.oa.

40 De las reuniones de las religiosas para leer y coser nos habla Alonso de Villegas en la biografía dedicada a Ana de Zúñiga: «Haviendo comido, [doña Ana] recogíase en su celda o ívase a la casa de la labor adonde se juntavan otras monjas, y leía una en algún libro devoto; y ella y las demás trabajavan de mano, y entreteniase en este exercicio hasta hora de vísperas que iva al coro», ibíd., fol. 460r.ob.

41 Como ampliamente ha estudiado Antonio Castillo Gómez (Leer y oír leer. Ensayos sobre la lectura en los Siglos de Oro, Madrid: Iberoamericana-Vervuert, 2016, p. 112), los conventos o monasterios femeninos de los Siglos de Oro distribuían las lecturas comunitarias y de contenido devoto a lo largo del día «en un proceso más amplio de edificación» y, sin duda, los textos hagiográficos de Ana formarían parte de esas lecturas que enriquecían el espíritu y, a la vez, fortalecían el sentimiento de comunidad al recordar sus orígenes: ver Nieves Baranda Leturio y M.ª Carmen Marín Pina, «El universo de la escritura conventual femenina: deslindes y perspectivas» in: Nieves Baranda Leturio y Mª Carmen Marín Pina (eds.), Letras en la celda. Cultura escrita de los conventos femeninos en la España moderna, Madrid: Iberomericana-Vervuert, 2014, p.11-45: p. 19.

42 El relato ha sido editado por Celia Redondo (ed.), «Vida manuscrita (1) de María de Ajofrín [C-III-3 fols. 192r-231v]», in: R. Sanmartín Bastida y A. R. G. Soares (coords.), Catálogo de Santas Vivas, Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2017, y por R. Trillia, «Manuscrito El Escorial C-III-3…», 2021.

43 R. Trillia, «Manuscrito El Escorial C-III-3…», 2021.

44 El inicio del fragmento intercalado recuerda al del capítulo 26 de la biografía compuesta (en torno a 1591) por fray Juan de la Cruz en Historia de la Orden de S. Hierónimo donde leemos en los folios 213v.o y 214r.o: «Fray Pedro Fernández Pecha se fue al monesterio de Nuestra Señora de Guadalupe a acabar sus días en aquel sanctuario de la madre de Dios (como en su historia se dixo) dexando renuncia el priorato de la Sisla, de lo que quedó bien desconsolada la sierva de Dios, doña María Garçía, por carecer tan presto de padre que tanto favor había al augmento y aprovechamiento de la sancta religión. Mas bolviéndosse [fol. 214r] al Señor universal de todos, que no desecha a los que son siervos suyos, tomava esfuerço y contento y animava a sus hijas a hazer lo mismo (que tenían el mismo sentimiento y andavan afligidas) para no desconfiar que les havía de faltar el favor y mano de Dios en la carrera que habían començado y continuarla con toda la perseverançia de virtud y exemplo», C. Redondo, «Vida manuscrita (2) de María de Ajofrín [de fray Juan de la Cruz, ms. Esc. &-II-19 fols. 258v-267v.]», in: R. Sanmartín Bastida y A. R. G. Soares (coords.), Catálogo de Santas Vivas, Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2020, s/p). Por su parte, el libro del Monasterio de Jerónimas de San Pablo expone: «Después que el varón de Dios, el dicho fray Pedro Fernández, prior que fue de la Sisla, murió según dicho es, quedó la santa virgen doña Mari García muy huérfana y desconsolada sin su padre y regidor, pero, volviéndose a el Señor universa[l] de todo cuanto existe, que no desampara a los suyos ni a los que en Él confían, comenzó la santa madre con todas sus hijas a esforzarse más y con más fervor en el servicio del Señor. Y pasaban el curso y carrera de su vida muy loablemente», MJSP, ms. cit., p. 23.

45 María Morrás ha editado la biografía escrita por Pedro de la Vega en el Catálogo de Santas Vivas (Morrás, «Vida impresa (2) de María de Ajofrín [de Pedro de la Vega, 1539, fols. 94v–103v (Lib. iii Chs 41–50).]», in: R. Sanmartín Bastida y A. R. G. Soares (coords.), Catálogo de Santas Vivas, Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2020.

46 MJSP, ms. cit., p. 110.

47 Ibíd.

48 Ibíd., p. 144

49 Ibíd.

50 Ibíd., p. 110

51 Ibíd.

52 Ibíd., p.130 y p. 131.

53 Ibíd., p. 257.

54 En el florilegio de Alonso de Villegas, observamos cómo el autor sigue muy de cerca la biografía compuesta en torno a Paula de los Ángeles (aunque abrevia el relato): «En semejantes días, siendo ya vieja, se transportaba de suerte que aunque la hablavan no oía, después desto dezía cosas tan levantadas y de espíritu que parecía no ser possible dezirlas sin particular gracia del Spíritu Sancto. Su discreción era de suerte que hablar con ella era como tratar con algún insigne theólogo», A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum…, 1589, fol. 65v.ob).

55 Ver nota 13.

56 En la página 187 del libro leemos que, tiempo después, madre e hija se trasladaron a un monasterio en Orellana «por algunas causas y respectos razonables que se les ofrecieron, y allá acabaron sus vidas virtuosa y santamente». Posiblemente, se está refiriendo al Convento de San Benito que la viuda Teresa de Meneses fundó en Orellana la Vieja: ver Adámez Díaz, El convento de San Benito de Orellana la Vieja. Historia de su fundación, 2008.

57 Cabe precisar que, a doña Inés, Ana de Zúñiga (o la amanuense de 1881) la apellida «Ribera» pero esta palabra aparece, a lo largo del libro, corregida en tinta azul por «Mendoza», que remite al apellido de la madre (María de Mendoza); en cambio, la abuela materna se llamaba Inés de Ribera como se expone en Inventario de los fondos documentales de los reales patronatos. Tomo II. Colegio de Nuestra Señora de los Remedios. Copatronato del Colegio de Doncellas Nobles de Toledo, Ministerio de la Presidencia Patrimonio Nacional, Madrid, 2005, p. 119. En el Archivo General de Palacio se custodia la «Informaçión de las calidades de la señora doña Inés de Ribera, rectora del collegio de las Donzellas de Toledo ...», fechada en 1572, donde se indica que doña Inés era monja del Monasterio de Jerónimas de Toledo: ver «Colegio de Nuestra Señora de los Remedios de Toledo (vulgo Doncellas Nobles)», AGP, Real Casa y Patrimonio, caja 3, expediente 8 (legajo 1º, carpeta 33). Quiero agradecer al personal técnico de la Sala de Investigadores del Archivo General de Palacio su valioso asesoramiento.

58 Según relata el libro (MJSP, ms. cit., p. 171-186), también con tres años ingresó la beata y monja jerónima Catalina de San Juan (en el siglo llamada doña Sancha Guzmán), quien fuera tía de doña Ana de Zúñiga. Durante su vida en la comunidad alcanzó varios cargos, y fue priora veinticuatro años. Con ayuda de sus parientes, sobre todo de sus hermanos, pudo reformar el edificio y, en especial, la bóveda del coro. Tuvo mucho aprecio a una sobrina suya, que también había ingresado con tres años; el relato (siguiendo la simbología del número tres) precisará que, tres meses después de morir la sobrina a los diecisiete años, doña Sancha dejaba este mundo, en 1562.

59 MJSP, ms. cit., p. 188.

60 MJSP, ms. cit., p. 189 y 190.

61 Laura Canabal Rodríguez, «Educación femenina en la Edad Moderna: constituciones del Colegio de Doncellas Nobles de Nuestra Señora de los Remedios, Toledo (siglo XVI)», Estudios Humanísticos. Historia, 12, 2013, p. 127-154: p. 136. El artículo de Canabal presenta, en las páginas 145 a 151, la edición de las Constituciones ordenadas el 7 de septiembre de 1560. Estas Constituciones se confirmaron y ampliaron en 1566; la parte dedicada a «la educación de las doncellas» es editada por Laura Santolaya Heredero, «El Colegio de Doncellas Nobles de Toledo. Algunos puntos de sus constituciones», Espacio, tiempo y forma. Serie IV. Historia Moderna, 7, 1994, p. 355-363: p. 359-363.

62 L.  Canabal Rodríguez, «Educación femenina en la Edad Moderna…», p. 142.

63 L. Santolaya Heredero, «El Colegio de Doncellas Nobles de Toledo…», p 359.

64 Merece la pena comentar que, en el espacio monacal toledano, también vivió la escritora Juana Chávez (Toledo 1568-1634), que adoptó el nombre de sor Juana de la Encarnación al tomar los hábitos. Gracias a las reveladoras investigaciones de Roberto Jiménez sabemos que compuso varios textos devotos y, en especial, en 1623, Libro de Oración Mental. ver Sor Juana de la Encarnación, Una conversación en los cielos (Libro de oración mental), estudio crítico-teológico, transcripción, introducción y notas de Roberto Jiménez Silva, Toledo: Editorial Ledoria, 2013. Curiosamente, el nombre de esta autora mística no aparece nombrada a lo largo del libro A.J.Tº: San Pablo I, libro 33.

65 El análisis del libro será ampliamente desarrollado en la edición que estoy preparando.

66 Ángela Atienza López (ed.), Historia de la sororidad, historias de sororidad. Manifestaciones y formas de solidaridad femenina en la Edad Moderna, Madrid: Marcial Pons Historia, 2022, p. 53.

67 Ana de Zúñiga podría relacionarse con las monjas escritoras de los siglos xvii y xviii que compusieron textos biográficos para, como bien exponen Baranda Leturio y Marín Pina (eds.., «El universo de la escritura conventual femenina: deslindes y perspectivas» in: Letras en la celda. Cultura escrita de los conventos femeninos en la España moderna, Madrid: Iberomericana-Vervuert, 2014, p. 11-45: p. 19), «promocionar al propio convento» y, además, «consolidar la identidad de la orden y la cohesión de sus miembros en torno a figuras carismáticas».

68 Carme Arronis, «La evolución del género de las vidas de María en el siglo XVI», Studia Aurea, 11, 2017, p. 273-296: p. 288.

69 Otro dato a considerar es que Villegas dedicó la tercera parte de su Flos sanctorum a la infanta Clara Eugenia, hija de Felipe II, a quien le elogió su ejemplar interés por las lecturas hagiográficas: «Su honestidad y recogimiento, que es exemplo no solo de las damas y donzellas que la tienen presente y están en su servicio, sino de muchas otras señoras destos reinos que, oyendo lo que de vuestra alteza oyen, les es estímulo para ser muy honestas y dar mucho dello […]. Y para más ir en augmento ha tomado por particular exercicio leer vidas de sanctos, en que me affirman se entretiene muchas horas y no siendo pequeño sino muy grande el provecho que de semejante lección debe sacar», A. de Villegas, Tercera Parte del Flos sanctorum…, 1589, s/f.

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Pour citer cet article

Référence électronique

M. Mar Cortés Timoner, « El libro de doña Ana de Zúñiga: nobleza, espiritualidad y cultura en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo »Atalaya [En ligne], 23 | 2023, mis en ligne le 21 mars 2024, consulté le 26 mai 2024. URL : http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/atalaya/6267 ; DOI : https://0-doi-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/10.4000/atalaya.6267

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Auteur

M. Mar Cortés Timoner

Universitat de Barcelona

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Droits d’auteur

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Le texte seul est utilisable sous licence CC BY-NC-ND 4.0. Les autres éléments (illustrations, fichiers annexes importés) sont « Tous droits réservés », sauf mention contraire.

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