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Mujer y corte entre la Edad Media y el Renacimiento: nuevas líneas de investigación

Femmes et cour entre le Moyen Âge et la Renaissance : nouvelles perspectives de recherche
Women and Court between the Middle Ages and the Renaissance: new lines of research
Nuria Aranda García et Almudena Izquierdo Andreu

Résumés

L'objectif de cet article est de présenter la monographie sur le rôle littéraire des femmes à la cour entre le Moyen Âge et la Renaissance. Tout d'abord, la monographie est présentée, y compris les objectifs et les lignes de recherche, suivis des blocs thématiques et d'une liste d'auteurs. Un large aperçu est donné des femmes dans le livre de chevaleries, de la littérature de couvent et des femmes en tant que dédicataires de textes. Ensuite, un examen de chaque ouvrage est présenté, mettant en évidence les principales nouveautés. Une conclusion ferme l'ensemble avec des pistes de travail futures.

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Texte intégral

Introducción

1El canon literario ha relegado tradicionalmente la figura de la mujer como creadora, receptora y difusora de literatura. Sin embargo, esta visión parcial de la historia de la literatura merece ser revisada de cara a reivindicar el papel de la mujer en la creación y producción literaria. Ya a finales del siglo xix Gumersindo Laverde había ideado un pequeño proyecto, una «Biblioteca de autoras españolas», que pretendía servir, a modo de corpus o catálogo, para recuperar poco a poco a aquellas mujeres cuya producción literaria se había visto silenciada. Unos años más tarde, en 1898, Serrano y Sanz recibía el Premio Biblioteca Nacional por sus Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas, para los que se sirvió tanto de la consulta de los fondos de la propia biblioteca, como seguramente de los apuntes de Laverde, que pudo haber consultado. Actualmente, iniciativas investigadoras ya consolidadas o más jóvenes fruto del interés continúan desempeñando una labor exhaustiva para sacar a la luz, tanto a estas mujeres, como a sus entornos sociales, históricos y culturales de producción letrada1.

2No puede ignorarse que, en el tránsito de la Edad Media a la Modernidad, desde la corte de los Reyes Católicos, con la reina Isabel a la cabeza, a la virreina Mencía de Mendoza, pasando por los espacios conventuales donde desarrolló su labor Teresa de Cartagena, las féminas tuvieron un papel decisivo en el desarrollo de los textos literarios. A ello se suma su patrocinio artístico y la propia formación femenina, de manera que reinas, princesas y altas damas de la nobleza se convirtieron en receptoras de un amplio ramillete de textos. De igual forma, el ámbito de la ficción retrató el mundo de las cortes femeninas donde se pretende plasmar un espacio particular protagonizado por las propias féminas. Así, las líneas de investigación en este ámbito pueden ir desde estos universos de creación y recepción artística que representan las cortes, a los ambientes palaciegos en los que se movían las mujeres creadoras, promotoras, dedicatarias, sin obviar incluso las cortes que se establecieron en los conventos. Otra línea de investigación se centra en la formación femenina, es decir, la educación que recibían las mujeres en la corte y que está íntimamente ligada a los modelos femeninos de comportamiento, y que tienen su reflejo en la corte palaciega y en la vida conventual. Por último, no podemos olvidar a los personajes femeninos que componen las cortes ficcionales, es decir, la conformación de estos espacios plasmados en la prosa de ficción al que se unen los caracteres y figuras de la literatura cortesana.

3Debido a la creciente importancia de las figuras femeninas y la necesidad de revisar su papel como impulsoras de la creación literaria, surge el presente monográfico. La intención era reunir un conjunto de artículos focalizados en este tema y firmados por investigadores e investigadoras especializados en esta línea de investigación o que han tenido a la mujer como objeto de estudio en sus trabajos. El monográfico lleva como título «Espacios cortesanos femeninos entre la Edad Media y el Renacimiento» y su principal objetivo es estudiar y profundizar en los espacios cortesanos femeninos ligados a la creación, recepción y difusión de la literatura entre el periodo medieval y renacentista. La finalidad última era retratar los diferentes modelos femeninos a lo largo de diversas realidades, ambientes cortesanos o en relatos ficticios para acercarnos al verdadero papel de la mujer en la corte o, incluso, la visión del mundo que estas mujeres plasmaron en sus obras. Los trabajos presentados darán una visión global y poliédrica, y tendrán a la mujer y la corte como eje en su desarrollo. La intención última es aportar luz sobre estos ambientes, a menudo eclipsados en la tradición literaria.

4Asimismo, los artículos permiten tomar el pulso a las investigaciones actuales para tener una muestra del enfoque y las líneas de trabajo más relevantes, entre los que destacan la creación literaria conventual, su importante papel de mecenazgo y su atractivo como figura literaria en la prosa de ficción caballeresca.

5Los autores y autoras invitados han planteado los últimos avances en torno a la importancia de la mujer en relación con la literatura medieval y renacentista; sin embargo, debido a la variedad de trabajos, se pueden distinguir dos grandes bloques temáticos. Por un lado, se encuentran los artículos focalizados en los personajes femeninos de los libros de caballerías y el valor de estas figuras en la articulación de las historias. Además, resulta especialmente interesante la visión internacional que se establece entre los trabajos, pues se han estudiado libros de caballerías castellanos, italianos y portugueses, como se verá más adelante. Firman estos trabajos Carlos José Cabello, Giada Blasut, Pedro Monteiro y Federica Zoppi. Por otro lado, la segunda sección está dedicada a las mujeres reales, ya sea en su papel de dedicatarias, como analiza Arturo Jiménez, o dirigidas al ámbito conventual como escritoras. Estas investigaciones están a cargo de María del Mar Cortés Timoner y Verònica Zaragoza.

La mujer y la caballería: de la influencia de la mujer a las madres dolorosas

  • 2 Un panorama general sobre la figura de la dama, con sus diferentes variantes, se puede encontrar e (...)
  • 3 Para el caso del Amadís de Gaula, un trabajo pionero es Marta Haro Cortés, «La mujer en la aventur (...)
  • 4 Juan Manuel Cacho Blecua, «La saña en el Amadís de Gaula (II): la ira del rey y los celos de Orian (...)
  • 5 J. M. Lucía Megías y E. J. Sales Dasí, Libros de caballerías castellanos…, p. 192-193.

6La figura de la mujer ligada al libro de caballerías es una constante desde los orígenes del género, localizados en el roman courtois. El personaje femenino principal, la dama, está representado por una princesa o infanta enamorada del caballero con quien, al final de la historia, se casará en una ceremonia pública; a su lado será reina y madre de sus hijos, los futuros caballeros en las posibles continuaciones2. A pesar de este papel, en principio, supeditado al hombre, muy pronto las féminas desarrollan una marcada personalidad con sus propias líneas argumentales, lo que puede incluir aventuras individuales o relaciones propias con el resto de personajes con los que conviven en sus cortes palaciegas femeninas, como es el caso de Oriana en el Amadís de Gaula3. Por lo tanto, como estudia Carlos José Cabello en su trabajo, la dama es una figura femenina ligada directamente con el trono, lo que conlleva un comportamiento que oscila entre el mantenimiento de la honra y el equilibrio entre la pasión y el deber. Su anhelo sexual se contrarresta con la palabra de matrimonio del caballero, pero ello se combina con los característicos celos4. Cuando el caballero les expresa su enamoramiento, la primera reacción de estas mujeres va desde el comedimiento externo hasta el sentimiento de satisfacción que en realidad sienten. Y es que, a pesar de ello, el carácter tímido y estático prototípico de la dama no es uniforme en todos los libros; más adelante se encuentran infantas aguerridas que dejan de lado la comodidad de las cortes para enfrascarse en la aventura y acompañar a su enamorado. En este sentido, es necesario distinguir entre las féminas virtuosas que, si bien desarrollan una personalidad decidida o se dejan llevar por la pulsión sexual en ciertos momentos (amparadas en el matrimonio secreto), terminan con éxito su empresa sentimental mediante una unión pública5.

  • 6 J. M. Lucía Megías y E. J. Sales Dasí, «La otra realidad social en los libros de caballerías (II): (...)

7Por otro lado, hay un grupo de mujeres que, a pesar de sus virtudes y belleza, no atraen al caballero del que se han enamorado. Esta situación produce momentos de humor y comicidad en los textos, pero también nudos argumentales episódicos por enfrentamientos o aventuras secundarias. Lejos de ser un tipo estático, estas princesas cuentan con personalidades que contrastan con su aparente belleza y discreción. Se trata de damas que, ante el rechazo, pueden sentirse furiosas y causar un gran hostigamiento al caballero. En esta línea, se configura un racimo de personajes femeninos pasionales que buscan la resolución carnal para el conflicto, como estudiaron Lucía Megías y Sales Dasí. Además, pueden no aceptar la sumisión al varón y se convierten en mujeres vengativas, que incluso buscan llegar a engañar, manipular o secuestrar al caballero utilizando las artes mágicas, como analiza Blasut en su trabajo. Sin embargo, en estos casos, se convierten en adversarias del héroe, quien termina por enfrentarse a ellas como si fueran otro de los caballeros. La finalidad, en cualquier caso, es plasmar la diversidad de féminas que se hallan en el género caballeresco, más allá de la dama que recibe los elogios del caballero6.

  • 7 Ibíd., p. 201.
  • 8 M.ª Carmen Marín Pina, «Madres e hijas en los libros de caballerías», in: Aurelio González, Axayác (...)

8Partiendo de la figura de la dama, ligada socialmente al estamento real, muy pronto se incrementan los diversos personajes auxiliares que la acompañan a lo largo de la historia, como la doncella, o que ejercen como figura de autoridad como la madre, identificada con la reina. En el caso de la primera, se trata de una muchacha joven, hija de altos señores que acompaña a la princesa desde que es niña; comparte con ella juegos y confidencias amorosas, además de convertirse en su consejera más cercana y leal. A pesar de que su misión es vigilar y mantener la honra de su dama, en muchas ocasiones se convierte en cómplice de sus amores con el caballero mediante el envío de mensajes o posibilitando los encuentros entre los amantes7. En el caso de la reina, está también ligada al ámbito de la corte; nos obstante, fuera de su papel público se identifica con la madre. Esta última se trata de una figura tradicionalmente relegada y en la sombra, como señala Marín Pina, aunque también es responsable de la educación de la hija8. El amor filial por sus hijos y sus muestras de sentimentalidad serán otros de sus rasgos, como muestra Pedro Monteiro en su trabajo sobre los libros de caballerías portugueses.

  • 9 Para el tema de las encantadoras enamoradas se puede ampliar en M.ª Carmen Marín Pina, «La maga en (...)

9De forma paralela, en los libros de caballerías también se hallan las figuras de las sabias o las encantadoras como Urganda. Ya sean personajes positivos, como la primera, o antagonistas, como Melía, la fundamentación básica es la misma: son mujeres solteras e independientes entregadas al conocimiento y al saber librario, y que aparecen de forma sorpresiva a lo largo de la historia para apoyar o entorpecer al héroe. Estas «sabidoras», como las identifica Giada Blasut, se caracterizan por su alto grado de estudio y por sus dotes mágicas y adivinatorias, obtenidos gracias a la cultura libresca atesorada en impresionantes bibliotecas. Aunque estas encantadoras tienen como punto negativo su inclinación sexual hacia el héroe, que provoca un posible secuestro o encantamiento, como explica Blasut en su trabajo, en otras ocasiones su papel auxiliar posibilita el buen hacer del caballero y facilita la resolución de la aventura9.

  • 10 Para una visión general, se puede consultar a J. M. Lucía Megías y E. J. Sales Dasí, Libros de cab (...)

10Aparte de ello, los libros de caballerías cuentan con un amplio abanico de mujeres independientes como las amazonas, la virgo bellatrix o la dama andante que desarrolla sus propias líneas argumentales y cuestiona su lugar en la sociedad medieval y renacentista al desafiar mediante su vestimenta, apariencia y comportamiento a la autoridad política y real masculina. Se trata de féminas con una gran capacidad de iniciativa e independencia, que se ocupan de actividades tradicionalmente asociadas al género masculino. Mientras que las amazonas se muestran más belicosas y tienen como actividad principal la ocupación militar, la doncella guerrera toma las armas de forma puntual y por cuestiones sentimentales en la mayoría de casos, además de ocultar su naturaleza femenina. En el caso de las amazonas, estas tienen su origen en la materia troyana medieval y cuestionan la autoridad masculina desde la propia concepción del personaje. A pesar de enamorarse del héroe, su pertenencia al bando pagano y su exotismo provocan que no puedan ser las damas protagonistas de la historia. No obstante, según avanza el género y ellas acepten la religión cristiana, habrá una mejor consideración del personaje hasta el punto de que se integre en las altas esferas sociales gracias a convenientes matrimonios10.

  • 11 Esta figura, al encuadrarse dentro del tópico de la virgo bellatrix, se puede ver en M.ª C. Marín (...)

11Por otro lado, se encuentra la figura de la doncella guerrera que actúa desde el ocultamiento de su identidad femenina bajo ropajes de caballero. Desde Florinda a Alastraxerea, este personaje se convirtió en uno de los más atractivos para el público renacentista que se fascinaba con el devenir de estos personajes, así como las escenas de equívoco y humor a las que daban juego. Al inicio, este personaje no busca la fama caballeresca, ya que el disfraz no es más que un medio para alcanzar un fin (la búsqueda del amado). Aunque el tipo puede suscitar ciertas dudas, como la habilidad y destreza con las armas en una mujer que nunca ha empuñado una espada, con el tiempo algunas de estas mujeres, deseosas de emprender su propia aventura, huyen de la corte para vivir las peripecias caballerescas igual que los hombres, como Alastraxerea. El punto más interesante es el interés que suscitó por parte del público, lo que lleva a la proliferación de este personaje desde que Florinda se anuncia en el prólogo del Platir como un verdadero reclamo publicitario para el público11.

  • 12 M.ª C. Marín Pina, «La doncella andante en los libros de caballerías españoles: antecedentes y deli (...)

12Por su parte, la dama andante hace referencia a la mujer que viaja sola por los caminos, sin ninguna escolta masculina, por lo que supone un primer cuestionamiento de los cánones de comportamiento femenino debido a su libertad de movimiento. Según Marín Pina, la ficción caballeresca está repleta de mujeres que viajan solas, con mensajes, por placer y que pueden ser asaltadas o acabar perdidas, momento en el que interviene el caballero. Lejos de ser equivalentes al caballero andante, estas féminas no portan armas ni ocultan su identidad, pero se desplazan entre reinos con ánimo de cumplir diversas funciones como es el caso de la Doncella de Dinamarca. A pesar de ser un tipo que se retrotrae al Cuento de don Tristán de Leonís del siglo xiv, donde se habla de una «doncella caminante», el libro de caballerías renacentista planteó el debate de la idoneidad y moral de estas mujeres que, incluso, se consideraron un problema para el mantenimiento de la paz del reino, debate no planteado todavía en el Amadís de Gaula12.

  • 13 Ead., «La mujer y los libros de caballerías. Notas para el estudio de la recepción del género caba (...)

13Por último, vale la pena dedicar unas líneas al público femenino, pues la literatura caballeresca, ya desde los relatos medievales, ha llamado poderosamente la atención sobre la recepción que hubo de los textos por parte de las mujeres. Como recuerda Marín Pina, el libro de caballerías tuvo tanto éxito entre el género femenino como otras ficciones en su momento, pues las damas preferían leer este tipo de aventuras antes que libros devocionales. Más allá de los textos firmados por mujeres, los autores, conscientes de esta realidad, incluyeron un gran número de personajes femeninos y situaciones que ellas mismas protagonizan, de modo que estas temáticas, así como su poder y órbita de influencia, se convirtieron en una piedra angular del texto, sin estar reñido con las aventuras militares13.

14Precisamente, esta última idea en torno a la importancia de la voluntad y la influencia de las damas en los caballeros se convierte en la piedra angular del trabajo de Carlos José Cabello. El artículo se titula «Pluma, cortesía y el grado de agencia femenino en el Amadís de Gaula: Reflexiones preliminares» y se enmarca en el análisis de los caracteres femeninos que componen las cortes ficcionales. A lo largo de su trabajo, Cabello analiza las féminas presentes en el Amadís de Gaula, con especial atención a Oriana, Brisena y Elisena. El autor parte de la idea de que estas mujeres son entes capaces de «agenciar» a través de la sociedad caballeresca en la que habitan. En primer lugar, define la agencia femenina y sus variaciones en la obra; para ello, como base teórica se establece la definición de este concepto por Stacy Triplett, quien lo identifica con la capacidad de actuar, decidir y escoger de la mujer, sea o no esa acción libre de limitaciones externas. Partiendo de esta idea, Cabello explora cómo estas damas amadisianas extienden su voluntad a través de los caballeros que las sirven desde el punto de vista social, pero también amatorio y sexual. En este punto destaca la epístola, que se configura como instrumento para efectuar cambios en su entorno, muy especialmente en el caso de Oriana.

15Las tres mujeres se convierten así en una pequeña muestra del elenco femenino del Amadís de Gaula que ejemplifican las complejidades de la agencia femenina en la sociedad caballeresca. Brisena, como reina, representa el entrecruzamiento de facetas políticas, familiares y amatorias debido al servicio cortés; por su parte, Elisena es una muestra del dominio femenino de la atmósfera amatoria y sexual plasmada en el servicio caballeresco. El caso de Oriana resulta llamativo, por lo que Cabello considera una muestra de empoderamiento femenino la escritura de cartas con las que retira o entrega su favor a Amadís. Asimismo, también interviene el cuidadoso juego de las apariencias en el contexto del servicio caballeresco en el que juegan ambos caracteres. El autor destaca también la importancia trascendental de la actividad refundidora de Garci Rodríguez de Montalvo, pues habría sido decisiva de cara a actualizar arquetipos femeninos fuertemente ligados a la feminidad artúrica arcaica y medieval (considerada a finales del siglo xv como moralmente cuestionable) para proveer a los nuevos lectores, ya en el reinado de los Reyes Católicos, de unos nuevos modelos de feminidad amadisiana acordes a los nuevos tiempos. Esto permitirá que se imiten y transformen en los futuros libros de caballerías renacentistas.

16Por su parte, Giada Blasut dedica su artículo al Silves de la Selva y, en concreto, a las narraciones insertas en el cuerpo textual. Bajo el título «Las falsas historias contadas en el Silves de la Selva», Blasut analiza este texto amadisiano, escrito por Pedro de Luján, y se centra en lo que ella llama «historias contadas de tipo ficticio», es decir, el conjunto de cuentos de naturaleza analéptica que han sido inventados por parte de algún caballero para determinar y justificar la salida de la corte que marca el inicio de la aventura caballeresca, y que tienen como punto de inflexión una posterior detención a causa de este engaño. La inclusión de la figura femenina se lleva a cabo de múltiples formas, bien por ser la dama receptora de los sentimientos amorosos del caballero, pero sin que haya una correspondencia, o bien a través del personaje de la hechicera que funciona en la obra como auxiliar del héroe.

17Según señala Blasut, Luján echa mano de un esquema narrativo particular, que pivota sobre una historia inventada por una maga a quien se ha dirigido la mujer enamorada. La trama de la aventura se desarrolla a través de una fémina no correspondida, enamorada de un caballero, que pide ayuda a una hechicera para obtener su amor. Para ello, la sabia inventa dicho cuento ficticio intercalado, así como una falsa prueba, para poder acudir a la corte en la que vive el caballero. En esta corte es donde la mujer narra su «fingida» historia solicitando la ayuda del héroe ante una supuesta afrenta. Tras la selección del caballero, éste abandona la corte junto a la mujer con quien vive bajo un encantamiento en el castillo. Sin embargo, con el tiempo, y una vez se rompa el encantamiento, el hombre vuelve a la corte sin el deseo de reemprender futuras aventuras caballerescas.

18Después de plantear este esquema, Blasut lo ilustra mediante el análisis de diversos ejemplos extraídos del texto para, posteriormente, destacar la importancia de estas falsas historias contadas dentro del entramado narrativo del Silves de la Selva, especialmente debido a su reiteración dentro del plan compositivo del libro. Aparte, resulta de vital importancia el papel de la hechicera o «sabidora» como un alter ego del autor a la hora de crear ese cuento que da pie al desarrollo narrativo del libro, además de concebir las aventuras caballerescas de los personajes.

  • 14 Para una visión general de los libros de caballerías portugueses, véase Aurelio Vargas Díaz-Toledo(...)

19Fuera del corpus castellano, Pedro Monteiro realiza una exhaustiva investigación sobre las dueñas, casadas y viudas en tres libros de caballerías portugueses14, la Crónica do Imperador Clarimundo (1522), el Palmeirim de Inglaterra (c. 1544) y el Memorial das Proezas da Segunda Távola Redonda (1567). Bajo el título «Donas, casadas e viúvas na literatura cavaleiresca portuguesa: entre o exemplo, os gestos e a emotividade», el autor analiza estas féminas a partir de varios elementos, entre los que se incluyen la emotividad hacia sus maridos y sus hijos junto con su función educadora, modélica y ejemplar que conecta con los tratados de educación femeninos renacentistas. La intención de Monteiro es destacar el valor de los diferentes tipos de féminas que aparecen en estos textos y ver cómo se caracterizan. Destacan así dos ejes en apariencia opuestos pero que resaltan su valor en la obra, produciendo una oscilación entre el modelo de mujer emotiva, llorosa y que se asocia al papel de mediadora, y la figura silenciada que prácticamente se relega a un segundo plano y es desposeída de una identidad. Por otro lado, Monteiro destaca también el contraste entre mujeres que muestran de forma pasional emociones como la ira (en su mayoría paganas), lo que se contrapone a otras damas discretas. Este enfoque busca comprobar cómo el libro de caballerías pretendía a través de estas caracterizaciones establecer modelos o antimodelos con una clara finalidad pedagógica entre sus lectores. Es por ello que la mujer exaltada y dominada por sus pasiones estuviera representada por una pagana.

20En este sentido, Monteiro defiende que estos escritos se convierten en un mecanismo de control social, la plasmación de la trayectoria de las figuras femeninas hacia el matrimonio y la maternidad y su papel de educadora de sus hijos podía tener una repercusión en el público; además, se plantea el estudio de los motivos que cincelan a estas mujeres y que van desde la expresión de sus sentimientos a sus silencios y sus gestos. Estos, incluso, trascienden el papel para encontrar en las representaciones artísticas diversos modelos que pudieron inspirarlas. Por todo ello, las figuras de las dueñas, damas y doncellas se convierten en el molde perfecto en el que volcar los ideales de feminidad junto con las virtudes, emociones y conductas que se deben imitar pero, irónicamente, desde la óptica de los autores masculinos que firmaban las obras. Esto implica que la mujer reflejaba la preocupación por que los relatos caballerescos mantuvieran el rigor moral y religioso que sirviera de ejemplo a las damas receptoras de los textos.

  • 15 Para los libros de caballerías en Italia se puede ver una panorámica en Anna Bognolo, «Libros de c (...)

21En «El mito de Fedra en la literatura caballeresca: relectura de un paradigma mitológico femenino en el Flortir (1554) de Mambrino Roseo da Fabriano», Federica Zoppi analiza el arquetipo clásico del mito de Fedra en este libro de caballerías italiano de tradición castellana salido de la pluma de Mambrino Roseo da Fabiano15. Como bien resalta la autora, el amor, la violencia y la sexualidad son elementos compartidos entre el mito de Fedra y los ingredientes que determinaron el éxito de los libros de caballerías. Tras exponer las dos partes del mito clásico, de las cuales la segunda corresponde con el motivo bíblico de la mujer de Putifar, analiza cómo este se identifica en el triángulo amoroso formado por los personajes de Triola, Vernao y Gaudenzio, caracteres los dos primeros heredados de los flecos sueltos dejados por el castellano Platir. Para Zoppi, la reescritura del mito habría tenido una función instrumental para Roseo: elimina la falsa violación de la mujer y desviste a Triola de los rasgos característicos de su personalidad y de la connotación trágica del personaje de Fedra en el mito, para convertirla en una herramienta que elogia el carácter prudente de Gaudenzio y castiga a Verao por sus devaneos pasados. La reescritura no tendría sino una función instrumental para el autor, que se deshace del personaje de Triola por su transgresión y le atribuye a Vernao grandeza moral desde la perspectiva católica.

22Pasa después Zoppi a analizar el paralelismo entre el mito de Fedra y el motivo de la mujer de Putifar en los textos castellanos de la tradición artúrica a través de la versión ofrecida por el Tristán de Leonís y la Demanda del Santo Grial. En el Tristán se desarrolla la segunda parte del motivo, coincidente con la historia bíblica, a través de la relación que se da entre el protagonista y Belisenda. Como destaca la investigadora, tanto en este caso como en el del Flotir, el suicidio de la mujer se interpreta como castigo por el comportamiento inaceptable de la mujer y como la prueba de inocencia del caballero, sus virtudes y su integridad moral, mientras que se elimina la relación incestuosa. Se aleja algo la Demanda del Santo Grial, donde la reinterpretación del mito se asocia con el origen de la Bestia Ladradora, siguiendo la tradición de los libros de caballerías donde el incesto se vincula con el nacimiento de seres monstruosos. Finaliza analizando las reescrituras del mito en dos obras que, vinculadas con la literatura caballeresca, se escapan a la etiqueta de «libros de caballerías»: el Oliveros de Castilla y el Tirant lo Blanch. En el primero se trata el motivo de la mujer de Putifar en la reina de Algarbe y su amor por Oliveros, que no finaliza en tragedia y que culmina en su reinterpretación con el arrepentimiento de la mujer, mientras que en el segundo la reescritura del mito deriva hacia la vertiente cómica en la relación amorosa entre el paje Hipòlit y la Emperadriu.

23Las conclusiones de Zoppi son claras. En el caso de las continuaciones italianas de Roseo se ve un intento por destacar la vertiente pedagógica fruto de los años pasados por este autor como preceptor de la familia Anguillara. No solo eso, sino que su reescritura del mito de Fedra presentaría modelos de comportamiento influidos por las leyes sociales y las convenciones propias del entorno cortesano de la Italia del siglo xvi, algo más alejados de las normas de tradición medieval que rigen los códigos caballerescos de sus homólogos castellanos.

De la corte al convento

  • 16 Es interesante el estudio de D. H. Green, Women readers in the Middle Ages, Cambridge: Cambridge U (...)
  • 17 Isabel Beceiro Pita, «Modelos de conducta y programas educativos para la aristocracia femenina (si (...)

24La mujer como participante activa en el proceso escritural, tanto como productora de obras como lectora y destinataria de textos, es un terreno que, si bien cuenta con trabajos en la Edad Moderna, todavía adolece de estudios en el periodo medieval, situación que se agrava por el menor grado de conservación documental16. La alfabetización de la mujer fue algo que estuvo destinado en exclusiva a las reinas, las miembros de la familia real y a todas aquellas féminas que pudiesen tener algún tipo de acceso a las posiciones de poder, para las que estuvieron exentas las reticencias eclesiásticas sobre su acercamiento al estudio y al saber. Estas mujeres de alta alcurnia contaron con rudimentos de latín, necesario para la lectura de textos devocionales, mientras que la capacidad para leer y escribir se manifestó a través de la correspondencia epistolar, de los documentos en los que debían dar cuenta de asuntos de gobierno ante la ausencia del marido o de la tutela de sus descendientes en el caso de las viudas. Partiendo del modelo de Catalina de Alejandría, sobre todo a partir del siglo xv, la dama por excelencia será aquella que se ocupe de la caridad piadosa, y se hará especial hincapié en la castidad a través de los modelos clásicos y bíblicos junto con la devoción, la prudencia, la discreción y la sensatez17.

  • 18 Ver, entre otras, Katherine Gill, «Women and the Production of Religious Literature in the Vernacu (...)
  • 19 Elisa Ruiz García, «El poder de la escritura y la escritura del poder», in: José Manuel Nieto Sori (...)

25Como destinatarias de textos, precisamente serán las receptoras de tratados y obras que realcen o dibujen modelos a seguir con estas cualidades18, donde la paratextualidad va a ser relevante como testimonio para esclarecer las posibles relaciones establecidas entre los autores y las destinatarias de estos textos. Esto es especialmente relevante durante el medievo, cuando la documentación que permite dilucidar las redes de relaciones se ha perdido o apenas está accesible, particularmente si se trata del colectivo femenino. Para ello resultan de trascendencia las dedicatorias, representativas de una comunicación unidireccional entre emisor y receptor, ya que, además de suponer el ofrecimiento de la obra por parte del autor al destinatario a modo de don19, también fueron consecuencia directa del establecimiento de relaciones de mecenazgo y patrocinio literario; cuestionando en muchas ocasiones la posibilidad de que la obra llegase a manos del destinatario y su contenido fuese leído.

  • 20 Nieves Baranda, «Women’s reading habits: book dedications to female patrons in early modern Spain» (...)
  • 21 M.ª Isabel del Val Valdivieso, «Del analfabetismo a la autoría: las mujeres en la Edad Media», in: (...)
  • 22 Nieves Baranda, «Por persona interpuesta: agencia cultural femenina en la temprana modernidad espa (...)

26La situación tiende a cambiar cuando la dedicataria es una mujer pues, como ha destacado Baranda, el análisis de las dedicatorias dirigidas a féminas en los textos preliminares ofrece una vasta información sobre el universo lector de las mujeres más allá de la simple posesión, mecenazgo o vínculos sociales. Estas dedicatarias, a las que pueden considerarse como primeras lectoras, pues se cuestiona también si muchas de estas mujeres realmente no leyeron las obras que a ellas se dirigían, constituían también modelos para otras, sobre todo si eran referentes de piedad y pertenecían a clases superiores donde también se conformaban como imagen a seguir20. Ello no excluye que el autor no pretenda buscar tampoco el beneficio de la clase nobiliaria femenina, ya que es también conocido que las mujeres actuaron como animadoras de las llamadas «cortes literarias», que trascendieron el ocio para alcanzar un interés político de refuerzo del papel social y de atribución de prestigio al linaje21. En conclusión, la mujer como destinataria de obras durante la Edad Media y los primeros tiempos de la modernidad se valió de las dedicatorias como legitimación y agencia cultural. No solo eso, sino que muchas de ellas se sirvieron del poder propagandístico del libro y lo instrumentalizaron en su beneficio a modo de exaltación de su propio linaje nobiliario22.

27El artículo de Arturo Jiménez Moreno, titulado «Participación y coautoría femenina en la literatura peninsular a finales de la Edad Media: una propuesta de identificación para la destinataria y el autor del Vençimiento del mundo», pretende precisamente, arrojar luz sobre este papel de coautoría desempeñado por estas mujeres que, como dedicatarias, condicionaron discursivamente y en contenidos a los autores que les dirigían sus obras. El trabajo pivota en torno a la influencia mutua entre los creadores literarios de temática religiosa y un público lector femenino. Jiménez Moreno propone tres casos sobre cómo se pueden condicionar el origen, los contenidos o la utilización de un estilo determinado por parte de los autores aplicando como variables el hecho de que, como lectores o receptores del texto, haya una mujer en concreto, un grupo de mujeres solas o de mujeres y hombres. Tras examinar los ejemplos concretos de la tratadística de Teresa de Cartagena, los Evangelios moralizados de Juan López de Salamanca y el Tractado de amores de Arnalte y Lucenda de Diego de San Pedro como muestra de la clara conciencia de los autores de las destinatarias que iban a acercarse a sus obras, se centra en el objetivo principal del trabajo: probar la identidad de la destinataria y el autor del Vençimiento del mundo. Novedad señalada además por Jiménez Moreno, pues, a pesar de aparecer ambos nombres en el encabezamiento de la única copia manuscrita, estos no habían sido concretados por la crítica.

28Tras un tratamiento exhaustivo de las fuentes, Jiménez Moreno propone como destinataria a doña Leonor Ayala, hija del I conde de Fuensalida, Pedro López de Ayala II, y de María de Silva; asimismo, señala como posible autor a Alfonso Núñez, deán de la Colegiata de Talavera de la Reina y vicario del obispo de Zamora, Juan de Meneses. La interacción entre el autor y su lectora se demuestra a través de la interacción textual, en contenido y estilo, que lleva a condicionar la elección de materiales, principalmente los relativos a sucesos históricos contemporáneos. Bajo esta decisión se encontraría el deseo por parte del autor, no solo de dar orientación espiritual, sino también de legitimar providencialmente el reinado de Isabel I ante el linaje toledano de los Ayala, partidarios del bando contrario en el conflicto sucesorio. Tal y como concluye Jiménez Moreno, la elección de la dedicataria respondería a un deseo por establecer un diálogo con un miembro de una de las familias más poderosas de la Castilla quinientista, pero sin desdeñar que la propia Leonor de Ayala fue una lectora competente que habría conocido los intereses culturales y devotos del arzobispo Carrillo e, incluso, se posicionaría en círculos paralelos a otras damas letradas de la alta nobleza como Teresa de Cartagena o Juana de Mendoza.

  • 23 Ángela Atienza López, «El mundo de las monjas y de los claustros femeninos en la Edad Moderna», in (...)
  • 24 Gabriela Zarri y Nieves Baranda Leturio, Memoria y comunidades femeninas. España e Italia, siglos (...)
  • 25 Nieves Baranda y M.ª Carmen Marín Pina, «El universo de la escritura conventual femenina: deslinde (...)

29Los estudios sobre el ámbito conventual femenino, ya sea sobre sus figuras o sobre el mundo de los claustros, han supuesto una transformación de la historia religiosa, parcela de investigación que ha sido más profusamente abordada desde la historiografía que desde los estudios más puramente literarios23, aun siendo por porcentaje el corpus más abundante de toda la producción letrada salida de la mano de mujeres durante la Edad Media y la Edad Moderna24. En un principio en manos de historiadores de las mismas órdenes religiosas a las que pertenecieron las devotas, los primeros trabajos vieron la luz en revistas patrocinadas por las propias congregaciones, en ediciones salidas de sus propias prensas o a través de iniciativas particulares, aunque sus aportaciones poseen una utilidad relativa, pues están más enfocadas desde la apología, el adoctrinamiento o la hagiografía25.

  • 26 Ver ibíd., p. 11-12 y Electa Arenal y Stacey Schlau, «“Leyendo yo y escribiendo ella”. The convent (...)
  • 27 Gabriella Zarri, «La scritura monastica», in: Nieves Baranda y M.ª Carmen Marín Pina (eds.), Letra (...)

30Los conventos necesitaron de la escritura femenina para garantizar su supervivencia, económica y administrativa, para gestionar su memoria, establecer una red de relaciones clientelares con la sociedad allende sus muros y para ejercer labores pedagógicas y de transmisión de su propio patrimonio material y espiritual26. La producción letrada espiritual femenina cobró incluso más trascendencia tras las disposiciones tridentinas a partir de 1560, pues cuanto más halo de santidad rodease al cenobio, más prestigio adquiría este. La escritura producida dentro de los muros conventuales fue vasta y riquísima, para la cual Zarri, en un intento de homogeneización, ha establecido una tipología que la lleva a distinguir entre los obituarios y las necrológicas, las biografías, las hagiografías y autobiografías, las crónicas monásticas, los sermones e instrucciones, los libros espirituales y los libros profanos y las epístolas27, a los que cabe añadir otro tipo de composiciones recreativas como las piezas teatrales o las poesías también gestadas en el interior de los conventos.

  • 28 Mercedes Marcos Sánchez, «Crónicas, biografías, hagiografías», in: Nieves Baranda y Anne J. Cruz ( (...)
  • 29 Ver ibíd., p. 141 y Mercedes Alcalá Galán, «Escribir desde los márgenes: la escritura como milagro (...)
  • 30 Ver Rudolf Dekker (ed.), Egodocuments and History: autobiographical writing in its social context (...)
  • 31 Isabelle Poutrin, «Autobiografías», in: Nieves Baranda y Anne J. Cruz (eds.), Las escritoras españ (...)

31En este listado, destacan las crónicas, biografías y hagiografías en tanto que «productos de mano femenina y religiosa son entidades poliédricas que permiten acercamientos multi e interdisciplinares»28. Caracterizadas por el hibridismo genérico, tenían como objetivo dejar testimonio de la fundación del cenobio y preservar del olvido a sus antecesoras, al mismo tiempo que se dotaba a las biografiadas de numerosas virtudes (oración, mortificación, silencio, humildad, obediencia, prudencia, modestia…) que rozaban precisamente lo hagiográfico29. Más controvertida resulta la autobiografía, a la que la crítica ha preferido denominar «ego-documentos»30 por la pluralidad de textos que se producen en primera persona en los conventos entre 1580 y la primera mitad del siglo xviii. Agrupan todas aquellas formas de narración que, teniendo como modelo a Catalina de Siena a partir de las traducciones de sus textos a principios del siglo xvi, y posteriormente Teresa de Jesús, quien ofrecerá un modelo sólido al género con su Libro de la vida, se centran en la infancia de la autora, las distintas etapas de su vida y en momentos clave de su evolución personal como toma de conciencia de su vocación religiosa o los obstáculos que tuvo que sortear para dedicarse a la vida contemplativa. Escritas normalmente bajo el mandato del confesor, quien autorizaba su escritura solo a aquellas religiosas susceptibles de presentar un perfil cercano a la santidad, funcionaron a menudo bajo una enseña propagandística que colaboró en la dotación de prestigio a las órdenes religiosas a las que pertenecían sus autoras31.

  • 32 Ángela Atienza López, «“No pueden ellos ver mejor…”. Autonomía, autoridad y sororidad en el gobier (...)
  • 33 María Leticia Sánchez Hernández, «Correspondencia conventual», in: Nieves Baranda y Anne J. Cruz ( (...)
  • 34 Á. Atienza López, «El mundo de las monjas…», p. 93-94.

32Precisamente una parte de la crítica ha cuestionado el valor del «mandato» del confesor o de la autoridad religiosa masculina tras la producción literaria conventual femenina. Y es que, en muchas ocasiones, fue clara la conciencia de muchas de las religiosas de ser ellas las indicadas para proponer los modelos de vida y comportamiento sobre los que debía regirse el futuro de su convento. Esto se tradujo en la redacción de los conocidos como «escritos de gobierno», tratados con entidad y orientación política redactados por monjas que pretendían contribuir a la dirección y al gobierno de algunas comunidades religiosas y de sus moradoras32. Finalmente, no hay que olvidar que una gran parte del papel de las monjas tuvo mucho que ver con los intereses de sus familias. Muchas de las religiosas que llegaron a ocupar puestos elevados en la jerarquía conventual procedían de familias nobiliarias, y habían profesado en conventos cuya fundación estaba estrechamente vinculada con el título nobiliario. Estas profesas trabajaron desde los muros del convento en beneficio de los intereses familiares, sirviéndose de la correspondencia y el género epistolar como el medio más eficaz33, no solo para establecer redes de clientelismo, mecenazgo y «matrocinio», sino para convertir los cenobios en lugares influyentes sobre las esferas de poder civil, religioso y espiritual34. Actantes con acceso a las letras, se configuraron como referentes cuya literatura ejerció de modelo de comportamiento y expresión para otras mujeres en su misma situación, tal y como muestran los siguientes trabajos del presente monográfico.

33En «Agencia, escritura y memoria de sor Francisca de Jesús (1497-1557), monja clarisa de la Casa ducal Borja de Gandía», Verònica Zaragoza ofrece una cuidada perspectiva sobre esta religiosa perteneciente a uno de los linajes nobiliarios más influyentes de principios del siglo xvi. Efectivamente, sor Francisca de Jesús, nacida Isabel de Borja y Enríquez y, por tanto, hija de los duques de Gandía, nieta del papa Alejandro VI y emparentada tanto con la familia real aragonesa como con el condestable don Álvaro de Luna, es presentada como un ejemplo más de cómo la agencia femenina en el entorno religioso se fundamentó en muchas ocasiones en la superposición del ámbito nobiliario sobre el entorno monástico a partir de las numerosas religiosas de familias nobles que ingresaron en la vida contemplativa por vocación o por deseos familiares. Dentro de los muros de la clausura desde 1511, pero especialmente durante los 15 años que ejerció como abadesa del Convento de Santa Clara de Gandía, sor Francisca de Jesús desarrolló un importante papel intelectual, político y espiritual como resultado, tanto de su procedencia nobiliaria y, en consecuencia, del poder económico y las redes establecidas, como de la formación intelectual recibida en el palacio familiar. Destaca por ello Zaragoza la importancia que el intercambio epistolar tuvo para la religiosa, que no solo le sirvió para mantener un vínculo estrecho con el palacio ducal, sino también para solventar las cuestiones económicas de un convento estrechamente ligado a la familia Borja.

34Zaragoza apunta cómo sor Francisca de Jesús adquirió prestigio fomentando la meditación, la lectura y el comentario de las Sagradas Escrituras dentro de los muros de la clausura, fama que pudo haberla llevado a ejercer, según esta investigadora, cierta labor de mecenazgo, cuyo indicativo habría sido figurar como dedicataria de una de las obras compuestas por el humanista Juan Bautista Anyés (1480-1553). No obstante, más importante es el hallazgo por parte de la investigadora del manuscrito autógrafo de su obra Exhortaciones, conocido solo a partir de la versión impresa incluida por fray Juan Carrillo, confesor de la comunidad, en el interior de su crónica sobre la fundación del monasterio de las Descalzas Reales. El análisis exhaustivo del texto, catalogado como «escrito de gobierno», no solo muestra los cambios operados por el religioso en su labor de edición, sino que permite ajustar la fecha de composición a los momentos posteriores a la partida de sor Francisca de Jesús a Castilla para expandir la orden coletina.

35La labor autorial, de promoción literaria y espiritual de sor Francisca de la Cruz ha permitido engrosar el desconocido panorama literario de las autoras de obras devotas y monásticas, convirtiendo a la que fue la fundadora de las Descalzas Reales de Madrid en un modelo de monja erudita del Renacimiento.

36Ya a mediados del siglo xvi, M.ª del Mar Cortés Timoner, en su artículo «El libro de doña Ana de Zúñiga: nobleza, espiritualidad y cultura en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo», resalta precisamente la agencia de Ana de Zúñiga (Toledo, 1550-1594) dentro de la labor escrituraria conventual femenina. La autora analiza el libro compuesto por esta mujer del linaje de los Niño, quien ingresó en esta institución religiosa con 14 años. A través de sus páginas manuscritas, compuestas entre 1577, finalizadas en fechas anteriores a 1591 y conservadas en una copia realizada en el siglo xix, nos presenta las vidas de casi ochenta religiosas que profesaron en ese monasterio desde su fundación como beaterio en el siglo xiv y su posterior incorporación a la orden jerónima en el siglo xv.

37Cortés Timoner hace una cuidada presentación del volumen manuscrito, que incorpora, además, veintitrés vidas posteriores a la suya propia, añadidas a las páginas finales en blanco, incluida la referida a la trayectoria vital de la propia Ana de Zúñiga. Tal y como destaca esta investigadora, es reseñable la conciencia de autoría de doña Ana ya en los paratextos iniciales, que permite su entrada en el conjunto de mujeres que actuaron sobre la imagen que de ellas mismas querían proyectar, y que fueron conscientes de la representación de su identidad. Cortés Timoner, a través del análisis del contenido de las vidas y del contexto histórico-social de producción, reseña una serie de aspectos destacables. Los textos biográficos en su conjunto ofrecen modelos cuasi hagiográficos de las hermanas que habitaron el convento, una estrategia que otorgaba valor y prestigio al cenobio. Además, se configuran como una ventana detallada a distintos aspectos de la convivencia de estas mujeres y sus vínculos con la nobleza, no solo por la procedencia linajística de muchas de las monjas, orgullosas de la vida piadosa que habían escogido, sino por el deseo de llamar al ingreso de otras damas cuyas familias aportasen donaciones que garantizasen la subsistencia del cenobio. Una clara muestra de que, más allá de la clausura, fue importante el trazado de una importante red de socialización.

38La trascendencia del Libro de doña Ana fue tal que sobrepasó las fronteras de la clausura del convento, fenómeno poco frecuente en la escritura conventual femenina. De acuerdo con el análisis de Cortés Timoner, las biografías presentadas en el Libro de Ana de Zúñiga fueron modelo y punto de partida para muchas de las presentadas por Alonso de Villegas en su Adición a la Tercera parte de su Flos sanctorum, impresa en 1589, y por fray José de Sigüenza en su Tercera parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, editada en 1605.

Conclusión y futuras vías

39Como síntesis de los trabajos aquí presentados, podemos confirmar el buen devenir y el compromiso profundo de la investigación con la literatura escrita por mujeres o con el estudio de los personajes femeninos. Dentro de los artículos del libro de caballerías, el interés reside tanto en la revisión de textos anteriormente trabajados, como el Amadís de Gaula y el Silves de la Selva, mediante una renovación de las metodologías de investigación, como en la ampliación del corpus caballeresco al trabajar textos fuera de la tradición castellana. En cualquier caso, se pone el foco sobre los personajes femeninos para resaltarlos como elementos centrales de la narración, de forma que sus comportamientos, gestos y decisiones articulan el desarrollo de la historia. En cualquier caso, se trata de dar un nuevo enfoque a la feminidad, especialmente a través de las teorías que utilicen nuevas metodologías o empleen nuevas fórmulas con una perspectiva de género. Esto se ejemplifica gracias al análisis de la agencia femenina en el Amadís, que destaca Cabello, las decisiones e influencia de las sabias encantadoras de Blasut, o la emotividad y ejemplaridad de las madres que estudia Monteiro. Por su parte, la reformulación del mito clásico y la influencia de las féminas en los libros de caballerías italianos y portugueses son otros de los indicativos de la renovación de los estudios desde una nueva óptica.

  • 35 M.ª C. Marín Pina, «Madres e hijas en los libros de caballerías…», p. 383-408.

40De esta forma, y a partir de estas contribuciones, se aventuran las futuras líneas de trabajo dentro del género caballeresco. Si en el panorama general al inicio de esta introducción mostramos cómo ya se había realizado un análisis concienzudo de los diferentes tipos femeninos en las páginas de los libros de caballerías, ahora las nuevas tendencias pasan por renovar la metodología desde una óptica feminista como ya planteó Marín Pina en el estudio de las madres35 y han continuado aquí Cabello, Blasut y Monteiro. Otra línea se orienta hacia las fuentes y la conexión con las artes, es decir, la presencia y reformulación del mito clásico, así como la influencia de diferentes representaciones pictóricas para la descripción de los gestos femeninos. Apuntan en esta dirección los trabajos de Zoppi y Monteiro.

  • 36 Ainara Herrán Martínez de San Vicente, El mecenazgo literario de las jerarquías eclesiásticas en l (...)
  • 37 Marina Núñez Bespalova, El mecenazgo nobiliario en la literatura de la época de los Reyes Católico (...)

41Sobre los estudios sobre mujeres como actantes en el proceso escritural en el ambiente conventual o como agentes en la labor de mecenazgo literario, BIESES abrió un primer camino en la búsqueda de documentación archivística, seguida por el proyecto sobre visionarias de Rebeca Sanmartín y el actual proyecto CARMEL-LIT en relación con las comunidades femeninas de la orden del Carmelo. Trabajos como los de María del Mar Cortés y Verònica Zaragoza son un buen ejemplo de cómo fructifican esos intentos de recuperación de la memoria de escritura femenina en el entorno religioso. El trabajo desarrollado por Arturo Moreno permite arrojar luz sobre otra línea de igual relevancia: la agencia femenina en el comisionado de obras literarias y su posible influencia en la redacción. Contribuciones como las de Ainara Herrán Martínez de San Vicente36 y Marina Núñez Bespalova37 habían arrojado luz sobre el patronazgo literario de la nobleza y el clero, si bien orientados hacia la perspectiva masculina, mientras que proyectos como el de Cristina Moya García permiten destacar el papel activo de las mujeres de la realeza de la casa de Austria. Relevantes fueron también las conclusiones aportadas por Baranda en su análisis de dedicatorias femeninas entre 1500 y 1620, si bien la delimitación cronológica dejaba fuera el periodo medieval y la literatura previa a la consolidación de la imprenta. La aportación de Moreno supone una pequeña parcela de una línea de trabajo que todavía tiene mucho que ofrecernos.

42A modo de conclusión, creemos necesario que surjan, se estructuren y organicen nuevas investigaciones sobre el universo femenino en la literatura caballeresca bajo la dirección de proyectos y grupos de investigación específicos de este tipo de literatura, que cuenten entre sus objetivos con la aplicación de nuevas metodologías y enfoques de trabajo de índole feminista en la línea de proyectos como los anteriormente enunciados. Estos, pioneros en la labor desempeñada en torno a la autoría femenina y la creación literaria conventual, están abriendo un nuevo camino que, en la línea de las aportaciones de este monográfico, generarán prolíficos frutos.

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Notes

1 Destaca especialmente BIESES (https://www.bieses.net/), dirigido actualmente por María Dolores Martos y Nieves Baranda, al que se suman, más recientemente y dentro del entorno de la religiosidad femenina, los sucesivos proyectos de Rebeca Sanmartín (http://visionarias.es/proyectovisionarias/), el proyecto CARMEL-LIT Mulier fortis, mulier docta. Hibridismo literario y resistencia en las comunidades carmelitas posteresianas (siglos XVI-XVII) (https://carmelitasescritoras.es/) dirigido por Esther Borrego Gutiérrez o el proyecto liderado por Cristina Moya García y titulado «Literatura y reginalidad en la España de los siglos xvi y xvii: las mujeres de la casa de Austria». A algunas de estas líneas pertenecen algunas de las investigadoras que colaboran en este monográfico.

2 Un panorama general sobre la figura de la dama, con sus diferentes variantes, se puede encontrar en José Manuel Lucía Megías y Emilio José Sales Dasí, Libros de caballerías castellanos (siglos XVI-XVII), Madrid: Laberinto, 2008, p. 191-200, y en Emilio Sales Dasí, La aventura caballeresca: epopeya y maravillas, pról. de José Manuel Lucía Megías, Alcalá de Henares: Centro de Estudios Cervantinos, 2004, p. 45-72.

3 Para el caso del Amadís de Gaula, un trabajo pionero es Marta Haro Cortés, «La mujer en la aventura caballeresca: dueñas y doncellas en el Amadís de Gaula», in: Rafael Beltrán (ed.), Literatura de caballerías y orígenes de la novela, Valencia: Universitat de València, 1998, p. 181-217.

4 Juan Manuel Cacho Blecua, «La saña en el Amadís de Gaula (II): la ira del rey y los celos de Oriana», in: Devid Paolini (coord), «De ninguna cosa es alegre posesión sin compañía» Estudios celestinescos y medievales en honor del profesor Joseph Thomas Snow, 2 vols., Madison: Hispanic Seminary of Medieval Studies, 2010, vol. 2, p. 45-65.

5 J. M. Lucía Megías y E. J. Sales Dasí, Libros de caballerías castellanos…, p. 192-193.

6 J. M. Lucía Megías y E. J. Sales Dasí, «La otra realidad social en los libros de caballerías (II): damas y doncellas lascivas», in: Rafael Alemany, Josep Lluís Martos y Josep Miquel Manzanaro (eds.), Actes del X Congrés Internacional de l'Associació Hispànica de Literatura Medieval (Alacant, 16-20 setembre de 2003), 3 vols., Alicante: Institut Interuniversitari de Filologia Valenciana, 2005, vol. 2, p. 1007-1022. Para las damas crueles, también se puede consultar Emilio José Sales Dasí y José Manuel Lucía Megías, «Unas notas sobre la crueldad femenina en los libros de caballerías de Feliciano de Silva (el caso de Sidonia)», Revista de Poética Medieval, 26, 2012, p. 303-323. También en J. M. Lucía Megías y E. J. Sales Dasí, Libros de caballerías castellanos…, p. 197.

7 Ibíd., p. 201.

8 M.ª Carmen Marín Pina, «Madres e hijas en los libros de caballerías», in: Aurelio González, Axayácatl Campos García, Karla Xiomara Luna Mariscal y Carlos Rubio Pacho (eds.), Palmerín y sus libros: 500 años, Ciudad de México: Colegio de México, 2013, p. 383-408.

9 Para el tema de las encantadoras enamoradas se puede ampliar en M.ª Carmen Marín Pina, «La maga enamorada: tras las huellas de Circe en la narrativa caballeresca española», in: Luis Pomer, Jordi Redondo, Jordi Sanchis y Josep Teodoro (eds.), Les literatures antigues a les literatures medievals, Ámsterdam: Adolf M. Hakkert, 2009, p. 67-94. En el caso de los diferentes tratamientos de la magia y su conexión con las sabias y la cultura libresca, Daniel Gutiérrez Trápaga, «Magas, magia y libros en los primeros nueve libros del ciclo amadisiano», Tirant, 20, 2017, p. 37-58. Más general, pero ligado a la presencia de la hechicera en la literatura medieval, con especial atención a la literatura caballeresca es Rafael M. Mérida Jiménez, El gran libro de las brujas. Hechicerías y encantamientos de las mujeres más sabias, Barcelona: RBA integral, 2003, p. 254-269 para el caso de Urganda la Desconocida.

10 Para una visión general, se puede consultar a J. M. Lucía Megías y E. J. Sales Dasí, Libros de caballerías castellanos..., p. 198-199 y Emilio Sales Dasí, La aventura caballeresca..., p. 58-66. Más específico es el trabajo de M.ª Carmen Marín Pina, «La aproximación al tema de la virgo bellatrix en los libros de caballerías españoles», Criticón, 45, 1989, p. 81-94: p. 85-87, trabajo que se actualizó en «Amazonas y doncellas guerreras, virgines bellatrices», in: Páginas de sueños. Estudios sobre los libros de caballerías castellanos, Zaragoza: Institución "Fernando el Católico", 2011, p. 241-263: p. 246-253. Aparte, otros trabajos sobre las amazonas son Elami Ortiz-Hernán Pupareli, «El tema de la virgo bellatrix. La caballería femenina en algunos libros de caballerías», in: Concepción Company, Aurelio González y Lillian von der Walde (eds.), Textos medievales: recursos, pensamiento e influencia. Trabajos de las IX Jornadas Medievales, México: El Colegio de México, Universidad Autónoma Metropolitana–Universidad Nacional Autónoma de México, 2005, p. 91-106. Para el caso de las amazonas de Montalvo y su conexión con la materia troyana, Silvia C. Millán González, «De Pantasilea a Calafia: mito, guerra y sentimentalidad en la travesía de las amazonas», in: Marta Haro Cortés (ed.), Literatura y ficción: «estorias», aventuras y poesía en la Edad Media. Actas del Coloquio Internacional de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval (Universidad de Valencia, 19 al 21 de noviembre de 2014), 2 vols., Valencia: PUV, 2015, vol. 2, p. 579-587.

11 Esta figura, al encuadrarse dentro del tópico de la virgo bellatrix, se puede ver en M.ª C. Marín Pina, «La aproximación al tema de la virgo bellatrix…», p. 87-93; para su versión revisada, «Amazonas y doncellas guerreras…», p. 253-262.

12 M.ª C. Marín Pina, «La doncella andante en los libros de caballerías españoles: antecedentes y delimitación del tipo», in: Armando López Castro y Luzdivina Cuesta Torre (eds.), Actas del XI Congreso Internacional de la Asociación Hispánica de la Literatura Medieval (Universidad de León, 20-24 de septiembre de 2005), 2 vols., León: Universidad de León–Secretariado de Publicaciones, 2007, vol. 2, p. 817-826 e ead., «La doncella andante en los libros de caballerías españoles: la libertad imaginada (II)», eHumanista. Journal of Iberian Studies, 16, 2010, p. 221-239. Estos trabajos cuentan con una versión actual, ead., «La doncella andante y la libertad imaginada», in: Páginas de sueños. Estudios sobre los libros de caballerías castellanos, Zaragoza, Institución "Fernando el Católico", 2011, p. 267-305: p. 268-270.

13 Ead., «La mujer y los libros de caballerías. Notas para el estudio de la recepción del género caballeresco», Revista de Literatura Medieval, 3, 1991, p. 129-148, actualizado en «El público y los libros de caballerías: las lectoras», in: Páginas de sueños. Estudios sobre los libros de caballerías castellanos, Zaragoza: Institución "Fernando el Católico", 2011, p. 351-375: p. 352, 372-374. Para la autoría femenina en el libro de caballerías, véanse los trabajos de Donatella Gagliardi, Urdiendo ficciones. Beatriz Bernal, autora de caballerías en la España del XVI, Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2010 y «“Femina composuit”. Ficciones caballerescas de autoría femenina, del Palmerín de Olivia al Cristalián de España», Rivista di Filologia e Letterature Ispaniche, 8, 2005, p. 33-58.

14 Para una visión general de los libros de caballerías portugueses, véase Aurelio Vargas Díaz-Toledo, «Un mundo de maravillas y encantamientos: los libros de caballerías portugueses», in: Armando López Castro y Luzdivina Cuesta Torre (eds.), Actas del XI Congreso Internacional de la Asociación Hispánica de la Literatura Medieval (Universidad de León, 20-24 de septiembre de 2005), 2 vols., León: Universidad de León–Secretariado de Publicaciones, 2007, vol. 2, p. 1099-1108.

15 Para los libros de caballerías en Italia se puede ver una panorámica en Anna Bognolo, «Libros de caballerías en Italia», in: José Manuel Lucía Megías (ed.), «Amadís de Gaula», 1508: quinientos años de libros de caballerías, Madrid: Biblioteca Nacional de España–Sociedad Española de Conmemoraciones Culturales, 2008, p. 333-341.

16 Es interesante el estudio de D. H. Green, Women readers in the Middle Ages, Cambridge: Cambridge University Press, 2007 para el entorno europeo y las recientes aportaciones de Martina Pérez Martínez-Barona, Recepción femenina y educación sentimental en época de Isabel la Católica: las primeras lectoras de ficción impresa, tesis doctoral, dir. Marta Haro Cortés, Valencia: Universitat de València, 2021 y María Cecilia Trujillo Maza, La representación de la lectura femenina en el siglo XVI, tesis doctoral, dir. María José Vega, Barcelona: Universitat de Barcelona, 2009, para el periodo medieval hispánico y los inicios de la Edad Moderna.

17 Isabel Beceiro Pita, «Modelos de conducta y programas educativos para la aristocracia femenina (siglos xii-xv)», in: M.ª Teresa López Beltrán (coord.), De la Edad Media a la Moderna: mujeres, educación y familia en el ámbito rural y urbano, Málaga: Universidad de Málaga, 1999, p. 39-72. Ver también Nieves Baranda, «Las mujeres lectoras en el Siglo de Oro», in: Cortejo a lo prohibido. Lectoras y escritoras en la España moderna, Madrid: Arco Libros, 2005, p. 17-33.

18 Ver, entre otras, Katherine Gill, «Women and the Production of Religious Literature in the Vernacular, 1300-1500», in: E. Ann Matter y John Coakley (eds.), Creative women in medieval and early modern Italy: A religious and artistic Renaissance, Filadelfia: University of Pennsylvania Press, 1994, p. 64-104 y Arturo Jiménez Moreno, Devoción y cultura escrita en el entorno de Leonor Pimentel, I duquesa de Plasencia (c. 1435-1486), Londres: Queen Mary–University of London, 2019.

19 Elisa Ruiz García, «El poder de la escritura y la escritura del poder», in: José Manuel Nieto Soria (dir.), Orígenes de la monarquía hispánica: propaganda y legitimación (ca. 1400-1520), Madrid: Dykinson, 1999, p. 275-313: p. 310-312.

20 Nieves Baranda, «Women’s reading habits: book dedications to female patrons in early modern Spain», in: Anne J. Cruz y Rosilie Hernández (eds.), Women's Literacy in Early Modern Spain and the New World, Aldershot: Ashgate, 2011, p. 19-39: p. 19-20.

21 M.ª Isabel del Val Valdivieso, «Del analfabetismo a la autoría: las mujeres en la Edad Media», in: Ecos silenciados. La mujer en la literatura española. Siglos xii al xviii, Segovia: Fundación Instituto Castellano y Leonés de la lengua, p. 39-53: p. 48.

22 Nieves Baranda, «Por persona interpuesta: agencia cultural femenina en la temprana modernidad española», in: Henar Gallego Franco y M.ª Carmen García Herrero (eds.), Autoridad, poder e influencia: mujeres que hacen historia, 2 vols., Barcelona: Icaria, vol. 1., 2017, p. 185-206.

23 Ángela Atienza López, «El mundo de las monjas y de los claustros femeninos en la Edad Moderna», in: Eliseo Serrano Martín (coord.), De la tierra al cielo: Líneas recientes de investigación en historia moderna, 2 vols., Zaragoza: Institución "Fernando el Católico", vol. 1, 2012, p. 89-108: p. 89.

24 Gabriela Zarri y Nieves Baranda Leturio, Memoria y comunidades femeninas. España e Italia, siglos xv-xvii, Florencia: UNED–Firenze University Press, 2012.

25 Nieves Baranda y M.ª Carmen Marín Pina, «El universo de la escritura conventual femenina: deslindes y perspectivas, in: Nieves Baranda y M.ª Carmen Marín Pina (eds.), Letras desde la celda. Cultura escrita de los conventos femeninos en la España moderna, Fráncfort del Meno: Iberoamericana Vervuert, p. 11-48: p. 29.

26 Ver ibíd., p. 11-12 y Electa Arenal y Stacey Schlau, «“Leyendo yo y escribiendo ella”. The convent as intellectual community», Journal of Hispanic Philology, 13 (3), 1989, p. 214-229.

27 Gabriella Zarri, «La scritura monastica», in: Nieves Baranda y M.ª Carmen Marín Pina (eds.), Letras desde la celda. Cultura escrita de los conventos femeninos en la España moderna, Fráncfort del Meno: Iberoamericana Vervuert, p. 49-64: p. 54-58.

28 Mercedes Marcos Sánchez, «Crónicas, biografías, hagiografías», in: Nieves Baranda y Anne J. Cruz (eds.), Las escritoras españolas de la Edad Moderna. Historia y guía para la investigación, Madrid: UNED, 2018, p. 133-150: p. 134.

29 Ver ibíd., p. 141 y Mercedes Alcalá Galán, «Escribir desde los márgenes: la escritura como milagro en las Vidas de monjas», eHumanista: Journal of Iberian Studies, 29, 2015, p. 639-659. Sobre las religiosas como modelo de santidad, ver Rebeca Sanmartín, «Un episodio en la vida de Juana de la Cruz: sobre la autoridad espiritual femenina a comienzos del siglo XVI», Edad de Oro, 38, 2019, p. 55-73, entre otros trabajos de esta autora.

30 Ver Rudolf Dekker (ed.), Egodocuments and History: autobiographical writing in its social context since the Middle Ages, Hilversum: Verloren, 2002.

31 Isabelle Poutrin, «Autobiografías», in: Nieves Baranda y Anne J. Cruz (eds.), Las escritoras españolas de la Edad Moderna. Historia y guía para la investigación, Madrid: UNED, 2018, p. 117-132.

32 Ángela Atienza López, «“No pueden ellos ver mejor…”. Autonomía, autoridad y sororidad en el gobierno de los claustros femeninos en la Edad Moderna», Arenal: Revista de historia de las mujeres, 26 (1), 2019, p. 5-34.

33 María Leticia Sánchez Hernández, «Correspondencia conventual», in: Nieves Baranda y Anne J. Cruz (eds.), Las escritoras españolas de la Edad Moderna. Historia y guía para la investigación, Madrid: UNED, 2018, p. 151-174.

34 Á. Atienza López, «El mundo de las monjas…», p. 93-94.

35 M.ª C. Marín Pina, «Madres e hijas en los libros de caballerías…», p. 383-408.

36 Ainara Herrán Martínez de San Vicente, El mecenazgo literario de las jerarquías eclesiásticas en la época de los Reyes Católicos, tesis doctoral, dir. Nicasio Salvador Miguel, Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2012.

37 Marina Núñez Bespalova, El mecenazgo nobiliario en la literatura de la época de los Reyes Católicos, tesis doctoral, dir. Nicasio Salvador Miguel, Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2009.

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Nuria Aranda García et Almudena Izquierdo Andreu, « Mujer y corte entre la Edad Media y el Renacimiento: nuevas líneas de investigación »Atalaya [En ligne], 23 | 2023, mis en ligne le 21 mars 2024, consulté le 27 mai 2024. URL : http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/atalaya/6122 ; DOI : https://0-doi-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/10.4000/atalaya.6122

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