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Dossier : Voyageurs réels et imaginaires latino-américains dans le monde arabe (XIX-XXe siècles)

La recepción de la obra de Sarmiento en la revista Rio de La Plata (Francia)

Néstor Ponce

Résumés

Este artículo se propone estudiar la recepción de la obra de Domngo Faustino Sarmiento en Francia, a través del análisis del número que dedicóa la revista Río de la Plata al escritor y hombre de Estado argentino (actas del coloquio celebrado en París en 1988).

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Texte intégral

  • 1 El CELCIRP fue fundado en París en 1982 y disuelto en 2010. Fueron sus presidentes consecutivos Pau (...)

1Entre el 25 de agosto y el 1° de septiembre de 1988 el Centre d’Études de Littératures du Río de la Plata (CELCIRP)1 organizó su segundo congreso internacional, itinerante, entre Tucumán, Bahía Blanca y San Juan, con el título Sarmiento y su época. En la Asamblea General del Centro que cerró el primer congreso internacional, Marcos Aguinis, que por aquel entonces ocupaba el cargo de Secretario de Cultura de la Nación, propuso que el segundo se celebrara en Argentina, con motivo del centenario del fallecimiento de Sarmiento. La propuesta fue auspiciada por la Comisión Nacional de Homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, presidida por Carlos Alconada Aramburu, entre cuyos miembros figuraban varios miembros del CELCIRP (Javier Fernández, José Isaacson, Félix y Gregorio Weimberg). La inauguración tuvo lugar el 22 de agosto de 1988, en el Salón Dorado del Honorable Concejo Deliberante, en presencia del entonces presidente, Raúl Alfonsín.

2En su discurso inaugural, Paul Verdevoye evoca imaginariamente la reacción de Sarmiento ante el interés por su obra un siglo después de su muerte:

  • 2 Número 143, Abril-Junio 1988, coordinado por Beatriz Sarlo.
  • 3 Verdevoye, Paul, “Nuestro segundo congreso internacional y sus actas”, in Río de la Plata, n°8, Par (...)

“Con todo, el sanjuanino nunca hubiera imaginado que, en Estados Unidos y Europa, iban a crearse cátedras de literatura hispanoamericana. Tampoco hubiera profetizado que, a través de una emigración imprevisible en su época, muchos compatriotas iban a facilitar en el extranjero la difusión de la cultura argentina. Ni se le hubiera ocurrido pensar que su Facundo aparecería en los programas universitarios. ¡Qué ufano se hubiera puesto al saber que la Revista Iberoamericana2 de Estados Unidos, le ha dedicado un número, que la Revista Hispanoamericana de Madrid, está juntando artículos consagrados al estudio de su obra, y que la colección Archivos de la Literatura Latinoamericana tiene en preparación una edición crítica de sus Viajes, que fue encargada a un equipo internacional de investigadores!”.3

3Las actas del segundo congreso internacional fueron publicadas en los números 8 y 9 (1989) de la revista del Centro, Río de la Plata, con el título común Sarmiento. Su época. Las treinta y una ponencias, presentadas en Bahía Blanca y Tucumán, fueron reunidas de manera temática, indicándose al final del artículo el lugar de exposición. Las comunicaciones de la Universidad de San Juan quedaron a cargo de una edición que iba a preparar la misma universidad. La misma, de escaso tiraje y muy difícil de encontrar, reúne veinticuatro artículos, bajo el título ¿Algo más sobre Sarmiento?

4Esta ponencia se propone analizar las perspectivas analíticas y las conclusiones de los artículos centrándose en particular en la dicotomía entre civilización y barbarie, el tema de la inmigración y la etnicidad, las estrategias discursivas empleadas por Sarmiento para narrar sus viajes.

5Si nos atenemos a esta clasificación, podríamos establecer el repertorio siguiente:

  • Civilización y Barbarie: número 8: artículos de Félix Weinberg, Nilda María Flawiá de Fernández, Lucía Piossek Prebisch, Fernando Aínsa, María E. S. de Cywiner, Eduardo Rosenzvaig.

  • Tema de la inmigración y de la etnicidad: número 8: Leonardo Senkman, María Eugenia Tonello; número 9: Olga Asfoura de Adad y Sonia Assaf. Cabe agregar que varios de los artículos incluidos en el capítulo anterior tratan este tema.

  • Estrategias discursivas: número 8: Irene B. Zlotnik, Andrea Pagni; número 9: Ana María Barrenechea, María Eugenia Orce de Roig, Liliana Massara de Barrionuevo, Olga Fernández Latour de Botas,Estela Cédola.

6El primero de los temas es incuestionablemente uno de los más tratados cuando se trata de estudiar la obra de Sarmiento. En “La dicotomía civilización-barbarie en nuestros primeros románticos” (pp. 5-18), Félix Weinberg de la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca) se propone destacar los elementos que singularizan dicha dicotomía y la percepción que se tuvo en la época de la misma. Señala en primer lugar la reconocida diferencia que establece el sanjuanino en el Facundo entre ciudad y campo. La primera corresponde al espacio en el que “… se desenvuelve la capacidad industrial del hombre y le permite extender sus adquisiciones” (p. 5, Río de la Plata). Se opone a este estilo de cultura “la vida primitiva de los pueblos, la vida eminentemente bárbara y estacionaria asoma en los campos argentinos” (ídem., Río de la Plata). Weinberg establece empero una diferencia entre la campaña alejada de los centros urbanos y aquélla dominada por una economía agrícola encargada de abastecer a la ciudad. Ve en estos campos un embrión civilizatorio, en razón de los contactos comerciales frecuentes que repercuten en el ámbito cultural.

  • 4 Todas las citas de la tesis se refieren a la edición electrónica del IHEAL antes citada (https://bo (...)

7En su tesis, Paul Verdevoye va más allá, porque interroga los orígenes de la dicotomía en los escritos sarmientinos. En una nota publicada en el Mercurio de Santiago de Chile en 1841, el sanjuanino, al comentar el libro de un autor que pretende estudiar la Argentina, la independencia y las guerras civiles posteriores, señala que no basta con conocer los hechos, sino que lo esencial es interpretar las razones que los provocan. Esta postura constituye un momento fundamental en el pensamiento nacional, porque Sarmiento propone una filosofía de la historia, 4como buen discípulo de Michelet, Guizot y Tocqueville. En los escritos de la misma época, preparatorios de El Zonda, el educador afirma que el principal conflicto se sitúa a nivel de las costumbres, entre el hombre que lleva levita, lee la prensa y es partidario de un gobierno constitucional al argentino que escoge el modelo de los indios, que está según él en la “edad del cuero” (párrafo 7). Verdevoye lanza la hipótesis, basándose en documentos escritos, que Sarmiento comienza a hablar de civilización y barbarie a partir del 7 de octubre de 1842, cuando publica en el Mercurio una nota en la cual opone francamente ambos términos, a la manera de una pareja enfrentada que va a marcar a fuego la historia argentina del siglo XIX.

8Weinberg retiene la importancia del aporte del sanjuanino y dice, refiriéndose al Facundo, que “… contribuye a descifrar las claves sustanciales de nuestra nacionalidad…” (Río de la Plata, p. 7).

9En su artículo, minuciosamente documentado, el estudioso busca los orígenes de la dicotomía en las publicaciones de los primeros románticos argentinos, anteriores a Sarmiento. Establece una diferencia en la oposición sarmientina entre el campo alejado de las grandes urbes, verdadero núcleo de la barbarie, y la campaña próxima a las ciudades, con la que mantienen vínculos comerciales. Considera que esta zona intermedia puede transformarse en un territorio civilizado si las circunstancias lo permiten. En tanto Weimberg localiza conceptualizaciones culturales (p. 8) próximas a la dicotomía a principios del siglo XIX, en el Telégrafo Mercantil, el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio y el Correo de Comercio, que son los tres primeros periódicos publicados en Buenos Aires bajo el virreinato. Una terminología similar es utilizada en la Gaceta de Buenos Aires, fundada por Mariano Moreno, luego de la Revolución de Mayo. Sin embargo, será en el Mensajero argentino, próximo a las ideas de Bernardino Rivadavia, cuando, en 1827, aparece claramente formulada la dicotomía civilización - barbarie. Los unitarios exiliados en Montevideo repiten la terminología en Otro periódico (1831). Alberdi, en escritos fechados en 1838, se refiere a la oposición. El mérito de los románticos consistió en elevar estas reflexiones a plano doctrinario y en expresarlos de manera antagónica. Estos antecedentes, insiste Weinberg, no le quitan ningún mérito a Sarmiento, quien fue el primero en sistematizar y organizar los términos y alcances de la oposición como línea conductora para estudiar la historia nacional. Weinberg señala, además, el aporte de Echeverría, amigo de Sarmiento, quien siempre mantuvo como línea de análisis la voluntad de sistematizar los fenómenos históricos siguiendo un modelo propio, nacional, original. En varias de sus creaciones, como en el poema “El 25 de mayo de Montevideo” (1844) define a Rosas como “bárbaro” opuesto a las ideas “civilizadoras” de la Revolución de Mayo.

10El trabajo de estos ensayistas románticos es sintetizado por Nilda María Flawiá de Fernández (p. 20):

“El ensayista, por lo general, parte de su presente, es decir, de la enunciación que revela una crisis, se elabora un discurso que estimula un discurso una nueva lectura del pasado y sus consecuencias. Al organizar su discurso elabora un nuevo espacio desde el cual interpreta su objeto. De ello depende la selección, relación y coordinación de los enunciados.”

11Lucía Piossek Prebisch coincide con esta idea cuando afirma que en el Facundo Sarmiento, a imagen de los integrantes del Salón de Marcos Sastre, defendía “la dignidad de la teoría, la urgencia de elaborar ideas certeras que esclarezcan la realidad, precedan e informen a acción” (p. 30).

12Fernando Aínsa, en su artículo, destaca el carácter visionario de Sarmiento, que entreveía ya en 1850 todas las dificultades que iba a provocar la designación de Buenos Aires como capital nacional, y propugnaba, entonces, la fundación de otra capital que permitiera conjugar todos los intereses nacionales. Piensa, por ejemplo, en la isla Martín García (pp. 79-82). Una cita de Enrique Anderson Imbert en el trabajo de María de Cywiner ilustra estos conceptos:

  • 5 Anderson Imbert, Enrique, Estudios sobre escritores de América, Bs. As., Raigal, 1954 ; p. 70 (cit. (...)

“Sarmiento es la conciencia agorera de su patria. Lanza profecías y maldiciones porque él, que está hecho con la sustancia del tiempo, adivina el secreto del porvenir. Y, en efecto, algunas de sus anticipaciones han asombrado por lo certeras”.5

13En lo que se refiere a la segunda parte, la temática sobre la inmigración y la etnicidad, merece ser evocada, en cuanto a la cuestión étnica, desde un doble plano: el primero se refiere al descubrimiento de la “soñada civilización” (p. 46), en ocasión de los viajes que realizó el maestro por “Europa, África francesa, EE. UU. Y Canadá” (p. 46) entre 1845 y 1848. En estos casos, dice Leonardo Senkman, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, jamás se puso a reflexionar Sarmiento sobre los eventuales conflictos entre los inmigrantes -u ocupantes- y los habitantes originales del país (o los herederos de los colonos):

“Apasionado por desentrañar las claves de las sociedades y mercados nacionales que se integraban en el modelo del Estado Nacional Moderno, Sarmiento se preguntará menos por las lealtades étnicas de los inmigrantes europeos en EE. UU. que por los mecanismos de su articulación en la sociedad, la economía, la educación y la distribución poblacional” (p. 46).

14En Argelia, según Leonardo Senkman, Sarmiento ve como una bendición la dominación colonial francesa “en esa tierra de bandidos devotos” (p. 46), sin cuestionarse sobre los derechos mismos de la colonización. Sin embargo, es en los Estados Unidos donde el sanjuanino ve el modelo que puede servir como ejemplo para su país. Luego de la crisis de 1848, Sarmiento ajustó su opinión, insistiendo sobre el papel de garante del orden que el Estado debía desempeñar. Señala el autor que “tampoco en EE. UU. Sarmiento reparó en la cuestión étnica que, silenciosamente, instauraba el proceso inmigratorio avanzado (p. 46). Al principio, siguiendo a Leonardo Senkman, el publicista no mostró preferencia por ningún tipo de inmigración europea. Al contrario, veía en la llegada de italianos una prolongación de la sociedad latina. Reseñará con entusiasmo la llegada de colonos suizos a Esperanza, provincia de Santa Fe, o de ingleses a Bell Ville, en Córdoba. El lugar que más deslumbrará al sanjuanino será Chivilcoy (provincia de Buenos Aires), síntesis para él del “proyecto de lograr una réplica austral de la democracia rural americana” (p. 49). Chivilcoy era un ejemplo, aislado dentro del proyecto del genera Roca, para la transición de una “República de habitantes” a una “Nación de ciudadanos” (p. 51).

15Sólo al cabo de unos años, hacia el final de su vida, aunque no coincida completamente con la visión higienista de la generación del 80, destacará su preferencia por la inmigración alemana, suiza o incluso inglesa, sin llegar al racismo anti-italiano de Cambaceres. Esto no le impide participar activamente en las polémicas acerca del Congreso Pedagógico Italiano celebrado en enero de 1881. Sarmiento, desde las páginas de El Nacional, defiende la importancia de una educación nacional, en castellano, para integrar a los hijos de los inmigrantes y hacer de ellos verdaderos ciudadanos (pp. 52-53). Escribe en El Censor, el 12 de julio de 1887:

“Roca hace, hará todo lo que quiera, para eso tiene una República sin ciudadanos, sin opinión pública, educada para la tiranía y corrompida en los últimos tiempos por la gran masa de la inmigración sin patria allá, ni acá, sin ideas de gobierno ni otros propósitos que buscar dinero por todos los caminos, con preferencia los peores en el sentido de la honradez. ¡Qué chasco nos hemos dado con la inmigración europea!” (cit. por Leonardo Senkman, pp. 53-54; en énfasis es de Leonardo Senkman).

16El artículo de María Eugenia Tonello coindice con el de Senkman en lo que atañe a la “incidencia del inmigrante en la vida política argentina y los peligros derivados de su indiferencia cívica” (pp. 61-62). Esta constancia refleja de manera unánime la opinión del conjunto de los artículos.

17El tercer punto, el análisis de las estrategias de discurso, está vinculado, como vimos, con el tema de la inmigración y de la etnicidad. Encontramos en el trabajo de Irene Zlotnok, referido a Los viajes de Sarmiento, una reflexión sobre el carácter epistolar y sobre objetivos de construcción de un personaje histórico por parte del sanjuanino, que mezcla lo personal con lo ideológico, haciendo de cada comentario de viaje un soporte para su interpretación de los diferentes modelos -o ejemplos- de civilización (las cartas están fechadas entre el 14 de diciembre de 1845 y el 12 de noviembre de 1847). Las observaciones de Sarmiento son selectivas: “La ruptura de los lazos con España produce la visión negativa de todo aquello que de ella proviene, y en consecuencia las nuevas generaciones ven en Francia, Inglaterra y EE. UU. un paradigma para superar la realidad imperante” (p. 126). Destaca así la autora del carácter didáctico del libro, que se apoya en datos minuciosos (históricos, geográficos, étnicos, sociales; p. 128) y en el recurso a la “voz de autoridad”, es decir al empleo de citas provenientes de autores -o en referencias lingüísticas, sobre todo del francés- que convalidan el punto de vista del autor:

“… la obra muestra la vinculación con el romanticismo francés: esperanza de modificar la realidad, exaltación del sentido de la libertad, finalidad pragmática del texto -como aporte al proceso de reorganización nacional-, planeos de índole social con gravitación de las ideas de Leroux y Saint-Simon; también el determinismo histórico de Herder está presente en la idea de progreso ligado al espíritu humano…” (p. 129).

18Andrea Pagni, por su lado, destaca también la importancia del intertexto en la prosa sarmientina y destaca, indirectamente, el carácter “bárbaro” de su prosa. Para Sarmiento, luego de los textos de los viajeros europeos, es imposible escribir sobre la experiencia del viaje. Sin embargo, esta postura de falsa modestia -que Borges ejercería en años posteriores- le permite encontrar “su” lugar: “He escrito, pues, lo que he escrito, porque no sabría cómo clasificarlo de otro modo, obedeciendo a instintos i a impulsos que vienen de adentro, i que a veces la razón misma no es parte a refrenar” (p. 151). Con esta frase, el sanjuanino destaca su originalidad, su carácter excentrado dentro de la prosa tradicional. Como dice Pagni, Sarmiento se define como el escritor “de y desde la barbarie” (p. 151). Compara sus viajes a los realizados entre 1845 y 1849 por Friedrich Gerstäcker, por América del Norte y del Sur. Los objetivos del publcista y periodista alemán son muy diferentes: habiendo iniciado tardíamente a la revolución industrial, el país germano necesita encontrar estrategias coloniales que le permitan situarse en el contexto geopolítico. Gerstäcker guarda siempre un tono sorprendido ante el despliegue de recursos que ofrece el nuevo mundo, a la vez que constata elogiosamente los progresos de los Estados Unidos.

19En su nota, Ana María Barrenechea resume las estrategias de comunicación de Sarmiento, alude a su “falsa modestia” y al “cambio de tono” que le permite mostrarse como un educador, un hombre de Estado capaz de poner a la educación en el centro del futuro despegue de las futuras naciones. Anticipa en ese sentido el ocaso colonial de Francia en las Américas y el auge de los Estados Unidos (p. 4) (y en cierto sentido el estilo de Jorge Luis Borges, por el uso juicioso de la retórica y el despliegue de recursos estilísticos; ver el artículo de Estela Cédola, pp. 133-144 y en parte el de Orce de Roig, pp. 19-24).

20En sus años de existencia, el CELCIRP tuvo una contribución importante para la difusión de la cultura rioplatense en Francia y a nivel internacional. En periodos aciagos, marcados por la dictadura militar (1976-1983) colaboró para mostrar una imagen diferente de Argentina a través de la organización de jornadas de estudio, conferencias, coloquios y la publicación de la revista Río de la Plata. El número dedicado a Sarmiento ilustra, en ese sentido, la vocación democrática del centro, gracias a su primer congreso internacional celebrado en Argentina. Los artículos recogidos en los números estudiados muestran la importancia y la actualidad del pensamiento sarmientino, de cara a los desafíos del siglo XXI.

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Bibliographie

Campobassi, José Salvador, Sarmiento y su época, Bs. As.: Losada, 1975.

Halperín Donghi, Tulio, Proyecto y construcción de una nación, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1980.

Ponce, Aníbal, Sarmiento, constructor de la nueva Argentina, Bs. As., Solar/Hachette, 1976.

Río de la Plata, n°8 et 9, Sarmiento. Su época, París, 1989.

Sarmiento, Domingo F., Viajes por Europa, África i América, Torraza Piamonte: Amazon, s/f (edición que sigue el modelo de la primera edición chilena, de 1849).

Sarmiento, Domingo F., Viajes por Europa, África i América (1845-1847) (edición crítica. Javier Fernández, coordinador), París-Madrid, Colección Archivos (vol. 27), 1996.

Verdevoye, Paul, Domingo Faustino Sarmiento. Éducateur et publiciste (entre 1839 et 1852) (tesis leída en 1963), ver: https://0-books-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/iheal/7695#bodyftn

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Notes

1 El CELCIRP fue fundado en París en 1982 y disuelto en 2010. Fueron sus presidentes consecutivos Paul Verdevoye, Claude Cymerman y Néstor Ponce. El Centro tuvo una importante actuación en la difusión de los estudios dedicados al Río de la Plata. Su primer presidente, Paul Verdevoye, había residido en Argentina y era un reconocido especialista de Sarmiento, a quien dedicó su tesis de Estado: Domingo Faustino Sarmiento: éducateur et publiciste (entre 1839 et 1852) en 1963 (editada en forma numérica por el IHEAL en 2019). Verdevoye (1912-2001) fue además el fundador de los estudios americanistas en Francia en los años sesenta, como una rama propia de los estudios hispánicos. De ese modo, América hispánica obtenía un justo reconocimiento a su especificidad y a su historia.

2 Número 143, Abril-Junio 1988, coordinado por Beatriz Sarlo.

3 Verdevoye, Paul, “Nuestro segundo congreso internacional y sus actas”, in Río de la Plata, n°8, Paris, 1989; p. 2.

4 Todas las citas de la tesis se refieren a la edición electrónica del IHEAL antes citada (https://0-books-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/iheal/7695#bodyftn1). Al no figurar el número de página, indicamos el párrafo correspondiente, en este caso párrafos 2 a 6.

5 Anderson Imbert, Enrique, Estudios sobre escritores de América, Bs. As., Raigal, 1954 ; p. 70 (cit. por Cywiner, p. 88).

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Pour citer cet article

Référence électronique

Néstor Ponce, « La recepción de la obra de Sarmiento en la revista Rio de La Plata (Francia) »Amerika [En ligne], 27 | 2024, mis en ligne le 02 mars 2024, consulté le 27 mai 2024. URL : http://0-journals-openedition-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/amerika/19027 ; DOI : https://0-doi-org.catalogue.libraries.london.ac.uk/10.4000/amerika.19027

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